Sueño que voy con mi familia en dirección a Markinez, preciosa villa de la Montaña Alavesa en la que estuvimos el año pasado, con el fin de visitar las nueve cuevas artificiales de origen eremético que hay a las afueras del pueblo. La idea, para ser sincero, era patear un poco por el campo, echar un pote en el bar del pueblo y, una vez hecha la mañana, dirigirnos a una conocida sidrería de Trebiño donde el año pasado comí el mejor chuletón en mucho tiempo.
Pues bien, tras llegar al pueblo y aparcar a las afueras, me pongo al frente de la expedición hacia las cuevas.
-¿ Ya sabes por dónde se va? -mi señora dándome la primera en la frente.
- No voy a saberlo, he venido aquí mil veces cuando era pequeño. A decir verdad, me conozco la zona de la montaña como la palma de mi polla.
-¿El qué?
- Mi mano, mi mano -me corrijo al instante-. ¿Ves? No hemos empezado la excursión y ya me estás poniendo nervioso!
- ¿Está muy lejoooos? -cualquiera de mis dos vástagos en lo que ya presiento que va a ser tocarme los cojones a base de bien.
- Están aquí al lado.
Emprendemos el ascenso hacia la peña Askana, que es donde se encuentran las cuevas. Voy tan convencido de saber a dónde como contrariado por la poca confianza que tiene mi familia en mí para... en realidad para todo.
- ¿Falta muchooo?
- A ver, para llegar a los sitios siempre hay que andar un poco.
- ¿Seguro que sabes por dónde se va? -de nuevo ella...
- ¿No te dicho que...
- Sí, que te guías por tu polla...
Me pongo de morros. No pienso dirigirles la palabra hasta que lleguemos a las cuevas.
- ¿Falta muchooooo? ¡No podemos más!
- ¡Cagúendios! ¿Me vais a dejar de tocar los cojones!
- Perdona, bonito, pero llevamos ya un montón de horas andando cuesta arriba -apunta la madre de mis hijos.
- Hace ya un rato que es todo llano, más o menos.
- Sí, hace ya un rato que vamos a través de prados, bosques y barrizales.
-¡ Pues mira, listilla, ya hemos llegado!
- Pero si eso es una cascada de agua.
- Claro, la cascada del barranco de Igoroin. ¿Adónde creías que os llevaba? - no me queda otra que improvisar, porque menuda cagada, un poco más y nos salimos de la provincia por Urbasa.
- Pero si...
-¡ Mirad, niños, quién nos está esperando!
- ¡Yayoooo!
- ¿Pero tu padre no había muerto?
- Y yo qué sé, habrá pedido permiso en el Averno.
- Ya habéis tardado. Seguro que te has vuelto a perder por el monte. Menos mal que os he preparado una ijada de bonito a la parrilla para chuparse los dedos. ¿Has traído el vino?
- Pues no, me había hecho la idea de ir a comer un chuletón a la sidrería de...
- Hijo, no espabilas, no espabilas.
- Eso mismo le digo a tu hijo siempre...
- ¿Falta muchoooo? ¡Queremos volver a casa para jugar a la play!
- Bueno, bueno, tampoco os quejéis tanto que gracias a mí por lo menos podremos tomarnos un baño en la cascada, aunque sea en pelotas porque hasta aquí no viene ni Dios.
- Eso si tiene agua, porque ahora en julio..
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario