viernes, 27 de febrero de 2026

EL ESPÍRITU DE ROBESPIERRE SIGUE SUBIENDO EN LA LLUVIA*


 

    Sueño que, por la razón que sea, que ni la sé ni aquí importa porque esto es una pesadilla como cualquier otra, acabo con mis huesos en un calabozo cuyo ventanuco enrejado da a la Plaza de la Concordia de París, hoy de la Revolución, donde está el cadalso con la guillotina a la que van a parar a diario cientos de desgraciados durante lo que los historiadores del futuro denominarán como el Reinado del Terror (1793-1794) liderado por Maximilien Robespierre y el Comité de Salvación Pública.

- Supongo que es aquí donde van a parar todos los antirrevolucionarios que luego irán desfilando camino del cadalso -pregunto a mis compañeros de celda en la convicción de que al hacerlo me identifico como uno más de ellos y que por lo tanto seré aceptado al momento también como compañero de infortunio. Tengo que decir que además lo hago con una pachorra que siento inaudita en mí dada la situación.
- Eso es, compañero. Si no es hoy, será mañana o cualquier otro día cuando nos saquen de aquí para cortarnos el cuello en la guillotina -me contesta una dama cuyo vestido de pliegues sueltos a la espalda, lo que se dice "a la francesa", me hace pensar que se trata de una aristócrata a pesar de que apenas consigo distinguirla en medio de la penumbra del calabozo.
- Supongo que la mayoría de vosotros sois nobles o por el estilo.
- Te equivocas, compañero -me responde la dama-, ya no quedan nobles en Francia, el Comité de Salvación Público ordenó aguillotinar a todos como enemigos de la Revolución que eran.
- ¿Incluso aquellos que habían colaborado con la Revolución desde el principio como el conde de Mirabeau, el Marques de Condorcet e incluso el propio Marques de La Fayette?
- Todo aquel que no pudo o supo ponerse a salvo en el exilio ha sido ya eliminado. Los que estamos aquí somos todos miembros del Tercer Estado -sigue informándome la dama misteriosa cuya verdadera identidad sospecho que procura ocultar a toda costa.
- ¿Te refieres a antirrevolucionarios como los miembros de la Iglesia, de la Vendée o simples campesinos e incluso pensadores reaccionarios como Joseph de Maistre o Louis de Bonald?
- Todos esos van directos al cadalso sin pasar por aquí.
- ¿Entonces?
- Aquí estamos todos los que un momento nos sumanos a la Revolución; pero, que con el tiempo parece ser que no fuimos lo suficientemente entusiastas de la Revolución al estilo de "El Incorruptible".
- Entiendo, todos los líderes girondinos e incluso radicales como Geroges Danton o Jacques Herbet que osaron disentir del camarada Robespierre.
- Ni siquiera. La inmensa mayoría de los que estamos aquí somos personas trabajadoras acusadas de actividades contrarrevolucionarias, disidencia o simplemente por sospecha -me explica un hombre de edad madura que asoma de repente desde el fondo del calabozo.
- ¿Qué hiciste tú, pues, para ser acusado de antirrevolucionario? - pregunto sorprendido al observar que, en efecto, se trata de un hombre de aspecto desaliñado y cuyas nalgas o pantalones de paño a rayas, una chaqueta suelta llamada carmañola, e incluso el gorro frigio símbolo de la libertad que nadie ha podido arrebatarle, lo identifican como un "sans-culotte" en toda regla.
- Me quedé dormido durante un discurso de Robespierre.
- ¡No me jodas!
-¡A mí me condenaron por no aplaudirle con el suficiente entusiasmo!
- ¡A mí por ponerme a cubierto en el interior de una iglesia durante una tormenta!
- ¡A mí por decir la fecha de mi cumpleaños utilizando el nombre del mes anterior al del calendario revolucionario.
- ¡A mí por haber perdido el gorro frigio!
- ¡A mí por comentar en la taberna que la Maria Antonieta tenía un polvo regio!
- ¡A mí...
- Vamos, que la única antirrevolucionaria de verdad que hay entre nosostros debe ser esta dama de la aristocracia -comento dirigiendo mi mirada a la mujer con el vestido más o menos elegante.
- T´es fou! Yo era la "pute" que se la estaba chupando al "Incorruptible" cuando de repente le llegó la noticia del asesinato de Marat y al moverse de la impresión se me fueron los dientes y...
- En fin, lo de siempre, el reinado del terror de los más puros de los puros. ¿Qué día es hoy?
- 8 de Termidor del año II.
- Entonces tranquilos, no hay de qué preocuparse -algo me dice que ya me sé la historia, intuyo que de que cuando estoy despierto o algo así.
Y en efecto, no pasan ni cinco minutos cuando, de repente, se abren las puertas del calabozo y los guardias nos conminan a que lo abandonemos porque hemos sido liberados por los miembros del nuevo Comité de Salvación Pública. Tal es así que incluso una vez libres en medio del gentío vocinglero que abarrota en este preciso momento la Plaza de la Con... Revolución, podemos asistir con una sonrisa de oreja a oreja a la ejecución del mismísimo Maximilien François Marie Isidore de Robespierre, alías "El Incorruptible".
Ni qué decir tiene también que hoy he despertado la mar de descansado, vamos, como nunca.
* Tomo el título de la magnífica novela de Patricio Pron "El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia."

