viernes, 1 de mayo de 2026

TODO LO QUE SUBE BAJA


     Sueño que estoy recién levantado y también debidamente aseado y vestido, a punto de entrar en el ascensor para salir a dar mi paseo mañanero de los sábados por la mañana antes de desayunar para inmediatamente después ponerte delante del ordenador o hacer acopio de paciencia antes de ir a hacer las compras de la semana. Entonces descubro que lo que abulta dentro de mi pantalón del chándal no es sino mi miembro viril exageradamente empalmado. Vamos, una rigidez o contundencia como pocas veces, tipo obelisco egipcio y así. Algo sorprendente porque uno ya va cumpliendo años. Y a partir de ahí todo son problemas. ¿Cómo voy a salir a andar por la calle dando el cante con ese bulto títanico, desmedido y extraordinario entre las piernas? Empero, llego al bajo y nada más abrirse la puerta del ascensor aparece una de esas vecinas de cardado imposible, más que vintage diría que en plan NODO y así, tipo Carmen Polo y Martínez-Valdes, la del Generalísimo para los de la ESO. Saludo y enseguida procuro acelerar el paso hacia el portal como si no pasara nada. Ya en la calle toca disimular lo evidente acelerando todavía más el paso, vamos, que hoy en plan runner o casi.

El problema es que para acceder al parque que recorro por la mañana hay que pasar delante del súper donde acostumbro a hacer la compra. Y claro, faltaría más, porque esto es una pesadilla aunque yo todavía no lo sé, como me madrugo la plantilla al completo del súper que me suele atender está esperando fuera a que abran para entrar a trabajar. Qué vergüenza, con qué cara le pregunto yo luego a la frutera a cuánto están los calabacines o las berenjenas. Eso y que me temo que a partir de hoy me voy a llevar el manojo de puerros sin que me corten lo verde. En fin, creo que lo peor ya ha pasado y no habrá más encuentros desagradables, eso quitando el abuelete del tercero con el que suelo coincidir cuando saca el perro para que riegue de orines el parque -seguro que hoy me empieza a dar el coñazo con lo de la Viagra-, cuando llego al parque y descubro que está concurrido como nunca a estas horas tan tempranas de la mañana. No me lo puedo creer, parejas de la mano o entregadas ya desde el primer momento al magreo mañanero, familias de ecuatorianos que acostumbran a madrugar para coger sitio con el fin de hacer picnic en el parque hasta la noche, algún que otro recogedor de setas tonto del culo y, sobre todo, y como nunca, un montón de mujeres solas y empoderadas que también han elegido madrugar con el fin de no tener que sortear por el camino a falócratas de esos que, como un servidor, hacen gala a su paso de su masculinidad tóxica a cuestas. Féminas convencidas de que el mundo sería un lugar mejor si no hubiera tanto señoro capullo obsesionado con los supuestos privilegios heteropatriarcales que según ellos derivan en esencia del tamaño de su miembro viril. Féminas que, en cuanto me ven acercarme, se desvían escandalizadas campo traviesa como alma que lleva el Diablo tras fruncir el ceño y dedicarme miradas en las que puedo imaginar la imagen de unas tijeras de podar. También me encuentro por primera vez en mucho tiempo a un grupo de chiquillos con sus profesores, y para colmo de colegio religioso -ahí los curas todo envidiosos...-, en plena excursión mañanera. Incluso creo adivinar a los conejos del parque huyendo despavoridos a mi paso al contrario de lo que suele ser su costumbre en otras ocasiones, que prácticamente se me echan encima, digo yo que para contagiarme su mixomatosis o lo que sea.
Un espanto. No aguanto más la situación, así que decido volverme a casa para meterme de cabeza debajo de una ducha fría. Pero, vaya por Dios, lo que no puede faltar en toda pesadilla que se precie, justo en ese momento me llama mi mujer para pedirme que entre al súper a comprarle una barra de pan del día para desayunar su tostadica con tomate y aceite. Yo, por supuesto, me resisto explicándole mi situación. Error, ella cree que se trata de una de mis excusas habituales para escurrir el bulto. De modo que, si no quiero acabar pasando el sábado en casa de mi suegra a modo de venganza, no me queda otra que entrar al súper. Sin embargo, no os podéis imaginar mi angustia sólo con imaginar que se abren las puertas correderas del súper y aparezco yo delante de todo el mundo con...
Y sí, claro que sí, faltaría, viene en el décalogo de este tipo de pesadillas, justo en ese preciso momento despierto con el consabido sobresalto y mi curiosidad por saber el motivo de esta erección de caballo. Así pues, me pregunto si se habrá debido al tiempo que me tiré ayer al mediodía cortando las zanahorias y calabacines para el pisto del día anterior, al último disco de Rigoberta Bandini, a las regalías de mi última novela, o a haber tenido que colgar anoche la ropa interior de mi señora en el tendal mientras escuchaba con los cascos en el móvil una de Tina Turner.
Ni puta idea y tampoco ganas de tirarme en el diván del comecocos de turno. para averiguarlo Lo único que me importa ahora es haber vuelto al mundo real donde a mi edad una erección de veras empieza a costar casi lo mismo que le cuesta, también ahora, a Juanito Oiarzabal subir y y bajar de tirón al Gorbea de buena mañana.

