viernes, 12 de junio de 2026

PRIORIDADES


 Como no podía ser de otra manera esta semana, sueño que el ascensor se para en el piso de abajo para recoger a la vieja beata que probablemente sale de casa para ir a una de las muchas misas a las que acude a lo largo del día confiando en que, a pesar de lo muy hija de puta que ha sido toda su vida y con todo el mundo, tendrá garantizada así la entrada al Paraíso.
- ¿Usted también va a lo del Papa, no?
- ¿Lo de qué? -al principio no caígo porque no ando muy puesto con el tema, luego ya sí, como que no han dado poca turra ni nada durante toda la semana-. No, yo paso, no me atañe, soy ateo.
- ¿Cómo se puede ser ateo en pleno 2026, si hoy en día todo el mundo vuelve a abrazar la fe única y verdadera de Roma como en mis años mozos con el Caudillo?
- Yo es que no soy mucho de creer en personajes imaginarios y todavía menos de confraternizar con los seguidores de la secta que quemó a Miguel Servet por herejía y blasfemia a causa de sus radicales ideas religiosas y científicas desafiando los dogmas de la Iglesia Católica.
Oye, mano de santo, y nunca mejor dicho, la vieja no vuelve a dirigirme la palabra hasta que nos separamos nada más salir del portal. Yo, como esto es un sueño, no sé muy bien hacia dónde me dirijo. Diría que hacía el parque periurbano por el que paseo todas las tardes mientras oteo el horizonte con los montes de fondo y me recreo en la frondosidad primaveral que me rodea bajo un agradable sol vespertino que anuncia un atardecer todavía más delicioso. Sin embargo, apenas consigo avanzar subiendo la cuesta que me lleva hasta el parque dado que tengo que sortear todo el rato una avalancha de personas en dirección contraria. Tanta peña marchando hacia no se sabe dónde que al final me vence la curiosidad y tengo que parar a alguien para salir de dudas.
- ¿Qué hacia dónde vamos todos? ¿En serio no sabe que viene el Papa a la ciudad y hay convocada una misa multidudinaria en el centro?
- ¿Y?
- Y que hay que ir sí o sí.
- Eso le competerá a toda esta peña cristiana católica, apostólica, romana y, ya muy en especial, se supone, practicante.
- ¿Y eso qué importa? ¡ES EL PAPA!
Como intuyo que no merece la pena insistir en el sinsentido de todo esto, procuro seguir mi camino hacia las afueras de la ciudad, donde me digo que además estaré más a gusto que nunca paseando solo subiendo y bajando colinas sin tener que esquivar runners, bicicleros, soplapollas en patinete o cuadrillas de jubilatas en fila de cuatro y más.
- ¿No pretenderá acceder al parque en un día como hóy? -alucino en colores, la primera vez que veo cerrada la verja que da acceso al parque, y todavía más con la pareja de policias municipales que me bloquea el paso.
- Claro que quiero acceder al parque. ¿Qué pasa, pues?
- Pasa que hoy la prioridad para todo el mundo es acudir a la misa que celebra el Papa en el centro de la ciudad.
- Mira, esa será la prioridad de los creyentes. La mía, como no lo soy, es la caminata de todas las tardes para intentar mantener la tensión a raya y así.
- ¿Sabe que con esa actitud nos está faltando el respeto al Papa y a todos los que creemos que Dios es uno y trino?
- ¡Como si es Trinaranjus! ¿Acaso me van a detener por impío, me van a mandar a la hoguera?
Pues te puedes creer que lo siguiente que sueño es que estoy atado a un poste sobre una pila de troncos y paja en mitad de la plaza principal de la ciudad flanqueado por dos desgraciados de tez morena o ya directamente acarbonada en los que enseguida reconozco al senegales que suele vender sus baratijas en la plaza del barrio donde tomamos el marianito los domingos por la mañana y al marroquí que le pasa el costo a mi hijo mayor a precio de delicatessen.
- ¿Y vosotros qué cojones háceis aquí? Ya entiendo, también os van a quemar por impíos; bueno, en vuestro caso más bien por mahometanos.
- Sí, no sé qué de "prioridad nacional"

PESADILLA EN EL ASCENSOR


 

 Resulta que mi señora me incluye sin mi permiso en el whassap de nuestra comunidad de vecinos. Al principio me lo tomo fatal, que a ver si quiere arruinarme la vida, que no pienso meterme en ese estercolero de miserias humanas que suele ser un chat de vecinos, ahí donde cada cual, y con la excusa de la vecindad, acostumbra a verter su cuota de mezquindad y por lo general sin el más mínimo sentido de la medida. Pero, claro, para poder despotricar con motivos siempre conviene echar una mirada al chat en cuestión con el fin de luego poder poner a parir con argumentos a todos los que allí participan.

- VECINO 5ºA: Vecinos, algo habrá que decirle a la vecina del 5ºB sobre el elevado número de visitas de varones que recibe en su domicilio a lo largo del día, siquiera ya sólo para recordarle que esta es una comunidad decente. Eso y que muchos se conformen de timbre y...
- VECINA 4ºE: Pues entonces tampoco estaria mal poner sobre habiso al vecino del 3ºA acerca de que su mujer se la pega siempre que sale de viaje de negocios con un bendendor de seguros que tanbién visitaba ace un año a la del 8ºB.
- VECINA 4ºD: ¿Tú no tienes el mismo seguro?
- VECINO 6ºD: Creo que este chat no es el lugar indicado para hablar de esas cosas. Aquí venimos a tratar asuntos que atañen a la comunidad. Como por ejemplo el caso de los vecinos del 4ºC, los cuales llevan ya medio año sin pagar las cuotas de la comunidad. Que digo yo que si tienes dinero para una semana en Tenerife también...
- VECINO 4ºC: Tampoco estaría mal recordárselo al del 3ºE aprovechando que ha cambiado de coche.
- VECINA 4ºA: Pues entonces también abrá que apercibir al becino del 5ºA porque cada vez que biene mamado los fines de semana se equiboca de piso y llama ande no tiene que llamar a altas horas de la madrugada.
- VECINO 2ºB: Mujer, un poco más de compresión. Su mujer lo dejó plantado haces dos meses por un senegalés y el pobre todavía no ha levantado cabeza.
- VECINO 4ºA: Yo me conformo con que no se saque la chorra para mear en mi felpudo.
- VECINO 5ºA: Ni ke fuera el úniko. ¿Kién bomitó el sabado pasado en el portal?
- VECINA 5ºA: ¡Hay que poner cámaras!
Te puedes creer que ha sido salir del potal, meterme en el whassap de marras por mera curiosidad mientras paseaba por el parque periurbano como todas las tardes, indignarme por lo que he juzgado en un primer momento como una intolerable intromisión en la privacidad del prójimo, y al rato no poder levantar la cabeza del móvil debido a que al final he sido vencido por el puro morbo de ver expuestas en público todas las miserías de la gente con la que comparto escalera. Tanto que, cuando he vuelto a casa y me he metido en el ascensor todavía sin poder levantar en ningún momento la cabeza del móvil, no me he dado cuenta de lo suelto que estaba desde el mediodia por culpa de unas lentejas al curry. Así que no he podido evitar que se me escapara un pedo atronador que ha llenado el reducido cubículo en el que me encontraba de una esencia que, para no ser excesivamente escatológico, definiré como esencia a cañería de Nueva Dheli, Calcuta. Jaipur, Bangalore o cuaquier otra megapolis india. Todo esto, faltaría, porque a mí siempre me pasan estas cosas, justo en el preciso momento en el que llegaba a mi piso y al abrise la puerta del ascensor me daba de bruces con la vieja de la puerta de enfrente a la mía, la cual además es la que gestiona el whassap de marras.
- ¿Qué te pasa, otra pesadilla? - me pregunta a la hora del desayuno la culpable de todo este embolado al verme cariacontecido o así.
- Pues, si te soy sincero, no estoy muy seguro; pero, por si acaso, no mires el whassap de la comunidad durante varias semanas, mejor meses.

BUFOI OZPINDU HORI


 

Jabetu egin naiz aspaldi hontan nahikotxo deseroso nabilela Facebooken egiten dudanarekin. Ez dut batere atsegin bilkatzen ari naizen pertsonaia, hau da, aktualitatearen kontura etengabe eta ia orotan aditua balitz bezala barra-barra idazten duena. Ikusten dut nire burua serioegia, astunegia, asaldatuegi, gokaikarriegi, orojakileegi. Eta ez, ez zait laket, ez dut gogoko, aspertzen/nazkatzem/etsitzen nau. Ni etorri ohi naiz hona ia egunero nire txolarteak aprobetxatzearren, noski; baina asmoa omen zen gauza jostagarriak, bitxiak edo gutxienez umorezkoak idaztea. Zer gertatzen da/zait? Maiz, sarri askotan, gehienetan ez baldin bada, aktualitatearen erruz ni neu ozpintzen naizela idatzi ahala, areago nire harresira nik idatzitakoaren kontura eztabaidaka etortzen direnen erruz. Gauzak horrela, benetan desatseginak, nazka/asper/lotsa/etsigarriak diren hainbat "elementu"rekin topo egin beharrean nagoela, jende zinez aztoragarria gogoa ozpintzen didana. Izan ere, nire buruari galdera egitera behartzen naute: ez ote naiz ni neu hainbeste gogaitzen/nazkatzen nauen jendaila horren ifrentzua? Zer dela eta "feisbukean" alperrik galtzen dudan denbora holako zentzugabeko ika-miketan ematea? Zertarako gogoa ozpindu nire egunerokotasunean, kalean edo batek daki non ezagututa, inondik inora sekula aintzat hartuko ez nukeen jendailarekin?
Ez dakit, baina, sareetako gauzok ez baldin badira ondo pasatzeko propio, nolabait gozatzeko sareotan edonon eta edonola gero eta ugariagoak diren sasikumeak sufritu behar izateke, ez dut uste hemen egoteak askotxo merezi duenenik, ez du zentzurik bizitzan oro har edozein dela kausa ez duen aldetik. Ez dakit, ez, baina badaezpada umorezko txorakeriei eta nire literaturari buruzko gauzatxoei eusten saiatuko naiz, alafede.
Auskalo, baina, badaezapada.

"SERVIDORES DEL PUEBLO"


 Sueño que es sábado por la mañana y toca hacer la única actividad de ocio que una persona decente y sana debería hacer los fines de semana: salir de potes por lo viejo. En esas estamos cuando, de camino a lo viejo, veo que hay concentrada alrededor de la falla de piedra que preside la plaza principal de mi ciudad una multitud de gente, la mayoría chavales con sus padres y hasta abuelos, los cuales exhiben orgullosos los colores del equipo local para celebrar la victoria de los cadetes en su Liga de Honor. Por si fuera poco, en ese momento llega el autobús con los campeones para subir hasta la balconada desde la que exhibirán a su afición la copa obtenida y, ni qué decir tiene, se desata la emoción, alegría, júbilo, entre los presentes. En ese momento, y sin que nadie logre explicarse cómo, como mucho que ante tanto entusiasmo alguien haya empujado sin querer a alguno de los antidisturbios que acordonan a los aficionados, digo yo que por si les da por subirse por los balcones de la plaza o intentar alcanzar a los jugadores para arrebatarles la ropa interior o qué se yo, tanta imaginación no tengo, o sí pero no me apetece ponerme a ello, la policía arremete contra la masa allí concentrada disparando botes de humo, pelotas de goma y a porrazo limpio, vamos, la santa triada al uso de toda la puta vida.