BETIZU


 

    Banaiz etxaldeko potrojolea.

Nire behi-saldoko bihurriena.
Edo hori omen da behintzat
Nire gaineko nahitaezko ospea.

Ez naiz aise moldatzen etxaldekoekin.
Ez eta nire taldekide zintzoekin ere
Edo larrean guri begira daudela
Txorakeriak baino esaten ez dituztenekin.

Beti kexaka ari naizela ororen kontura
Edozer sutsu eztabaidatzeko beti prest
Gainerakoen gezur eta iruzurrei beti uzkur
Unaiaren manu eta apetei entzungor gustora.

Hortaz bizi naiz nire taldetik bazter
Larrean zein mendian gero eta gorago
Nahigabetzen nauenari muzin eginez
Libre otzan eta ergelen ezinikusiari esker.

LA UNIÓN A LA IZQUIERDA DEL P.Z.O.J


 

   Sueño que estoy en lo que al principio identifico como una de esas reuniones del sindicato, célula revolucionaria o enésima refundación del partido auténtica, genuina y rematadamente socialista de turno, ahora sí, de los años mozos, los del kalimotxo y "borroka ere bai", la "vita pericolosa" y sobre todo beoda, y todo en ese plan. Sueño que estamos reunidos en las gradas de un coliseo romano en ruinas; sí, todo muy premonitorio.


- Compañeros, estamos hoy aquí reunidos ante la necesidad perentoria de unir a toda la disidencia antirromana a la izquierda del Partido Zelote Obrero Judaico con el fin de hacer frente al inminente triunfo de las fuerzas romanas ultraimperiales.

- ¡MUERTE AL IMPERIO ROMANO!

- Sí, muerte; pero, como no nos unamos el Imperio Romano nos va a volver a comer con patatas.

- ¡ABAJO CON LA CIVILIZACIÓN ROMANA!

- Sí, abajo; pero, antes propongo discutir la oferta unificadora del compañero Gabriel Ben Rufian...

- ¡PERO SI ESE ES UN INDEPE SAMARITANO!

- Puede, pero también le preocupa lo que ocurra fuera de Samaria.

- ¡ACABEMOS CON LOS MERCADERES DEL TEMPLO!

- Gabriel propone que cada cual haga fuerte al que más apoyo tenga en su aldea, comuna o lo que sea.

- ¡NO AL POLITEISMO GRECORROMANO, UN SOLO DIOS PARA TODOS!

- El Frente Judaico Popular se niega a contribuir a que el Frente Popular de Judea sea más fuerte a costa de renegar de nuestros principios por muy parecidos, si no iguales, que sean.

- ¡BASTA YA DE ACUEDUCTOS, TEATROS, CALZADAS, CATATUMBAS Y DEMÁS MIERDAS ROMANAS! ¡JUDEA COMO CUANDO LLEGÓ MOISES DE EGIPTO, UN PUTO ERIAL!

- La gente de "Judamos" no aceptará otro liderazgo que el de su lider natural e indiscutible Saulo Capillitas.

- ¡NO AL LATÍN EN LAS ESCUELAS!

- ¿En serio? ¿Cómo queréis hacer frente al ultraimperialismo romano si cada cual tira por su lado?

- No sé, que nos lo diga el nuevo, el de la gorra.