PESADILLA OKUPA

                                         

    Sueño que llaman a la puerta y que al ir a abrirla me encuentro con un chaval feo como un demonio y con unas pintas como de venir directamente de una rave de esas.
- ¿Y tú qué hostias quieres?
Oye, ni puto caso, el crío se me cuela en casa por debajo de mi sobaco y se va de cabeza a la habitación de mi hijo pequeño. Allá que voy a averiguar qué pasa.
- Lo he invitado yo a pasar unos días porque en su casa estaba a la greña todo el rato con sus viejos. Ya sabes, que si no se adapta a sus normas, que no les gustan sus costumbres, sus creencias, sus pintas.
Transijo porque, como en esta casa somos la hostia de tolerantes y tal, no me queda otra.
- Vale, pero sólo un par de noches.
Al día siguiente nada más levantarme de la cama voy a la cocina y me encuentro con el figura y otro que no conocía de nada.
- ¿Cómo que luego vienen más amigos tuyos?
- ¿No pretenderás que los deje en la calle? ¿Tengo yo la culpa de que nadie los quiera en su casa, que todo el mundo parezca odiarlos?
No quiero discutir con el subnormal de mi hijo, que de bueno que es parece tonto, así que me vuelvo a la cama a ver si, después de echar una cabezadita, despierto y me encuentro que todo ha vuelto a su sitio.
- ¿CÓMO QUE ACABAN DE ECHARNOS DE NUESTRO DORMITORIO!- me pregunta mi mujer, qué hostias, me grita para no variar.
- Lo que oyes, que nos busquemos otra habitación para dormir.
- ¿Y nuestras cosas, la ropa?
- Me temo que las han puesto en el rellano de la escalera, si es que no las han tirado por la ventana, que también.
- ¿Pero no podemos echarlos?
- Es que ya no son dos, ya hay como más de una docena repartida por toda la casa. No queda ni un dormitorio libre.
- ¿Y dónde coño se supone que vamos a dormir?
- He sacado unos sacos para que podamos echarnos sobre la alfombra del despacho; es el único espacio libre que nos queda.
- Ahora mismo los echo yo a escobazos de esta casa.
- ¡Ni se te ocurra! No se puede pegar a unos crios, eso sería maltrato infantil y se nos caería el pelo. No ves que en el fondo son unas pobres víctimas a las que, los mismos que nos los soportaban cuando vivían con ellos, ahora les dan la razón en todo con tal de que no vuelvan a sus casas.
- ¿Y vamos a dejar que nos ocupen nuestra casa como si fuera suya?
- Es que dicen que es suya, que se la había prometido no sé qué ser supremo en el que dicen que creen porque los ha elegido para no sé qué.
- Me importa una higa lo que crean ellos o dejen de creer, ahora mismo voy a hablar con el administrador.
- ¿Cón el ex-policía? Pero si es tonto del culo, nos odia y seguro que además se pone de su parte con tal de jodernos.
- ¿Entonces qué vamos a hacer? ¿Irnos nosotros de casa?
- Vamos a ver si entran en razón y por lo menos podemos convivir en esta casa respetando cada cual su espacio.
- Pues de momento el de los tirabuzones ya ha encontrado la bodega y no creo que él y sus colegas tengan pintas de respetar mucho tus botellas de cosecheros y crianzas de Gómez de Segura, Susaran, Solagüen, El Hombre Orquesta, Luis Cañas, Baigorri, Remïrez de Ganuza, Campillo, Fernández de Piérola, Izadi, García de Olano, Lurgorri, Bello Berganzo, Pascual Larrieta, Ostatu, Pago de Larrea, Heredad Larreina, Gil Berzal, Cándido Besa...
- ¡ME VOY A CAGAR EN SU PUTO DIOS POR TODO LO ALTO, AHORA MISMO A LA PUTA CALLE CON TODOS LOS OKUPAS!
- Te vas a reir, dicen que los okupas somos nosotros...
Y sí, ha sido despertarme del susto, levantarme de la cama y lanzarme al pequeño trastero donde tengo las botellas del vino de mi tierra, no vaya a ser que... Y vaya por Dios, resulta que para pesadilla de veras la de comprobar que nunca he tenido tanta botella junta. De hecho ya no me queda ni una de la última caja de cosechero que traje a casa. A ver si repongo algo este finde, que eso al menos sí que tiene fácil solución.