- ¡Pero qué cojones está pasando! ¿Qué ha hecho esta gente para que los machaquen sin piedad?
- Tú no te metas que nos conocemos.
- Cojones no me voy a meter, esa peña recibe su sueldo de mis impuestos y en una democracia de verdad los ciudadanos tenemos derecho a preguntar...
- Ni se te ocurra creerte ese cuento chino.
Pero como sí se me ocurre porque soy uno de esos memos que creen que vivimos de veras en una democracia de corte liberal donde la Constitución de turno nos garantiza unos derechos y bla, bla, bla, voy y me acerco a uno de los uniformados para preguntarle a qué viene tamaño despropósito; joder, que, si bien entiendo lo de calentar a los putos críos a ver si espabilan y van aprendiendo de qué va esto de la vida y tal, lo de emprenderla también con las abuelas ya no me parece tan de recibo; una operación de cadera a la que más daño hace es a la parentela que luego tiene que turnarse para cuidar a la vieja.
- ¿Se puede saber qué...
Pues parece que no se puede saber, no. No porque ha sido dirigirme a uno de esos robocops de provincias y recibir un porrazo en toda la jeta antes de tirarme al suelo entre él y otros dos antidisturbios para luego ya así poder molerme a palos y con alguna que otra patada que me impacta en uno de los antebrazos al intentar protegerme la cabeza.
- ¿Qué te había dicho? -mi compañera sentimental y un colega con el que habíamos quedado para tomar algo antes de viajar al aeropuerto de Loiu para recibir a unos amigos me ayudan a incorporarme del suelo.
- Pero, pero...
- Vamos a tomar algo a lo Viejo y ya verás cómo en un rato se te ha pasado el susto. Total, si ya debes estar acostumbrado de cuando chaval y así. ¿No?
- Hijos de...
Recalamos en un bareto de una de las calles gremiales de lo Viejo donde entre un txikito de cosechero, varios zuritos y unos pinchos de ensaladilla de puerro, pulpo y txarripatas, intento reconstruir la jugada porque todavía no alcanzo a comprender qué ha podido pasar y sobre todo por qué. Esto también como en los viejos tiempos cuando los que nos calentaban a base de bien un fin de semana sí y el otro también eran otros, siquiera de otro uniforme y otras insignias y lealtades, si es que no han sido siempre las mismas.
- ¡Joder, que era una concentración pacífica, deportiva, festiva, de chavales con sus viejos!
- Da igual, ya inventará algo el consejero relacionado con la ETA para justificar el uso desproporcionado de la fuerza esa de la que se saben dueños en exclusiva.
- El caso es que creo que me han fracturado el brazo.
- Tú ponte el brazo en cabestrillo con mi palestino y si hace falta luego ya vamos a urgencias - me sugiere el colega.
- Deja, deja, sólo faltaba echar a perder la mañana por culpa de unos h... Lo único que igual paso de lo ir al aeropuerto a la tarde, no se me vaya a poner peor el brazo.
- Lo que tú veas.
Sin embargo, justo al salir del garito nos damos de bruces con una furgona de los siniestros miembros de las Fuerzas de Desorden, los cuales, digo que yo que sin otro motivo que el palestino que llevo colgado al cuello, salen en tromba a molerme a palos una vez más.
- Supongo que ahora sí que no vienes a lo de la bienvenida de los colegas de la Flotilla -me comenta el colega desde la puerta del bareto cuando todavía estoy en el suelo y los servidores del pueblo no se han vuelto a su furgona.
- Lo que voy a ir es a comisaría a poner una denuncia a estos hijos de...
No acabo la frase cuando el último de los agentes que hace cola para meterse de nuevo en su furgona se da media vuelta, se me viene encima poniéndome la rodilla en el cuello, me esposa las manos a la espalda, y ahí ya no te quiero decir el berrido de dolor infinito que he pegado convencido de que me arrancaban el brazo malherido, para a continuación llamar a dos de sus compañeros con el propósito de introducirme en la furgona de marras.
- ¡NO VEÍS QUE ESTÁ HERIDO! ¡TENEÍS QUE LLEVARLO AL HOSPITAL PARA QUE LO ATIENDAN! - grita la mujer de mi vida y olé convencida de que de no ser así va a tener que bregar para los restos con un marido manco.
De modo que la siguiente imagen que recuerdo de esta pesadilla antes de despertarme con el consabido susto, no ha sido otra que aquella en la que se ve a dos miembros uniformados de la policía que en teoría está para proteger al pueblo, no para reprirmirlo y maltratarlo a la primera de cambio, es decir, como les han debido enseñar ciertos instructores de un estado genocida que todos sabemos y para los que todo ciudadano que no sea de su gusto por la razón que sea es candidato a una somanta de palos sin que ellos se sientan obligados a dar explicaciones de ningún tipo, junto al mostrador de la recepción de un ambulatorio y un bulto humano a sus pies en el que no tardo en reconocerme a pesar de tener la bota de uno de los zip... encima de la cabeza.
- Menuda pesadilla has tenido hoy, ¿eh? - me comenta ya un poco más tarde durante el desayuno la mujer que todavía se resiste a creer que tenemos un problema, y de los gordos, con una policía cuyo sindicato mayoritario es primo-hermano de otros de reconocidas simpatías fascistoides que todos conocemos, y cuyo principal o único cometido no parece ser otro que asegurar la impunidad para los suyos en todo.
- Ya te digo, menos mal que cualquier parecido con la realidad siempre es pura casualidad. ¿O no?