En ese preciso siento que todos los presentes en la asamblea concentran sus miradas en mi humilde persona.

- Estooo, yooo...

- Sí, tú, el que lleva toda la asamblea mirando desde la barrera.

Vacilo unos segundos; pero, al final me decido por la sinceridad brutal.

- Dejadlo, ya no queda nada a lo que oponerse, nada contra lo que luchar. El Imperio Romano hace ya siglos que cayó y con él cualquier esperanza de un mundo más justo, ético y sobre todo civilizado. ¿O acaso no os habéis dado cuenta de que todo estaba ya en ruinas a vuestro alrededor mientras peleabais por vuestra correspondiente cuota de gloria?

Ni qué decir tiene que el resto del sueño me lo he pasado corriendo delante de los "compañeros revolucionarios", ya que, como es bien sabido, oye, si se trata de linchar a uno supuestamente de los suyos bien que se unen sin dudarlo, y así hasta que por fin he amanecido con un pedazo de resacón que ni para qué.

LA DONCELLA DE CHAMBERÍ


 

 En mi sueño de anoche soy uno de los arqueros galeses que supusieron un antes y un después tras la batalla de Azincourt al derrotar con nuestros arcos largos al hasta entonces invencible ejército francés compuesto por caballeros en armadura. A partir de entonces los ingleses, o mejor dicho, el ejército socio-comunista proetarra e indepe, había hecho retroceder a los franceses, en realidad los españoles decentes que aman Francia, quiero decir España una, grande y libre, hasta Orleans-Madrid, donde teníamos asediado al delfín de Francia, un tal Feijoo, aspirante eterno al trono de Francia.

Entonces apareció ella, la Doncella de Chamberí, a caballo, vestida con armadura y portando en una mano la bandera de Madrid.
-¡Liberemos Orleans-Madrid, liberemos al Delfín! ¡Por la libertad de tomar cañas, echemos a los amigos de la ETA, saqueemos lo público! ¡Sigamos enriqueciendo a la Sanidad Privada!
Isabel del Arco liberó Orleans-Madrid con mayoría absoluta y con ello infundió ánimos al maltrecho y desmotivado ejército francés del delfín Feijoo. A partir de ese momento, la Doncella de Chamberí, convencida de que era Dios, o sea, España, quien hablaba a través de ella, no cesaba en sus críticas al Delfín, sobre todo a su estrategia para liberar al reino. Pero, lo peor de todo, es que Feijoo pretendía coronarse rey antes de liberar Paris e Isabel no estaba de acuerdo. Así pues, Feijoo y los miembros de su corte decidieron marginar a Isabel prohibiéndole tomar parte en las batallas contra el ejército socio-comunista proetarra e indepe. Sin embargo, Feijoo y los suyos sólo obtenían victorias pírricas sobre los ingleses, de modo que la posición de estos apenas se tambaleaba. De hecho, en más de una ocasión habían estado a punto de perder una batalla, cuando, en mitad del fragor de esta, aparecía Isabel por sorpresa y la suerte cambiaba de bando de repente. El pueblo llano y algunos nobles adoraban a Isabel, se diría que se habían creído el cuento de que era una enviada de la Divina Providencia para liberar a Fran… España del invasor socio-comunista proetarra e indepe. Feijoo y los suyos no la podían soportar, de modo que, llenos de envidia y rencor, decidieron traicionar a Isabel entregándola a los periodistas…, perdón, a los borgoñeses, los cuales a su vez la entregaron a los ingleses, vamos, a los socio…, para que fuera juzgada por brujería.
Y aquí estoy yo, en la plaza Vieux-Marché de Ruan donde Isabel va a ser ejecutada por bruja en la hoguera. Una ejecución de este tipo nunca es un espectáculo agradable, de hecho no concibo algo más atroz que ver morir a alguien en la hoguera. Con todo, todavía resulta más espeluznante escuchar los gritos de la condenada antes de morir abrasada: “Madrid es España. Madrid es España dentro de España. ¿Madrid qué es, si no es España? No es de nadie porque es de todos”. “La gente viene a Madrid porque no quiere estar subvencionada”. “Un día de estos os vais de vacaciones y cuando volváis, como consideran que la casa está vacía, se la dan a sus amigos okupas”. “El concebido no nacido debería ser considerado un miembro más de la unidad familiar.” “Yo soy adicta al humo de los coches. El olor de la gasolina, el asfalto… Todo eso me encanta, me encanta”. “¿Cómo no voy a ser de extrema derecha si no nos dejan circular por el centro?”. “Hay familias enteras que se han vuelto gays solo porque pasó uno por ahí”. “Estoy deseando que me pregunten por los negros para ver qué digo”. “Mira, a mí Carmena me va a comer todo el chocho”...*
No soporto ni un segundo más semejante delirio, así que, motivado en exclusiva por la piedad cristiana que me embarga en este momento, decido coger mi arco galés, ese con el que he derribado ya un número indeterminado de caballeros en armadura, lo tenso y disparo una flecha que acabe de una vez por todas con el sufrimiento de esta pobre mujer, la Doncella de Chamberí.

