lunes, 14 de septiembre de 2026

PESADILLA CON CUCAÑA


 

 Ayer domingo me pregunta mi señora madre si voy a ir esta tarde a la romería Olarizu, la cual se celebra todos los lunes de mediados de septiembre. Vamos, como si todavía tuviera quince años y necesitara ir de jarana adonde fuera por la cosa aquella de a ver si encuentras una chica formal y limpia de una puñetera vez, te casas, me das nietos y ya a partir de ahí a esperar tranquilamente la muerte como cualquier persona decente y sin excesivo apego a la vida, tuve por adelantado la pesadilla de esta semana. Pesadilla que, como suele ser habitual en mí, procuro plasmar por escrito todo lo fidedignamente que puedo.

Pues bien, resulta que en mi sueño arrastro a mi familia hasta la campa de Olarizu con el fin de echar la tarde ascendiendo a la cumbre donde se encuentra la cruz que en realidad da nombre al altozano a cuyos pies se celebra la romería de marras, Kutzemendi (si bien también se denomina en los papeles como Kurutzemendi, Lukurumendi e incluso más recientemente de Santakruzgana, pues en puridad Olarizu se refiere en exclusiva a la campa donde estaba el despoblado, esta vez sí, homónimo).
En cualquier caso, mi verdadero propósito no era otro que sacar a pastar a mis cachorros para cansarlos un poco; no todo va a ser jugar en el ordenata y/o ver series o vídeos chorras en el móvil. Entonces descubro que es el segundo lunes de septiembre cuando se celebra la romería de Olarizu. Una romería a la que recuerdo haber ido de canijo en más de una ocasión dado que los primos a los que visitaba casi todas las semanas vivían en el barrio de Adurza, vamos, a tiro de piedra de la campa y para mí al otro extremo de la ciudad.
Claro que ahora tengo un porrón de años, una familia y no soporto las multitudes, es decir, más de cinco personas a mi alrededor. Con lo que me doy de bruces con una turba humana -tengo para mí, o será la cosa esa de mi memoria traicionera y prejuiciada, que la romería de ahora está masificada en comparación con las de cuando era un mico- y toda la parafernalia al uso de las romerías del país con sus bandas de alegres y estridentes txistularis o dulzaineros, y, de un tiempo a esta parte, también jóvenes ciclados con autotunes portátiles varios, o vete a saber qué otra especie de estas que dedican su tiempo y esfuerzo a llenarte los oídos de chatarra musical en la convicción de que propagarla es su principal y casi único cometido en sus miserables y prescindibles existencias; vamos, lo que viene a ser chusma con todas las letras. Eso junto con las txoznas y su hedor a fritanga de todo tipo; si bien el de la grasa de la txistorra para los talos a la cabeza de todos. Sin olvidar, por supuesto, más contaminación acústica junto a la barra de las txoznas desde sus altavoces para lo de evitar a toda costa que la gente pueda comunicarse de una manera que no sea a gritos, que digo yo si no habría que empezar a plantearse que si en Euskadi no se folla es porque no hay manera de que te oiga la persona que tienes enfrente cuando le propones un revolción entre los rastrojos al lado de la campa.
A esto hay que añadir lo de apretujarse unos con otros al estilo de los barracones de los campos de exterminio y por estilo -ahora no se me ocurre otro símil quizás un poquito menos tremebundo-. En cualquier caso, si yo ya me agobio en la playa cuando hay gente a cien metros de mi toalla, imagínate en una romería masificada.
- ¡Aita! ¿Para qué es ese palo en medio de la campa? -pregunta cualquiera de mis dos cachorros.
- Es una cucaña, la ponen para que el primero que consiga subir hasta arriba se lleve un premio.
- ¿Qué premio?
- Un jamón, un queso de Idiazabal, una botella de cosechero o de sidra, una medalla al mérito civil. ¡Yo qué sé! Ya me estoy agobiando. Venga, salgamos de aquí cuanto antes.
- ¿Hacia dónde?
- Hacia la montaña. Cuando uno quiere huir de algo siempre se tira al monte; eso también lo manda la tradición.
- ¡Pero si la gente que está subiendo hasta la cruz forma una verdadera marea humana!
- Subiremos por un camino alternativo que conozco de cuando era chaval.
De modo que emprendemos el ascenso hacia la cumbre del Kurutzemendi ("Monte de la cruz" en dialecto occidental) desviándonos hacia la cruz por uno de los lados del monte donde apenas se ve gente. En realidad lo hacemos por la parte de Mendiola -el pueblo de los campeones que hace ya unos años querían derribar la cruz para, sobre todo, tocarnos los cojones a los de la capital con la murga de que se trataba de un vestigio franquista y bla, bla, bla, y que no, por mucho que se empeñen no lo es-. Eso tras dar un rodeo con el que mi señora y vástagos empiezan ya a refunfuñar a mis espaldas. Y digo a mis espaldas porque siempre que nos da por ir al monte suelo ser yo el que camina un porrón de metros por delante, a veces llego al kilómetro, ante la poca disposición o ganas que le echan los que me acompañan.
- ¿DE VERDAD TENEMOS QUE SUBIR HASTA ESA CRUZ? -creo escuchar el grito de alguno de los bultos que a duras penas consigo distinguir en la lejanía.
- ¿No dijimos que íbamos a hacer algo de ejercicio por las tardes?
- ¿Y TIENE QUE SER CON ESTOS NUBARRONES ENCIMA?
- ¿Qué nubarrones?
Pues oye, es preguntar y empezar a caer el diluvio universal sobre nuestras cabezas.
- ¡VENGA, AHORA NO OS QUEDÉIS AHORA ATRÁS! -grito en la convicción de que si hacemos un último esfuerzo podemos llegar hasta la cima y refugiarnos bajo la cruz.
- ¡UNA MIERDA VAMOS A SEGUIR SUBIENDO! NOS QUEDAMOS DEBAJO DE ESTE ÁRBOL HASTA QUE AMAINE -escucho la que es una orden sin el menor atisbo de duda por parte de la madre de mis hijos y por lo tanto comandante en jefe indiscutible de todos nosotros.
- ¡NI SE OS OCURRA QUEDAROS AHÍ PARADOS CON LA QUE ESTÁ CAYE..!
No me da tiempo a terminar la frase cuando veo que una lengua de agua enfangada que desciende desde la cumbre me arrastra con ella. En el arrastre veo a mi familia a cubierto bajo un arce a un lado del camino, y lo que es peor, cómo, de repente y sin que me dé tiempo incluso a despedirme de mis seres queridos para siempre, al llegar el torrente a un desnivel, doy un salto que me envía por los aires hasta el extremo de la cucaña en mitad de una campa convertida ahora en un inmenso lodazal.
- ¿Y EL PREMIO?
Y sí, faltaría, ya lo habéis adivinado, ese es el momento exacto en el que despierto con el consabido sobresalto gracias al cual consigo tener a mi señora de morros toda la mañana.
- ¿Qué, se puede saber qué soñabas que me has vuelto a despertar en mitad de la noche con un alarido?
- Perdone usted, pero, como la señora duerme siempre como un tronco y casi nunca tiene pesadillas...
- Duermo todas las noches con una al lado.
- Lo que tú digas.
- ¿Adónde vas ahora?
- Al baño a mirar si tengo algo en el culo; me duele una barbaridad.

viernes, 14 de agosto de 2026

LA APISONADORA


 

El tiempo pasará como una apisonadora,
y de los días felices y rebeldes,
del ansía de darle la vuelta a todo,
del dolor, el daño y el arrepentimiento,
de la sangre propia y ajena,
del volverse contra uno mismo,
de derruir puentes y torres inalcanzables.
del olvido, el duelo y el pánico,
sólo quedaran las tardes nubladas de agosto,
una tristeza infinita que confundirás con la melancolía.
T.A

PESADILLA PLAYERA EN PLENO AGOSTO Y ASÍ


 

 - ¿Es que este verano no vamos a pisar la playa para darnos el baño de todos los años?