LOS PÁJAROS


 

  Supongo que lo de anoche tiene que ver con que ayer, mientras me reponía con la ayuda de una cervecica "sin" -hay que cuidarse de cara al fin de semana- de la caminata vespertina de rigor, apareció una pareja de mirlos posados sobre la barandilla de la terraza de casa, la cual me obsequió con la una serenata que en su caso no suele ser tanto un canto como una irritante matraca en toda regla.

Lo de la presencia de pequeños dinosaurios de plumas y con alas en la terraza de casa no es ninguna novedad. Cuando no se trata de mirlos, se trata de gorriones, petirrojos o papargorris que en Asturias llaman raitanes, carboneros, picogordos, zorzales, palomas, urracas que en casa llamamos picazas y mi señora pica-picas, tordos, gaviotas... Y porque vivimos en un octavo y hasta ahí no llegan los pavos reales del Campo San Francisco. De hecho, si es por bichos alados sólo hay que asomarse a la terraza de noche para que te pasen delante de las narices uno o varios murciélagos con el consecuente susto morrocutudo, digo que yo que por culpa de Coppola y otras versiones cinematográficas del mito de Bram Stoker.
Ahora bien, para miedo el que dan las gaviotas, siquiera por su envergadura en comparación con el resto de aves periurbanas, y en cualquier caso gajes de vivir casi que a los pies de la montaña., cuando sales a la terraza y te encuentras de frente a una de ellas y, en lugar de acusar la presencia del depredador más peligroso sobre la faz de la tierra y huir al vuelo, te suelta uno de sus estrepitosos graznidos: te deja helado la muy... pájara.
Así que anoche, prácticamente ya de buena mañana, y como soy de sueño ligero y escaso, saltaba de la cama por culpa de lo que creí reconocer al instante como un graznido de gaviota, si bien que más escandaloso de lo habitual. Como soy de una curiosidad zoológica innata desde canijo, vamos, un enamorado de los bichos, he corrido a la terraza para sorprender al puto pájaro in franganti. Pero, cuál ha sido mi sorpresa, mi pasmo, si no no canguelo en toda regla, cuando al asomarme a la terraza me encuentro de frente posado en la barandilla a un pajarraco de pesadilla, una auténtica criatura del Averno al estilo de las que aparecen en las pinturas de El Bosco. Tal ha sido el susto que hasta he creído ver peligrar mi vida. Suerte que en ese momento aparecía mi señora esposa a mis espaldas, entiendo que alarmada por lo sonoro de mi tan escatológico como blasfemo juramento al ver al bicho en cuestión, y, haciendo alarde de unos conocimientos ornitológicos que desconocía en ella, ponía su ciencia a servicio de mi tranquilidad.
- Tranquilo, se trata de un Zapatero o Picozapato. A pesar de su imponente apariencia prehistórica y su gran tamaño, no es peligroso para los humanos.
- ¡Joder, qué susto! Creo que no voy a ver las noticias en mucho tiempo.
- Deberías, sí, no te vaya a dar un jamacuco cualquier día de estos...

LAS DOS ESPAÑAS

 


       Sueño que al ir a desayunar en una de las cafeterías del barrio no llego a traspasar la puerta del establecimiento porque uno de los clientes que en ese momento salen me interpela tal que así:

- ¿Seguro que quieres desayunar aquí, no prefieres ir a la cafetería de enfrente que es más como de los tuyos?
- ¿Cómo que de los míos?
- Ya sabes, de rogelios trasnochados, comecuras, sociolistos y medio separatistas o como si lo fueran, gente que odia España en suma. Vamos, la de verdad, la del Rey, el orden y la ley.
En ese momento aprovecho para echar una miradita al interior del local y enseguida me percato de que tiene razón el pavo, que no me apetece una mierda desayunar en un local forrado de rojigualdas, constitucionales y no, alguna que otra con la cruz de Borgoña, el retrato de cierto generalito gallego de voz atiplada, vamos, de pito y así, y no te digo ya los tricornios, trajes de luces y de flamenca y demás parafernalia cañí. No, esta claro que este no es el sitio donde más me apetece meterme un café con leche entre pecho y espalda a la vez que hojeo la prensa del día; al fin y al cabo, en España hoy en día toda la de papel es de derechas o casi.
- En la cafetería de enfrente tienen una bandera republicana y suelen poner a Serrat de música de fondo.
Pues mira, no se trata tanto de que me guste Serrat, como mucho por la nostalgia esa de cuando lo escuchaba de crío yendo con mis viejos en el coche, o que me siente especialmente complacido por desayunar con una tricolor al lado. A mí todas estas cosas, independiemente de mi filiación sentimental hacia ellas, me parecen más folklore que otra cosa; pero, si tengo que elegir...
En cualquier caso, paso de desayunar porque la disyuntiva que se me plantea así por las buenas no me acaba de convencer. ¿Es necesario elegir dónde desayuno en función de mis principios, tendencias o sentimientos ideológicos como si fuera un habitual de un batzoki, herriko, casa del pueblo, la Garibaldi o del putiferio al que vayan los de derechas?
En fin, que paso de desayunar y voy a hacer las compras del día antes de volverme a casa para ponerme delante del ordenata con mis cosas. Entonces, al ir a entrar en el super que me pilla más a mano, el segurata que me pregunta.
- ¿Es consciente de que el dueño de esta cadena de supermercados y la junta de accionistas al completo apoyan fervorosamente a Israel y admiran sin reservas a Trump, Milei, Orban, Meloni y hasta al paleto de Amurrio o el amigo del narco?
- ¡No me joda? ¿Y?
- Que si usted no es de la misma cuerda le recomiendo que se vaya a hacer las compras a la competencia.
- ¿Se refiere al Covirán del barrio?
- ¿Acaso no es usted un sociocomunista amigo de las dictaduras de izquierda como China?
- Pues no es precisamente el caso, no; pero, antes que darle de comer a una caterva de hijos de puta fascistas...
Algo me dice que he empezado a entrar en el juego sin darme cuenta. En cualquier caso, toca pasar por el ambulatorio antes de llegar a casa y es llegar a la recepción y...
- Tiene que firmar este manifiesto a favor de la sanidad pública gratuita para todos. Si no está de acuerdo, aquí le proporcionamos una lista de clínicas privadas en las que...
- ¡Hostia! ¿Y pasa lo mismo con los colegios públicos aunque los padres no se los puedan costear?
- Exacto. Hay colegios sufragados con los impuestos de los que están a favor de lo público, y otros también públicos; pero, sin el mismo tipo de recursos humanos y materiales para los que les gustaría llevar a sus retorños a otros de élite pero no pueden.
- Entiendo, para ser coherentes con lo que defienden.
- Exacto, si no quieres pagar impuestos y aun así no puedes permitirte un colegio de pago, pues es lo que hay, te jodes y a disfrutar de la libertad neoliberal.
Creo que esta distopía que empiezo a intuir en mi sueño tampoco está tan mal. Entonces llego al portal de mi casa y, cuando una vez dentro me dispongo a coger el ascensor, aparece un portero uniformado, y cuya existencia desconocía del todo, el cual me explica que...
- Ese ascensor es para los vecinos de derechas. Si quiere coger el suyo tendrá que esperar a que llegue el de los de izquierdas.
- ¿Cómo? ¿Qué hostias...?
- ¿No querrá que los de izquierdas se mezclen con los de derechas dentro del mismo ascensor?
- Claro, claro, no les vaya a dar por comentar la actualidad del día con lo de Ayuso, el caso Koldo y Ábalos, la Kitchen, lo de Gaza y...
- Y se arme la de San Quintín. ¿Por qué si no se decidió en su momento dividir España con el propósito de evitar a toda costa una nueva guerra civil por culpa de la crispación política? Lo mejor es que cada cual haga su vida con los suyos de acuerdo a su ideología y sin tener que interactuar con los otros más que para lo estrictamente necesario. Vamos, para andar por la calle y poco más. Como que hasta para eso tenemos dos ligas de fútbol profesionales paralelas y así no hay que darse de hostias porque unos son del Barça y otros del Madrid.
- ¿Pero entonces qué gracia tiene...?
No me da tiempo a acabar mi frase porque justo en ese momento despierto de la patada que me propina sin querer la señora que acostumbra a dormir al otro de mi cama. Eso sí, ahora, como venganza y tal, voy y le cuento mi sueño.
- Pues que quieres que te diga, tal como está la cosa tampoco me parece tan mala idea. Cada cual con su rebaño y aquí paz y después gloria.
- ¿En serio que no te parece una pesadilla?
- Bueno, tampoco me parece muy diferente a como vivíais en la mayoría de los pueblos del País Vasco hasta hace cuatro telediarios. Ya sabes, cada cual en los bares, tiendas, sociedades o asociaciones culturales, colegios o ikastolas, equipos de fútbol o de cualquier otro deporte, en lo que sea pero siempre y cuando fuese de los de su misma cuerda y... y para de contar.
- Pues, hombre, visto de ese modo, puede que no tanto, sí.

DENBORAREN JOANA


 

Norberaren probintzia beltzean dena da xumea.
Mugatzen gaituen hodeiertzeko irrits urrutia,
Estutzen gaituen harresiaren barruko bizimodu zurruna.
Zapaltzen gaituen gizarte itsuaren handinahikeria zimela,
Lotsagorritzen gaituen auzokideen uste sendo eta betierekoa.
Nahigabetzen gaituen ustezko adiskideeen irri malzurra,
Ernegatzen gaituen (ezkon)senitartekoen erruki zuria,
Gogogabetzen gaituen huts-opil eta porroten pilaketa astuna,
Kontsolatzen gaituen ardo onaren bikaintasun hordia,
Alegeratzen gaituen jende eta une ederren maiztasun garbia.
"Nahiz eta denok euren burutik ateratzen saiatzen diren,
Gorroto eta gordetzen dituen espetxetik bezala,
Badago mundu honetan mirakulu handi bat:
Nik sentitzen dut: bizi osoa bizi egiten da."
Pena handia, aldiz, azken lau lerro hauek nireak ez izatea,
Rainer Maria Rilkerenak baizik.
Izan ere, balio duten bakarrak ote dira:
"Und doch, obwohl ein jeder von sich strebt
Wie aus dem Kerker, der ihn hasst und hält, -
Es ist ein grosses Wunder in der Welt:
Ich fulle: "alles Leben wird gelebt."
(Das Stunden-Buch)

LA SALA DE FIESTAS


 

  Sueño con un episodio de mi infancia al que, por la razón que sea, mi subconsciente suele recurrir a menudo y todavía más en tiempos como los que nos ocupan. La policía, no recuerdo si los maderos, cipayos o los pitufos, puede que en realidad fuesen los bomberos, nos despierta en mitad de la noche en el primero del edificio de la Avenida, entonces ya de Gasteiz, donde vivía de canijo con mis padres y mi hermano pequeño. Parece ser que han puesto una bomba en el local “de tetas” -así le decíamos- que hay a unos pocos metros de nuestro portal. Un local también a poca distancia de una conocida sala de fiestas que en mis sueños recibe el curioso nombre de Sion y de la que recuerdo que era foco de todo tipo de conflictos con el vecindario.