• Frases textuales de los simulacros de discursos o declaraciones demenciadas de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso

EZGAITASUN TEKNOLOGIKOA


    Gaur teknonologiari esker ia denak inoiz baino errazagoa, arinagoa, eskuragoa, ematen du. Bai, egia da hein handi batean, gaur egun teknologiak gauza pila errazten digu sekula ez bezala. Hala ere, teknologiak badu alde benetan ilun eta biziki etsigarri bat; "ezgaitasun teknologikoa", hau da, teknologiak ustez errazten dizuna, areago, gaur teknologikoki nahitaezkoak diren izapide asko eta asko gauzatzeko gai ez izatea. Zer dela eta? Izapide asko eta asko online egiterakoan, pantaila aurrean zaudela, antza dena hain erraza eta arina, eta hala eta guztiz ere, beti, baina beti-beti, zeozer suertatzen zaizulako ez dakizula nola egin, bete, gainditu, zuzendu edo dena-delakoa. Baldarra naizelako? Baliteke, noski; baina, aipatutako izapide teknologikoak administrazioarekikoak direnean, ia ez du sekula huts egiten, betiere arazoren bat suertatu ohi da delako izapidea behar bezala burutzen eragozten dizuna, eta honekin batera zure gogoan sortarazten dizun ezgaitasun sentimendu sakon zaur/etsigarria, zeharo gogogabetzen zaituena, bizitzeko gogoa ere makaltzen dizuna, bizian noraezean uzten zaituena, hondoa jotzera bultzatzen zaituena... Edozelan ere, aitortu beharrean gaude delako ezgaitasun teknologikoa oso larria suerta dakiokeelako ni bezalako gehiegikeriazale peto-peto bati. Horrexegatik ere nire kexa, arrangura, luzatu nahi diot ez dakit nori, baina, aizue, munduaren jabeok, analogikoa ez da hain txarra, edo bestela esanda, telefonoaren bestaldean hezur eta mamizko gizanabako bat laguntzaile izatea beti komeni da, beti, ondo asko jakinda ere hezur eta mamizko langile guztiak kalera botatzeko asmotan zaudetela, sasikume kapitalista alaenak! 
 

Txema Arinas: escribir para incomodar (entrevista)


El amigo Anxo de Rego me hace esta entrevista para la revista cultural HOJAS SUELTAS, y en la que, no sé yo, si deja llevar en exceso por el afecto, tampoco sé yo cómo o cuánto de merecido, hacia mi persona. Luego ya en lo que me toca, juro que a veces, si no siempre, cuando releo lo que digo o escribo, parecería que ha sido otro el que lo ha hecho.

Cuando pensé en entrevistar a Txema Arinas no me salió una idea, sino un murmullo: preguntas que se apelotonaban como si tuviesen prisa. Llevamos cerca de doce años cruzándonos correos y, aun así, sigue siendo un pequeño escándalo que no nos hayamos dado todavía ese abrazo pendiente ni hayamos podido escanciar un vaso de Rioja Alavesa —un crianza con su paciencia, o un joven de maceración carbónica con su alegría—. Me dije que la distancia no sería óbice; que también hay amistades que se sostienen en la letra.

Nos leemos en las redes, nos seguimos los pasos: críticas, relatos, apuntes, y esa materia tan poco verificable que son los sueños cuando se escriben. A fuerza de asomarme a su voz, creo intuir su itinerario intelectual: una mirada que no se deja domesticar por los eslóganes, una desconfianza activa hacia la épica fácil, una fidelidad exigente a la pregunta.