¡QUÉ HACEN TODAS ESAS MUJERES EN MI CAMA?


    Llevo dos noches durmiendo solo porque mi contraria, la mujer de mi vida y tal, ha pasado dos noches en casa de sus viejos ahí en lo más profundo del interior asturiano por la razón que sea. Así pues, llevo dos noches intentando ver alguna película de esas de estreno. Una era la historia de la mujer de Shakespeare a cuenta de la pérdida del hijo de ambos por culpa, si no del todo sí en parte, del figurón de su marido, otra la versión del Priscilla sobre la mala vida y tal que le daba el Elvis, y luego ya curioseo un montón de estrenos de esos en las que las protas son todas, o mujeres empoderadas de su época en un entorno poco favorable para ello, o víctimas propiciatorias del heteropatriarcado y toda la monserga al uso. Vale, entiendo las buenas intenciones y también las comparto; pero, cuando todo parece tratar de lo mismo, acabas teniendo la sensación de estar viendo la misma película una y otra vez, casi como si te quisieran meter determinado discursito en la sesera a calzador. Luego ha coincidido que de entre los libros que tengo entre manos tres de ellos son de escritoras que, así a grandes rasgos, intentan reflejar del modo más crudo posible los cerdos y mala gente que somos los varones casi que por el único motivo de serlo.
De ese modo, y también teniendo en cuenta que con el calor que ha hecho estos últimos días me he ido a la cama tras la ingesta de un litro o más de H2O, con lo que eso supone para la próstata, no es de extrañar que esta noche haya tenido una de las pesadillas más terroríficas de toda mi existencia. De hecho, la cosa ha empezado la primera vez que me he levantado a mear y al volver a la cama voy y me encuentro en la cama a R, mi primer lo que fuera aquello con 14-15 años.
- ¿Qué hostias haces tú en mi cama?
- Me gustaría saber por qué cortamos cuando...
- Pero sí teníamos 15 años, qué coño me voy a acordar yo...
- El caso fue herir mis sentimientos.
Ni puto caso, despierto del susto y vuelvo a dormirme al rato. No tardo ni cinco minutos en volver al baño y de nuevo otro fantasma del pasado en forma de rollete adolescente.
- Yo te dejaba notas en tu pupitre del insti y cuando llamaba a tu casa tu ama siempre me decía que estabas fuera.
- ¿Y acaso al final no acabamos quedando?
- No me lo recuerdes, puto borracho, faltón, salido y...
Y que me vuelvo a dormir y también a despertar a los cinco minutos con su meadita y, cómo no, ella.
- Todavía no me has dicho por qué me dejaste de hablar durante años.
- Te líaste con otro dejándome hecho polvo porque estaba enamorado de ti hasta las cachas y me decías que yo era, de todos los pavos con los que te enrrollabas cada fin de semana, a quien más...
- Venga, venga, madura. ¿No tendrás alguna Fanta por ahí?
Pues una vez más al baño y de vuelta a la cama ya con el intríngulis de averiguar quién aparecerá ahora.
