jueves, 30 de marzo de 2017

LA VIGA EN EL OJO AJENO



A un ciudadano le aplican la ley mordaza -esa que sirve para que los agentes de la ley hagan lo que les viene en gana con la excusa de que les han faltado el respeto por lo que sea; ¡cómo no van a ver ventajas a la ley de marras, cómo no!- por dirigirse a unos policías del aeropuerto del Prat, Barcelona, en catalán. 601€ de multa y una regañina en la que consta que le dijeron cosas como "falta de respeto" y "poca estima por el país". Llegados a este punto las opiniones se dividen. Buena parte, en realidad la mayoría de los que viven en comunidades monolingües, juzga que el ciudadano en cuestión se mereció la multa por ir tocando los cojones en plan nacionalista coñazo, intolerante, excluyente y sobre todo antiespañol y bla, bla, bla. Otros pensamos que el ciudadano en cuestión fue tratado como un ciudadano de segunda al que se le recordó que la lengua que habla, la lengua de su país, la lengua supuestamente oficial también en el aeropuerto del Prat, está por detrás de esa otra también oficial y común al conjunto del España. Dicho de otra manera, los policías en cuestión actuaron como agentes coloniales que apercibieron al ciudadano en cuestión por no dirigirse a ellos en la lengua de la metrópoli, con lo que evidenciaron que lo de la cooficialidad del catalán se la pasaban por sus santos cojones, que ellos ni estaban obligados ni siquiera a entenderla y mucho menos a respetar el derecho del ciudadano en cuestión a expresarse en su lengua donde le venga en gana. Simple y llanamente le pusieron la multa por no hablar en cristiano, que es lo que se hacía y decía antes, lo que se ha hecho toda la vida, qué es eso de hablar en "dialecto" a una autoridad del Estado, en España en castellano, todo lo demás concesiones a los enemigos de España.

Esto lo unes a los comentarios oídos en los últimos días a gente que se quejaba de que cuando van a Cataluña les hablan "primero" en catalán al coger un taxi o donde sea, o como aquella señora que dijo haberlo pasado muy mal visitando Monserrat porque "todo el mundo hablaba catalán", que sentía como si estuviera en Francia. No lo entienden porque tienen asumido en su ADN que lo lógico, lo serio, lo de toda la vida de Dios, es que se hable castellano/español en toda España y siempre. Por eso no entienden lo de las lenguas que dicen regionales y a las que desprecian, a ellas y a sus hablantes, desde el momento que dicen que no valen para nada, son cosa de paletos o meros instrumentos de los nacionalismos de turno para imponer sus proyectos separatistas. Y no les vayas con la ironía aquella de Gabriel Aresti, al cual por supuesto desconocen porque es más fácil que un español monolingüe haya oído hablar, siquiera de refilón, de un autor sueco o azerbayano que de un español que no escribía en castellano por un celebrado que sea éste, de que sólo se es un verdadero español cuando se conocen las cuatro lenguas principales de España, aserto que no tenía otra razón de ser que advertir de que lo verdaderamente grande de España es su diversidad. No te lo van a entender, de hecho muchos se van cortocircuitar. Pero eso sí, luego seguirán despotricando contra los nacionalismos como meros caprichos de gente insolidaria y ensimismada que se creen mejores que los demás y de ahí su anhelo de tener un estado propio, contra los nacionalismos por "excluyentes", cuando el que ha excluido y perseguido durante siglos a las otras lenguas de España no ha sido otro que el nacionalismo uniformador español (aquí dirán que manipulas la Historia a tu antojo, cuando los hechos son los que son y ahí están perfectamente documentados para ilustrar al personal, que va a ser que no, que mejor vivir en la ignorancia porque de lo contrario se nos tambalean las convicciones de piedra, los prejuicios adquiridos por el ambiente antes que por el conocimiento, y no es plan, claro que no, puedes dar en heterodoxo de tu entorno, el listillo de la manada, condenado a ser la mosca cojonera de los tuyos, mal, muy mal). Lo harán porque son completamente incapaces de hacer un ejercicio de empatía en el que en un hipotético futuro, cuando todos estemos ya oficialmente bajo la égida del Imperio Americano, un señor de Ávila o Badajoz es reprendido y multado en un aeropuerto por no hablar en inglés a unos agentes del imperio que se pasan por el forro de los cojones eso de la cooficialidad del castellano con el inglés; "ganas de tocar los cojones pudiendo hablar en la lengua en la que nos entendemos todos: en inglés". Pues eso, otra de los nacionalistas son siempre los otros y yo soy ciudadano del mundo por obra y gracia de la Santa Constitución, riau, riau.

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