- ¿Una bomba? ¿Quién ha sido? –pregunta mi madre, puede que mi padre, a los vecinos que han sido desalojados como nosotros y que asisten al desarrollo de los acontecimientos desde la acera y como nosotros también en pijama.
- ¡Buuf, vete a saber!
Pues sí, “buuf”, porque son finales de los setenta y comienzo de los ochenta, es decir, en plenos Años de Plomo en el País Vasco, y, aunque, por lo general, las noticias sobre bombas, tiroteos, incendios y demás salvajadas propias del terrorismo hacen referencia a atentados cometidos por cualquiera de las dos ramas de ETA, milis y polimilis, amén de aquella escisión extra testosterónica de estos últimos llamada Comandos Autónomos Anticapitalistas, tampoco hay que desdeñar la mano igual de criminal y sectaria de vete a saber qué grupo de la extrema derecha española y muy española de entonces, Guerrilleros de Cristo Rey, Batallón Vasco Español, Triple A, GAL y demás excrecencias patrióteras o ya sólo mercenarias, incluso ya sólo particulares incontrolados, con y sin uniforme, que se tomaban la justicia por su mano.
Yo ya sé que son las tantas de la mañana, que hace un frío de pela, como no puede ser de otra manera en mi ciudad, y que además estoy en pijama, que las sirenas de los bomberos y la poli hacen un ruido ensordecedor a nuestro alrededor. Todo eso y que también estamos entorpeciendo el trabajo de los bomberos pisando todo el rato sin querer sus mangueras; pero, resulta que también han desalojado a las tres hermanas del portal de al lado que suelen bajar por las tardes a jugar en nuestra acera. Resulta que yo suelo bajar también todas las tardes para dar vueltas en bici a la manzana sin cesar con el único propósito de poder así pasar delante de donde ellas juegan a la comba a ver si hay suerte y la pequeña de las tres, la cual me tiene robado el corazón por lo que ya con nueve o diez años acostumbro a sacarle punta al lapiz todas las noches hasta el punto de que hay noches que parece que tengo un farolillo rojo encendido debajo de las sábanas, se fija en mí de una puñetera vez y deja de cuchichear con sus hermanas a cuenta del vecinito moscón. Sin embargo, tampoco va a ser esta la ocasión propicia que estaba esperando para dirgirle la palabra a la primera fémina responsable de mis más tempranas erecciones, dado que es la hermana mayor, como de costumbre, quien se me acerca para dirigirme la suya.
- ¡Qué cojones la ETA! -sí, las chicas de mi ciudad siempre han sido así de finas...- Esto seguro que ha sido cosa del dueño de la Sion esa –me explica la mayor de las vecinas.
- ¿Quién, el alemán? - pregunto como si yo supiera de qué va el tema de veras.
- Bueno, no sé si alemán, polaco, ruso o de por ahí. Uno que además está metido en una secta o algo por estilo. El caso es que el tipo apareció hace ya unos años, no sé sabe muy bien de dónde, y se metió de ocupa en un pequeño bajo de la calle donde abrió su primer garito sin contar con permisos de ningún tipo. Pues, oye, fue conseguir la licencia de apertura y empezar a acosar a los dueños de las lonjas colindantes para que se las vendieran a él y poder así ampliar su negocio
- ¿Acosar? – pregunto a mi futura cuñada.
- Ya sabes, amenazas más o menos veladas, denuncias falsas en las que él se hacía pasar siempre por la víctima, sabotajes de todo tipo para perjudicar la actividad comercial de sus vecinos, incluso algún que otro incendio fortuito.
- ¡No me jodas!
- Y todo ello, faltaría más, con la complicidad de las autoridades municipales. Ya sabes, sobres bajo manga y en ese plan.
- Así que al final la ampliación de la Sion…
- Exacto, a cuenta de los locales cuyos dueños no tuvieron más remedio que vender o arruinarse del todo, tanto por culpa de las malas artes del dueño de la Sion como del acoso administrativo. Así ha levantado el muy cabrón la que es la sala de fiestas más renombrada de la ciudad, esa en la que todo aquel que no sea de su secta tiene que pagar el doble por la entrada, y eso si así y todo al final te dejan entrar.
- ¿Y qué tiene que ver eso con la bomba que han puesto en el club de tetas que hay al lado?
- ¿Te lo cuento o te lo explico?
- ¡Puto mafioso!
- Mira, ahí lo tienes. Todos aquí acongojados por la explosión y él que apenas puede disimular la sonrisa.
Momento en el que giro la cabeza para ver al susodicho y no puedo evitar proferir un grito de verdadero espanto, uno de esos que hace que la señora que duerme a mi vera esté en un tris de caerse de la cama al despertarla del susto.
- ¿Qué pasa, qué pasa? - pregunta mi amada esposa sin acabar de recuperar el resuello del todo.
- No te lo vas a creer, menuda pesadilla.
- Ya, para variar. Pero por qué gritabas: “¡NO QUIERO SER UN REFUGIADO EL RESTO DE MI VIDA!”
- Es que he soñado con Netanyahu…