- ¿Dónde, cómo? Estamos en temporada alta.
- ¿Y?
- Y que entre que tú no soportas a la gente y que toda la costa asturiana está petada de turistas, ya me dirás tú.
- ¿Es que de entre las 208 playas y calas que hay en Asturias no se puede encontrar una que no esté abarrotada de "foriatus"?
- Pues, hombre, vete olvidándote de todas las que hay entre Cudillero y Llanes. Así que, con un poco de suerte, igual encontramos alguna cala vacía hacia el occidente.
- Tampoco vamos a exagerar...
- Ya veo, no vaya a ser que acabemos donde veranean mis padres al lado de Navia...
- Mejor lo intentamos por aquí cerca.
Dicho y hecho, de repente me veo ya en el coche en dirección a la costa con el bañador puesto y la crema solar a punto para cuando lleguemos a nuestro destino.
- Bueno, de momento, y sólo con ver las hileras de coches aparcados al borde de la carretera, ya nos podemos ir olvidando de intentarlo en la playa del Silencio o Gaviero, en la de Xagó, Aguilar, la de Artedo, la de Salinas y El Espartal, la de Verdicio, Aguilera, Campofrío, Carniciega, Salencia, Carranques, la de...
- Vale, vale, entiendo. No sé, igual en alguna cala oculta que no conste en los mapas o por el estilo. Alguna se te ocurrirá, tú eres la asturiana. A ver si hay suerte...
Pues parece que ha habido suerte, y no sólo con la marea que permite echar la toalla en la arena, sino también porque de momento sólo hay cuatro gatos dispersos a una distancia providencial unos de otros; cincuenta metros como mínimo.
- ¡Ay, no, ya se jodió! -exclamo al poco de extender la toalla y antes incluso de hacer amago de dirigirme al agua-.
- ¿Qué pasa, qué?
- ¡Mira esa manada de "walking dead viniendo hacia nosotros!
- ¿Los qué?
- ¡Venga pibes, echad las toallas y todos al agua, que está cala está mazo guay!
Ni qué decir que recogemos todo en un santiamén y salimos escopeteados a la búsqueda desesperada de otra cala todavía mucho más recóndita e ignota que esta otra en la que ahora nos encontramos.
- Ya sólo nos queda intentarlo en la cala de la Colorada...
- ¡Venga pa´allá!
- Ya, pero es que...
- Ni peros ni hostias, no me vuelvo a casa sin meterme en el agua, todo el año esperando para darme un baño en el mar y...
Un cuarto de hora después llegamos a una cala oculta entre los acantilados a la que accedemos tras un descenso verdaderamente caprino. No pasa nada mientras sepamos donde pisamos. Y si me despeño, pues, oye, ya me levantaré, o no. El caso es que por fin tenemos nuestro trocito de arena sin madri..., moros a la vista. Me voy al agua de cabeza.
- ¡HOOOOOOOOOSTIA PUTA!
- No me digas más: ¿tiburones?
- Uno solo, un tiburón del tamaño del de Spielberg.
- ¿Por qué te crees que le llaman la cala de la Colorada...?
Entonces he despertado de golpe como de costumbre en estos casos. A continuación he ido a mirar por la ventana a ver qué tiempo hacia hoy. Y, vaya por Dios, ha habido suerte: nublado, sí, como casi la mitad de los días de verano.
Pues eso, como soy un puto resentido, si no me baño yo, tampoco los foriatus.

UDAKO KAIKU BAT


 

Uda mukuru
Hondartza da oinaze
Oporrak ezin

ENPERADOREA


 - Beldur naiz gainera datorkigun etorkizuneko gizarteaz. Ze ba?


- Ez al zara jabetzen gure inguruan jaiotzen diren seme-alaba gehienek anaia-arrebarik ez dutela?

- Eta?

- Eta koxkortzen ari diren seme-alaba bakar gehienak sekula baino mimatuagoak, mizkeagoak, karpitxosoagoak, tiranoagoak direla.