Y, sin embargo, la duda regresó —siempre regresa— como un fantasma doméstico: ¿qué preguntas formular sin invadir lo que no me pertenece? ¿Cómo acercarse a sus ideales, a su pensamiento crítico, a sus zonas sensibles, sin convertir la entrevista en un asalto o en una reverencia? ¿Cómo hablar de su literatura sin reducirla a una etiqueta, sin dejarla encajada en el molde de lo previsible?

Además, desde hace un tiempo, Txema también edita: en Betagarri Liburuak, en Gasteiz, donde pone su esfuerzo al servicio de proyectos de humanidades en castellano y en euskera, con ese horizonte vasco-navarro que a veces es casa y a veces frontera. Editar, al fin y al cabo, también es una forma de leer el mundo: escoger, acompañar, sostener.

Con la intención —sencilla y limpia— de acercar a los lectores de Hojas Sueltas la esencia y el bagaje de Txema Arinas, y con el temor de dejarme algo en el tintero, presento al geógrafo, historiador, editor, escritor y amigo. Empezamos.

Biografía:

Txema Arinas nació en Vitoria-Gasteiz en 1969. Es licenciado en Historia y Geografía por la Universidad del País Vasco. Ha vivido en Irlanda y viajado a diferentes paises, experiencias que han influido notablemente en su mirada literaria y en su compromiso con la reflexión cultural.

Es escritor bilingüe, con obra en euskera y castellano, y ha desarrollado una intensa trayectoria como profesor, traductor y editor. Su trabajo literario y ensayístico destaca por una visión crítica del discurso identitario, el papel de la lengua en la construcción cultural, y las tensiones sociales y políticas de la realidad vasca y europea contemporánea.

Ha colaborado con medios como el diario Berria, las revistas Grand Place y Hegats, así como con otras plataformas digitales.

Bibliografía

Novela

  • Los años infames (2007)

  • Gaitajolea (2007)

  • Anochecer en Lisboa (2008)

  • Euskara galdatan (2008)

  • Maldan behera doa aguro nire bihotz biluzia (2009)

  • Zoko Berri (2009)

  • El sitio (2009)

  • Azoka (2011)

  • Borreroak baditu hamaika aurpegi (2011)

  • Muerte entre las viñas (2012)

  • Como los asnos bajo la carga (2013)

  • En el país de los listos (2015)

  • Testamento de un impostor (2017)

  • Historias de la Almendra en 2018,
  • Los tres nudos en 2019,
  • Liberación o Muerte en 2020
  •  Asperra en 2023 en euskera
  • Tierras del Conde (2024)

Ensayo

  • Sabino Arana o la identidad pervertida (2008)

  • El imposible perdido (2012)

Colaboraciones y actividad crítica

  • Periódico Berria – Columnas sobre lengua, política e identidad.

  • Revista Grand Place – Ensayos y artículos de análisis cultural.

  • Revista Hegats – Textos sobre literatura y pensamiento contemporáneo.

  • Colaboraciones digitales – Publicaciones independientes y plataformas de pensamiento crítico en euskera y castellano.

Temas recurrentes en su obra

  • La crítica al nacionalismo esencialista y a la construcción mítica de la identidad vasca.

  • La lengua vasca (euskera) como espacio de conflicto cultural y político.

  • La memoria histórica reinterpretada desde una posición incómoda, alejada de consensos oficiales.

  • La ironía y la desmitificación de lugares comunes en la política vasca y española.

  • La introspección existencial en contextos sociales marcados por la impostura o la repetición ideológica.

Citas destacadas

Sabino Arana no inventó el nacionalismo vasco, pero sí la peor de sus versiones posibles.”
— 
de su ensayo “Sabino Arana o la identidad pervertida” (2008)

Escribo para incomodar, empezando por mí mismo.”
— 
entrevista en Grand Place, 2015

El euskera no necesita mártires ni dogmas, necesita hablantes libres.”
— 
artículo en Berria, 2017

El problema no es la memoria, sino el modo en que se seleccionan los recuerdos para justificar el presente.”
— 
entrevista en Hegats, 2020

Lo que más teme el discurso oficial es la disidencia razonada.”
— 
intervención en mesa redonda, 2022

Estilo narrativo y literario

Su estilo destaca por una prosa densa pero ágil, con referencias filosóficas, históricas y literarias. Utiliza el diálogo interior y el análisis como herramientas narrativas. A menudo incorpora elementos de ensayo dentro de la novela, desdibujando las fronteras entre géneros. Es un autor que desconfía del sentimentalismo y de la épica identitaria, y prefiere el análisis crudo de la realidad. 