GORROTOA LEGE



 

     Gorrotatzen/gutxiesten dituzte eurek ez bezala pentsatzen ez duten guztiak, baita eurak ez bezalakoak ez diren guztiak, hala nola euren herrikoak ez direnak, euren klase/maila sozio-kultur-ekonomikokoak ez direnak, euren fedea, hizkuntza, banderak, leialtasunak, gustuak eta abar eta abar konpartitzen ez dituztenak, zuribeltzean bizi baitira etengabe, ñabardurak, xehetasunak, oztopo baitituzte betiere. Labur bilduta: euren ezpalekoak ez diren guztiak gorrotatzen/gutxiesten dituzte.


Agertzen dira edonon eta edonoiz betiere euren gorrotoa legea. Garaikoetxearen heriotzarekin nabarmendu egin dira beste behin ere, "Un recogenueces menos", "un enemigo de España menos, "un amigo de la ETA..." Ez dira gauza eurak ez bezalakoa ez den inorekin ondo konpontzeko, denok etsai nahi/behar gaituzte eurekin orotan bat egin ez baldin badugu, batik bat euren ezjakintasunarekin zein egoskorkeriarekin.

Sareotan ugari dira, dagoeneko nagusi ez baldin badira. Sareotan euren gorrotoa parrastaka zein errukigabeki isurtzeko libre eta batik bat zigorgabe dira. Eta galdera da gu ere, sareotan egunero gurearen kontura ere hitz eta pitz, gehienetan denborapasa edo, egoten garenez, gu geu ere nola edo hala eurak bezain maltzurrak, makurrak, neurri batean edo bestean, garenentz da. Egiazko galdera, funtsezkoa, benetam merezi duen hemen irauteak gorrotoa lege behin bilakatu eta gero.



MUGARIK GABEKO ARMADA


 

  - Ni palestinarra, Hamasekoa? Ez, inondik ez, ni Siziliakoa naiz, San Vito do Capokoa bertakoa. Nire aitarekin arrantzan nenbilen gure txalupa txikian herriko kostaldetik gertu, eta bapatean, oharkabean, agertu ziren..

-...
- Egia da, bai, Palestinaren aldeko txapa ttipi bat neraman paparrean. Gure herrian, Italia osoan bezala, palestinarren aldekoak gara eta.
-...
- Orduan Sizilian ere denok omen gara terroristak kontrakoa erakutsi arte?
-...
_ Ba hori, antisemitak...

MAKE SPAIN "CAÑIER"

 


     Sueño que, por lo que sea, estoy de vuelta a los años 90 y que nada más entrar a la cafetería donde desayuno todos los días me encuentro a Jesús Gil y Gil en la megapantalla de uno de los televisores que este mismo, nada más ganar las elecciones y formar gobierno, ordenó por decreto que colgaran en todos los bares y cafeterías de España,


Me lo encuentro, faltaría más, dentro del famoso jakuzzi desde donde, ya no sólo presenta su programa “Las noches de tal y tal”, sino que gobierna directamente, ya no sólo Marbella, sino ahora el país entero. Sí, sí, más o menos al estilo de un famoso milico venezolano con su "Aló, presidente".

- ¿Y ahora qué cojones le pasa a éste? Todos los días la misma cantinela –pregunto a la camarera que me sirve mi descafeinado con leche como podría preguntárselo a la botella de anís El Mono que está en una balda detrás de la barra.

- Acaba de anunciar un decreto por el que se reinstaura la pragmática de conversión forzosa de los Reyes Católicos de 1502 en el que se obliga a la población musulmana residente en España a bautizarse para no ser expulsada –me explica la simpática camarera que me atiende a diario.

- ¡Pero qué me estás contando?

- Era una de sus promesas estrellas durante la campaña electoral para poder hacer de nuevo a España “una, grande y libre” –en esta ocasión es uno de los clientes habituales de todas las mañanas quien me lo explica, puede que el más cazallero de todos los desocupados o escaqueadores profesionales que acostumbran a echar la mañana en la cafetería.

- ¿Y para eso hay que expulsar a todos los que no sean católicos?

- “España será católica, o no será”, que dijo en su momento… -me suelta uno de los abueletes que suelen gastarse la mitad de su pensión en la cafetería entre carajillos y chupitos a lo largo del día.

- ¿Un hijo de puta fascista como este mamarracho que nos gobierna ahora desde un jacuzzi rodeado de “mamachicos”? –sé que no debería manifestarme con tanta vehemencia delante de una parroquia compuesta en su inmensa mayoría por confesos –vamos, que todos los días presumen de ello como si alguien se lo cuestionara o le importara- españoles y muy españoles y sobre todo la hostia de españoles, vamos, por fascistas como poco hipedérmicos, socioculturales y tal, sin ir más lejos la mayoría social que ha votado en masa a un esperpento como Jesús Gil para presidir España; pero, no puedo evitarlo, soy de sangre caliente, vamos, que suelo tener una mala hostia que ni Jehova en sus peores momentos con el pueblo elegido y en general con todo Cristo, plagas, diluvios universales, estatuas de sal y tal, y no logro controlarme, aunque me lo propongo.