- Esan nahi duzu delako "haur enperadoreak".

- Bai horixe. Imaginatzen al duzu gizarte bat Donald Trump bezalako helduek osaturik, gobernaturik, hondaturik?

- Baina Donald Trump ez da seme bakarra, hau anaia-arreba zituen.

- Pentsa, lau anaia-arreba izanda ere haur enperadorearen eredu peto-petoa baldin bada, nolakoak izango diren euren gurasoen erruz gaur egungo haur enperadoreak diren seme-alaba bakarrak behin nagusitu eta gero.

- Bai, etorkizun beltz-beltza. Zer egin dezakegu?

- Ez dakit, atera beste katxi bat.

- Kalimotxo ala gargardoa?

- Nik beti kalimotxoa, ez dut besterik nahi, ondo asko jakin behar zenuke eta!

- Barkatu, barkatu, ez sumindu, enperadore tirano hori! 

PESADILLA CELEDONERA


    Creo que todos los años en vísperas de fiestas de mi pequeña urbe tengo la misma pesadilla. Resulta que, justo cuando me disponía a leer la prensa del día mientras desayunaba en la terraza del bareto de debajo de la casa de mi vieja, aparece un comando suicida de blusas y neskas que me secuestra metiéndome a la fuerza en el remolque donde llevan los barriles de kalimotxo y cerveza.

- ¡Venga, bebe de trago un katxi de kalimotxo, que ya estamos de fiestas!

- ¡Pero si todavía faltan cuatro dias para que baje el puto Celedón!

- ¡CELEDÓN HA HECHO UNA CASA NUEVA, CELEDÓN, CON VENTANA Y BALCÓN!

Madre del amor pegajoso y el perpetuo chantaje emocional parrandero, menuda monserga me espera, la misma ñoñería populachera de todos los años repetida hasta la saciedad a cuenta del chovinismo municipal de mis paisanos, los mismos cánticos agromonotemáticos de toda la vida, la misma demencia beoda e impune de la peña por lo general sumisa, aburrida y aburridora durante el resto del año, ña cual espera que lleguen las fiestas de su patrona para desfasarse a conciencia siquiera una vez al año y quitándonos protagonismo a los borrachos y sinsorgos profesionales -bueno, en mi caso de cuando joven y tal...- el mismo viacrucis fiestero entre txistus, gaitas/dulzainas y regguetones en vascuence a lo Kai Naikai o la txunta-txunta esa de moda de la última Potra Salvaje de moda o lo que sea, que ni me va ni me viene.

Pues eso, la misma retahíla de lugares comunes de todos los años cada vez que te encuentras con un conocido al que sólo ves una vez al año y siempre por fiestas, que por algo será, la misma... Abreviando, que tengo que zafarme de estos tarados con pañuélico al hombro, en especial de los del rojo alrededor cuello y su monserga tradicionalista casi que a lo "Por Dios, por la Patria y el Rey, murieron nuestros padre, por..." -yo soy del de cuadros desde mico y moriré siéndolo- en cuanto tenga la más mínima oportunidad.

- ¡Venga, otro katxi de kalimotxo con vino picado, cerveza calentorra, gintonic sin hielos o lo que sea!

Total, que me veo arrastrado por todos y cada uno de los baretos de la Kutxi y alrededores, entre katxis, saltos, berridos, pisotones , empujones e incluso amagos de pelea con miembros de otras cuadrillas de blusas con pañuelico rojo, modernos municipales con camisas estampadas con los motivos más chorras, patéticos o ya simplemente florales imaginables, boronos convencidos de que si no es en fiestas ya no se echan novia en lo que queda del año y tendrán que volver al caserío con el rabo entre las piernas -y sí, nunca mejor escrito- a cascársela en la soledad de su cuarto o korta, amén de visitar los putetxes de la zona, feminazis de ocasión a la caza de machirulos beodos a los que poder humillar con la habitual saña festiva, gentuza de esa que sale a la calle predispuesta a ofenderse por todo con el fin de empoderar así su mísera existencia, turistas despistados preguntando por el encierro y hasta el típico "bilbaino" -aquí lo decimos sin tilde- tocahuevos comentando qué simpáticas son las fiestas en Burgos.