Ha llegado el momento de someter a Txema a nuestro cuestionario de preguntas:

Entrevista

HOJAS SUELTAS: Tu formación en Historia y Geografía aparece de fondo en muchos de tus libros. ¿De qué manera ese aprendizaje se ha convertido en una herramienta literaria y no solo en un marco de referencias?

TXEMA ARINAS: Supongo que de la manera en que alguien que tiene la Historia siempre presente cuando se enfrenta a la realidad, que entiende que esta es siempre, de alguna u otra manera, la consecuencia directa de los diferentes procesos históricos vividos. La Historia no es otra cosa que una parte muy importante, si no esencial, del bagaje de cada personaje que construimos o de los escenarios en los que ambientamos un relato. Entiendo que todo esto tiene que ver con lo que decía Hegel de que la Historia es el progreso de la conciencia de la libertad.

H.S.: Escribes en euskera y en castellano. ¿Cómo decides la lengua de un libro? ¿Es una cuestión de tema, de oído, de registro, o de intimidad? Cuando cambias de lengua, ¿cambia también el tipo de pensamiento que pones en juego? ¿Sientes que el euskera te obliga a una precisión distinta o a un conflicto distinto?

T.A.: No, absolutamente no, como mucho me adapto instintivamente a las características de cada idioma. Además, creo que si eso no fuera así, que cualquier lengua, siendo como son en esencia instrumentos de comunicación, estaríamos justificando los prejuicios casi que darwinistas de algunos acerca de la superioridad de determinadas lenguas sobre otras y que nos remitirían de lleno a los prejuicios coloniales y hasta supremacistas de otras épocas.

H.S.: En tu trabajo es central la crítica al nacionalismo esencialista y a la construcción mítica de la identidad. ¿Qué signos te hacen sospechar de una identidad cuando se convierte en “relato oficial”?

T.A.: Sospecho de los relatos identitarios que en lugar de sumar lo que tienden es a restar, es decir, de los que construyen un relato mitificado de lo colectivo con la intención de hacer creer a unos pocos que son mejores que sus vecinos e incluso que sus propios paisanos en función de un supuesto y absurdo varemo étnico en el que siempre es más auténtico el que más blasona de serlo por la razón que sea, da igual si es por hablar la lengua vernácula que otros no, por la también supuesta y absurda excelencia de su árbol genealógico, por haber nacido en un pueblo y no en la ciudad, incluso por acudir religiosamente todos los años con la banderita hasta en los calzoncillos a la romería patriótica del partido nacionalista de turno.

H.S.:En Sabino Arana o la identidad pervertida afirmas: “Sabino Arana no inventó el nacionalismo vasco, pero sí la peor de sus versiones posibles”. ¿Cuál es, para ti, el núcleo de esa “peor versión”: el mito fundador, la exclusión, la moral, la sacralización de la lengua?

T.A.: Sabino Arana era un producto de su época, un individuo no especialmente formado, murió con treinta y pico años y sin haber pasado por aula universitaria alguna. En realidad no encontramos con un autodidacta del peor tipo, es decir, alguien al que sólo le interesaba aquello con lo que poder reafirmarse en sus prejuicios y rechaza todo lo que puede cuestionarlos. Su éxito fue el de un iluminado por la providencia, sí, muy al estilo de ese otro cabo austriaco que vino más tarde, que reunió la pasión y el fanatismo suficiente para convencer a un pequeño grupúsculo de adeptos que con el tiempo irán recogiendo los frutos del tipo de nacionalismo de oposición a ese otro español de la época, de corte esencialmente integrista y xenófobo, que fue sembrando en contraposición a ese otro nacionalismo vasco de corte liberal e ilustrado que se estaba perfilando en ese mismo momento en Pamplona de la mano de Arturo Campion y otros fueristas liberales del resto del País Vasco-navarro. El nacionalismo de Sabino Arana es el carlismo despojado de su lealtad a la idea de España para mirarse al ombligo vasco en exclusiva; pero, igual de integrista y reaccionario que éste. Luego, por supuesto, el nacionalismo vasco fue evolucionando hasta nuestros días, en los que sus dos principales ramas brotan directamente de la democracia cristiana y el socialismo más o menos revolucionario respectivamente.