- ¡Ya estamos con lo de llamar fascista a todo aquel que no sea de nuestra misma cuerda! –irrumpe una de las señora de vetusto cardado que acostumbran a echar la mañana con sus amigas departiendo de lo humano y lo divino, vamos, de las noticías del corazón y para de contar.

- ¡Y tanto! Jesús Gil es un español de origen humilde como la mayoría de nosotros, un español de los pies a la cabeza al que le gustan las mismas cosas que a todos nosotros: los toros, las procesiones de Semana Santa, los chistes de gangosos, las vacaciones en Benidorm, babosear a las mujeres jóvenes en minifalda y regañar a nuestras hijas si se las ponen, defraudar a Hacienda, las canciones de Julio Iglesias y Raphael, creernos el ombligo del mundo, y, sobre todo, odiar a los moros, a los maricones y ya muy en especial a la gente del cine español, porque, aunque intuyamos que tampoco es oro todo lo que reluce y que lo de las subvenciones tampoco es para tanto, o al menos no cómo nos lo cuentan los medios de nuestra cuerda, nos da un especial gustirrinín pensar que están todos forrados, viven en grandes mansiones, se dan la vida padre todo el día de fiestas, viajes y droga, mucha "droja" y putas, muhas putas, carromatos de ellas, y encima, por si fuera poco, nos sermonean siempre que tienen la ocasión como lo hacían los curas de la parroquia. Eso y que todo lo que tenga que ver con la cultura, como no la tenemos ni la entendemos, como nos acompleja porque su falta nos hace sentirnos inferiores sin que sepamos muy bien a cuento de qué… Además, qué cojones, Jesús Gil es un empresario de éxito que sabe lo que le conviene a España para que vuelva a ser lo que siempre ha sido… -se le une a la anterior una de sus amigas de tertulia.

- ¿Una, grande y libre?

- Exacto –me responde retadora la misma señora-. Estábamos hartos ya de políticos mentirosos y corruptos que gobernaban a espaldas del pueblo y siempre en beneficio de sus intereses o de los de sus amigos.

- ¡Ah! Que usted cree que Jesús Gil, un “empresario de éxito” que nada más ser nombrado presidente del Gobierno de España saca un decreto para condonar la deuda de todos los clubes de fútbol de Primera División, un constructor chanchullero que fue condenado a cinco años de cárcel por la muerte de 68 personas en la tragedia de Los Ángeles de San Rafael, vamos, por haberse pasado por el arco de triunfo todos los controles de calidad y seguridad para ahorrarse el gasto, no va a beneficiar a sus empresas o las de sus amigos.

- ¡Fue indultado por el Caudillo! –grita desde el fondo de la cafetería cualquiera de estos españoles de requetebién.

- Claro, claro, de ahí el decreto nada más salir elegido para que se vuelva a colgar el retrato de Franco en todas las escuelas y edificios oficiales.

- Eso y lo de poner aranceles a los productos franceses hasta que sus agricultores dejen de volcarnos la fruta en su lado de frontera –salta otra de las tertulianas de la mesa de al lado-, a Portugal para convencerles de que se dejen anexionar por España y así poder ser más fuertes, o al sultán de Marruecos para que el pulpo que se coma en España sea de verdad gallego y no ese otro insípido e infiel.

- Pues entonces van a volver a comer pulpo cuatro… -rebato.

- Lo importante es que el pulpo vuelva a ser español… -oigo que suelta la camarera, la cual, vaya por Dios, creía hasta el momento al margen de la idiocia generalizada que caracteriza a su parroquia. También es que no le había querido dar mayor importancia a la colección de rojigualdas de todos los tamaños con la que decora su negocio tan del gusto de su parroquía.

- ¿Os creéis que los demás no van a reaccionar, que Francia, Portugal, la Unión Europea, Marruecos con todo lo que les vendemos a ellos y el montón de empresas españolas que fabrican sus productos allí? ¿Es que preferís volver a la autarquía y al aislamiento internacional de los años cincuenta y hasta más tarde?

- Los únicos que tienen algo que temer con Jesús Gil son los rojos y separatistas de mierda catalanes y vascos como alguno que yo me sé –acuso la indirecta por parte de cualquiera de los presentes.

- Pues sí, soy zurdo, ateo y encima vasco.

- Pues vete preparándote porque Gil también ha anunciado que si tus amigos de la ETA no se rinden y entregan las armas de aquí al sábado, ordenará al ejército que bombardee las tres capitales del País Vasco y algún que otro barrio de Pamplona, que ríete tú luego de lo de Guernica.

- ¿Mis amidos de la qué? - sí, ya, para que me voy a discutir nada con esta gente...- ¡No será capaz!

- ¿Jesús Gil? De eso y de tal y tal…

Y en eso que me despierto justo cuando ya estoy a punto de liarme a hostias con la parroquia al completo de la cafetería que me abuchea y ha empezado a lanzarme todo tipo de objetos a su alcance.

- ¿Otra pesadilla de las tuyas? –pregunta con su habitual e infinita resignación la mujer que duerme en el otro lado de la cama.

- ¿Tú te imaginas a un individuo como Jesús Gil dirigiendo los destinos de un país como España?

- No, hombre, no. ¿Cómo un empresario tan bocazas, atrabiliario, rancio, faltón, inculto y además convicto como Jesús Gil iba a gobernar un país medianamente serio como España? Eso es inconcebible.

- Ya te digo.

- Como mucho en los "Iunatis esteis"...

PRIORIDADES

  Como no podía ser de otra manera esta semana, sueño que el ascensor se para en el piso de abajo para recoger a la vieja beata que probable...