- ¡CELEDÓN HA HECHO UNA CASA NUEVA...! ZELEDONEK ETXE BERRI BAT EGIN DU...!

Menos mal que cincuenta bares después con sus correspondientes katxis de kalimotxo, cerveza, pika, gintonic, whisky con cola, no sé qué con vodka y creo que hasta uno de txintximina -no sabía yo que todavía se bebía ese veneno, seguro que también los "butanitos", patxaran con bitter kas; pues eso, diferentes maneras de matarse lentamente...-, por fin consigo despistar a mis secuestradores -en realidad la mayoría de ellos yacen ya tirados en las esquinas de los cantones de lo viejo con su correspondiente vomitona al lado-, y puedo huir a casa de una vez por todas.

Eso sí, llevo ya tal pedo encima que parece que voy bailando la conga de Jalisco, y lo que es peor, que, como voy haciendo eses de un lado a otro, hay ratos que cuando pasa alguna fémina a mi lado parecería que me quiero lanzar sobre ella en plan depredador sexual y/o votante potencial de Vox, si es que no viene a ser lo mismo. Y no, ya no es sólo que esa no sea mi intención en ningún momento, sino que además ya me dirás tú con tanta priva encima cómo, para qué... Así que en una de esas oigo una voz a mis espaldas que me reprende.

- ¿No te da vergüenza? Estamos trabajando por unas fiesta libres de agresiones sexuales, inclusivas, respetuosas con el medio ambiente, los animales, los celiacos, los admiradores de Enrique Bunbury...

- ¿Cómo, qué? ¿Yo?

- Y luego mira cómo vas. ¿Es necesario beber tanto para pasarlo bien en fiestas? Creo que habría que plantear un debate serio y resolutivo acerca de unas fiestas más sanas y...

En eso que me doy media vuelta para ver la jeta de tipo que me está dando la chapa y mira tú qué "chorpresa" cuando descubro que se trata, nada más y nada menos, que del Celedón que estrenamos hace unos años, el carapán de Iñaki Kerejazu en plena cruzada por aburrir a los ciudadanos con su empalagoso, qué digo, estomagante paternalismo bienqueda institucional, ese que trata a todos los ciudadanos por igual considerándonos menores de edad y asilvestrados sin excepción. Y esto, es de suponer, como si no se le notara poco ni nada que, como blusa de a pie o raso, lleva toda la vida haciendo en fiestas justo todo lo contrario de lo que aconseja no hacer. Ni qué decir tiene que este es el peor momento de toda la pesadilla -también es verdad que podía haber sido mil veces peor si, en lugar del aldeano de Zalduondo, se me hubiera aparecido Maider, la señora alcaldesa, con su gesto de perenne desdén infinito hacia todo ciudadano reticente a pagar de buena gana las subidas de las tasas municipales así como de golpe y porrazo, la más gorda de todas casi que el doble a poco de coger la makila de marras, y ya por lo general también hacia cualquiera que insinue lo poco o nada que le importa a la Etxebarria revalidarse en el cargo teniendo en cuenta que parece empeñada en hacer todo lo posible por malquistarse con la mayoría de los gasteiztarras, ya que, total, como en realidad quedó segunda en las pasadas municipales y sabe que en las próximas no repite ni prometiendo acercar la playa hasta Vitoria, la de verdad con su arenita y sus olas, con su kresala y su txiringito playero, y no esa otra de piedras y fondo fangoso del pantano de Uribarri-Ganboa, puede que lo que en realidad tenga en mente no sea tanto Gasteiz como "Madriz"...-, si es que no es ahora cuando empieza ésta de veras.

Por suerte, una vez más, y justo en el momento en el que me disponía ya a introducirle la txapela por el agujero de culo al superconcienciado y superjatorra actual Celedón, despierto de un sobresaldo y con ello también a mi asturiana.