H.S.: Has escrito: “El euskera no necesita mártires ni dogmas, necesita hablantes libres”. ¿Cómo se defiende una lengua minoritaria sin convertirla en instrumento de vigilancia o de pureza?

T.A.: Se defiende garantizando la pluralidad de los hablantes de dichas lenguas en cualquiera de sus expresiones, de modo que su uso o el aprendizaje de la lengua minoritaria no parezca ligado a una determinada ideología política e incluso a una determinada y exclusiva lealtad identitaria. En realidad se consolida, más que se defiende, equiparando en derechos y oportunidades la lengua minoritaria con la mayoritaria en todos los ámbitos posibles, es decir, asegurando que el hablante de esa lengua minoritaria pueda vivir en dicha lengua allí donde esta es la habitual u original. También se promociona, más que se defiende, haciendo atractiva esa lengua minoritaria a los que no la hablan, es decir, convenciendo de que su aprendizaje supone una llave de acceso a una cultura enriquecedora, antes que una simple imposición para acceder a la función pública e incluso un requisito para ser aceptado y poco más.

H.S.:A menudo abordas la memoria histórica desde una posición incómoda. Cuando dices que el problema no es la memoria sino la selección de recuerdos, ¿quién selecciona y con qué intereses?

T.A.: Hombre, desde el punto de vista personal cada cual seleccionará los suyos propios en función de su experiencia propia o de la de los suyos, también, o sobre todo, de su posicionamiento moral y ético antes que ideológico frente a la Historia. Sin embargo, desde un punto de vista colectivo, como sociedad, los “recuerdos”, es decir, el relato del pasado, lo tienen que hacer los profesionales de la Historia de acuerdo con los principios de su oficio y a los que hay que suponer la ecuanimidad propia del que tiene que refrendar sus estudios con documentos. Hay que asimilar que la Historia no es opinión, son datos.

H.S.: En tus artículos y colaboraciones críticas se percibe una desconfianza hacia el sentimentalismo y la épica. ¿Te parece que hoy se premia más la emoción que la complejidad?

T.A.: Tanto el sentimentalismo como la épica son sentimientos simples, instintivos e irracionales, y por lo tanto mucho más rentables para convencer a las masas que otros más elaborados. Esa y no otra es la clave de su éxito, ya sea en forma de producción cultural o de oferta ideológica, en sociedades que desprecian todo lo que no sea emoción o sentimentalismo dado que sus miembros huyen como de la peste de todo lo que sea complejo por pura incapacidad para entenderlo y sobre todo para disfrutarlo.

H.S.: “Lo que más teme el discurso oficial es la disidencia razonada”. ¿Qué entiendes por disidencia razonada: duda, matiz, contradicción, humor, capacidad de escuchar al adversario?

T.A.: Lo que más teme el discurso oficial de todos los tiempos y lugares es la disidencia a través del sentido del humor con la ironía, e incluso con el sarcasmo, porque una vez que se consigue evidenciar la contradicción de la verdad oficial de turno con una sonrisa ya no hay discurso o consigna que pueda volver a convencer a alguien de que lo que antes daba por cierto sigue siéndolo.

H.S.: Tu prosa se describe a menudo como densa pero ágil, y tus novelas incorporan elementos de ensayo. ¿Qué te permite esa mezcla de géneros que no te permite una novela “pura” o un ensayo “puro”?

T.A.: Supongo que entreverar lo coloquial y hasta irreverente con lo aparentemente formal o denso, puede que hasta intenso según el momento, cuando se requiere. Todo eso y, en especial, el uso continuo de la ironía, a veces también el sarcasmo y hasta la parodia, para hablar o recrear personajes y situaciones que vistos a través de los espejos cóncavos y convexos del famoso Callejón del Gato de Valle Inclán dan siempre en el esperpento puro y duro.

H.S.: ¿Cómo trabajas el ritmo para que el pensamiento no ahogue el relato? ¿Hay un método de escritura (esquemas, notas, reescrituras) que te ayude a sostener esa tensión?