- ¿Otra pesadilla? Pues deberías intentar dormir un poco más para estar fresco esta noche, que te recuerdo que hay cena con los amiguitos y luego no pretenderás que nos vayamos pronto a casa antes de echar unos bailes, o lo que se tercie, para entrar en calor antes del inicio de las fiestas.

- Puta pesadilla.

- Pesadilla la mía tener que aguantar todos los años la misma monserga de babazorro renegado y rezongón. 
 

SUSMO BENETAN PETRALA



  Baietz bat, joandako domekako "rojazaleen" kontrako eraso guztiak onartezinak, pena/lotsa/etsi/errefusa/asalda/kondena eta abar eta abargarriak izan zirela edonondik begiratuta ere, muturreko nazionalismoak gurean, edo gutxienez euskal gizartearen oso zati beti zehatz eta makur batean, oraindiokan Mundiala bezalako ospakizun patriotero edo taldekoietan, nolabait esatearren, eragiten duen intolerantzia tribalaren erakusbide ezin garbiagoa edo gordinagoa. Egia esanda, edozein muturreko nazionalismok eragiten duena bezainbestekoa, ze bestela espainiarrari edo argentinarrari berari erreparatu besterik ez zaie egin behar muturrekoen kirtenkeria edo zentzugabekeria egiaztatzearren.

Alabaina, aurreko igandean Bilboko Casilda Parkean gertatutakoa oso bitxia, arraroa, eta batik bat susmagarria, izan zen. Begira iezaiozue azpiko argazkiari; bertan agertzen da Bilboko hurrengo udal hauteskundeetarako hautagaia den PPko Esther Maritinez delakoa, hau da, La Rojaren finala hondatzera propio joandako "euskal abertzale suhar odolgoseei" bipil-bipil aurre egin ziena zenbait hedabidetan hain garbi azaldu eta hain ozen aldarrikatu bezala.

Orain, aldiz, errepara iezaiezue delako zein ustezko ETA-kumeei. Ez al dago zerbaitxo benetan arraroa argazkian musua osorik edo bederen erabat estaltzeke agertzen diren gazteongan? Edo bestela galdetuta, ez al dituzte oso musu, itxura, eite exotikoak, edo argi eta garbi esanda, ez al dute itxura mairutarrik Euskal Selekzioaren elastikoa jantzita zein ikurrina lepo inguruan jarrita?

Gauzak horrela, hiru aukera:

1.- Bai noski, mairuak izan daitezke, zergatik ez, Euskal Herrira heldu eta hain ondo, sakon, erabat integratu dira ezen euskal abertzale sutsuak, abertzaleetan abertzaleenak, bilakatu diren, hau da, beraiek baino lehenago kanpotik ere etorritako beste batzuk bilakatu bezala.

2-. Baliteke mairu horiek marokarrak izan eta euren selekzioa Frantziak kanporatuta izan eta gero La Roja-zaleei partida izorratu nahi izana errebantxa edo mendeku gisa Euskal Selekzioaren elastikoaz zein ikurrinaz mozorratuak euskal abertzale suhar eta odolgoseei errua leporatu nahian. Baliteke ere, zergatik ez, Marokoko Erregeak berak elastikoak zein ikurrinak erosi izana espainiar abertzale suhar eta odolgoseek behin eta berriro aldarrikatzen duten Espainia suntsitzeko kanpaina betierekoaren barruan, auskalo!

3.- Azken hau, ordea, aipatu ere ez dut egingo, oso gogorra, latza, gordina, ziztrina, zitala eta batez ere arriskutsua begitantzen zaidalako. Halere, nik uste zuek denok ere gauza gutxienez bertsua susmatzen duzuela dagoeneko. Susmo benetan pretala.

 

PESADILLA CON CUCAÑA

    Ayer domingo me pregunta mi señora madre si voy a ir esta tarde a la romería Olarizu, la cual se celebra todos los lunes de mediados de ...