T.A.: Los únicos apuntes y notas que tomo son mentales, como mucho algún nombre o dato que sé que se me puede olvidar. Escribo de tirón con un esquema que sólo existe en mi cabeza, casi diría que procuro verter todo lo que me bulle en la cabeza sobre el papel consciente de que el verdadero trabajo vendrá más tarde con las correcciones constantes y la poda de todo lo superfluo. Ahora, creo que lo que de verdad me hace sostener cierta tensión en el proceso de la escritura, dejando a un lado el puro instinto, suele ser la música que escucho de fondo y que procuro elegir de acuerdo con la escena que en ese momento pretendo trasladar de la cabeza al papel.

H.S.:En títulos como En el país de los listos o Testamento de un impostor aparece la idea de impostura y repetición ideológica. ¿Qué imposturas te interesan más: las íntimas, las públicas o las institucionales?

T.A.: Sin lugar a dudas las íntimas porque la literatura, siquiera ya sólo la ficción, la hacen los personajes. Las públicas e institucionales pertenecen a la no ficción, a los periódicos.

H.S. Entre 2007 y 2017 publicas una secuencia muy intensa de novelas, y en 2024 reapareces con Tierras del Conde. ¿Qué cambió entre esas etapas: tu relación con el tiempo, con la urgencia, con el lector, con el país?

T.A.: Desde el 2017 al 2024 también he publicado libros, en concreto en castellano Historias de la Almendra en 2018, Los tres nudos en 2019, Liberación o Muerte en 2020 y en euskera Asperra en 2023. Yo escribo por el puro placer de escribir e intento publicar siempre que puedo. De hecho, creo tener más libros en el cajón que publicados.

H.S.: Has dicho: “Escribo para incomodar, empezando por mí mismo”. ¿Qué debería sentir un lector al cerrar un libro tuyo: molestia, duda, claridad, enfado, o la necesidad de discutirlo con algún otro?

T.A.: Yo me conformo con que haya disfrutado de su lectura tanto en cuanto al estilo como al contenido de la historia, que la haya acabado con una sonrisa, sobre todo de complicidad. Pero, si además he podido ilustrarle sobre una realidad que desconocía e incluso provocarle alguna reflexión, entonces ya la curvatura del círculo.

Si tu obra se mueve en una frontera —la que separa lengua y dogma, memoria y relato, identidad y propaganda—, también propone una actitud: pensar sin consignas, desconfiar del consenso automático y proteger el derecho a disentir con argumentos. En tiempos de adhesiones rápidas, Txema Arinas insiste en el valor de la incomodidad: no como gesto, sino como método.

Cerrar una entrevista es siempre aceptar que lo importante queda, a propósito, sin clausurar. En Txema Arinas la conversación no se remata con un titular, sino con una incomodidad fértil: esa que obliga a volver sobre lo dicho, a desconfiar de la frase redonda y a preferir el matiz, incluso cuando el matiz duele.

Mientras hablábamos —de lengua y de lealtades, de memoria y de sus trampas, de literatura y de imposturas— iba quedando claro que su escritura no busca adhesiones rápidas. Aspira a algo más difícil: lectores que soporten la duda, que no confundan identidad con consigna ni cultura con liturgia. En tiempos de relatos compactos, su obra insiste en el derecho a discutir con argumentos y en la obligación de no dejarse arrastrar por la épica de turno.

Me queda, además, el reverso íntimo de esta entrevista: la confirmación de una amistad hecha de páginas y de distancia. La conversación, como sus libros, no pretende quedar bien; pretende ser verdadera. Y si algo he aprendido al seguirle durante años es que, para él, la verdad no es un pedestal, sino un trabajo: el de mirar sin autoengaño, empezando por uno mismo.

Algún día, ojalá, saldaremos el abrazo y el vino. Hasta entonces, que queden estas respuestas como una forma de presencia: la de un geógrafo e historiador que escribe contra la comodidad, un editor que apuesta por las humanidades sin alharacas, y un escritor que no promete refugio, sino claridad. La clase de claridad que no tranquiliza, pero acompaña.

Gracias por tu tiempo Txema.

Besarkada bat, Anxo

REDACCIÓN. Coordinación: Anxo do Rego


PRIORIDADES

  Como no podía ser de otra manera esta semana, sueño que el ascensor se para en el piso de abajo para recoger a la vieja beata que probable...