- Hostia hi, Oiartzungoa, hi ere hemendikan, benetan? Jakin al leike nik hiri zer egin dinadan, moñoña? Nik uste alderantzizkoa izan zala. Hi izan hintzan ni... (Hostia, la de Oiartzun, ¿Tú también por aquí, en serio? Se puede saber qué te hice yo a tí, maja. Me temo que más bien fue al revés. Fuiste tú quien...) Banengonan ni, bai, hirekin ziharo txoraturikan, giputzi xomorroa... (sí que estaba loco por ti, sí, giputzi... muy giputzi)
Y otra meada más.
- Años rondándome cuando te interesaba y luego vas y te lías con...
- ¿Es que no lo pasábamos bien? ¿Tengo yo la culpa de que no cuajara por lo que fuera?
- Peazo cabrón.
Marcho "pal" baño y a la vuelta...
- ¡Hostia tú, ahora la de Mondra!
- ¿Nos metemos un...? Venga tío, no seas moñas.
- Pesada hasta en sueños. Te lo repito por enésima vez, que te mates tú sola, bonita.
Y otra.
- ¿Tú también por aquí? A ver, ¿cuál es el reproche ahora, si lo nuestro fue un rollete de una noche, dos a lo sumo, tres...
- ¿Te parece poco?
- Mira, me voy a dar la vuelta para que tengas tiempo para desaparecer de mi subconsiciente. Y en eso que al voltearme me encuentro en el otro lado de la cama a otra que...
- ¿QUÉ PASA, QUE VOSOTRAS NO ENTENDISTEIS NUNCA EL CONCEPTO DE "ROLLETE DE UNA NOCHE"?
- Ves, lo que le decía a las chicas -no me había dado cuenta de que había otras dos al pie de la cama, puede que más-, una masculinidad tóxica de libro.
Me duermo conjurándome para no volver a levantarme a mear hasta que amanezca. Pero no, mi vejiga dirige los destinos de mi existencia nocturna y cuando vuelvo de la última "txiza" me encuentro a la vecina del portal de al lado del mío de cuando vivía en el piso de la Avenida y ella jugaba a la comba con sus hermanas sobre la acera.
- ¡PERO SI TENÍA 9 O 10 AÑOS, SI LO ÚNICO QUE HACÍA ERA PASAR DELANTE DE ELLA Y SUS HERMANAS CON LA BICI TODO EL RATO!
En eso que me doy cuenta de que casi estoy tiritando de frío porque llevo un rato largo destapado. Así que me doy media vuelta para abrazarme al calor de mi legítima como acostumbro a hacer cada noche, y, como he olvidado que no está, voy y me caigo del otro lado de la cama. Tremendo castañazo. Pero ya no vuelvo a la cama porque siento la necesidad imperiosa de coger el móvil para mandar un whassap a la mujer de vida y así: "¡SOCORRO! ¿Llegas para la comida? Si eso pasa por el super antes y compra dos botellas de Albariño mientras preparo la pasta con mejillones y langostinos, que es viernes."
Vas a ver, hoy casi todos los likes serán de tíos, fijo...

AZKEN ERROMATAR ENPERADORE GARAITUA


    Hauek dira Persia aldean partiar zein sasanidarren kontrako gudetan porrot egin eta umiliazio larriak jasan behar izan zituzten erromatar enperadoreak.
Marcus Licinius Crassus (K.a. 53): teknikoki enperadorea ez bazen ere (Lehen Triunbiratoko kidea izan zen), Partiarren aurka Carrasseko guduan izan zuen porrota larriena da, 20.000 gizon galdu zituen eta bere bizitza ere bai.
Caracalla (K.o. 217): garaipen txikiak lortu baldin bazituen ere, bere partiarren kontrako kanpaina ez zen eraginkorra izan eta bere ofizialek behin betiko gudu baten aurretik hil zuten.
Valeriano (K.o. 260): Shapur errege persiarrak bizirik harrapatu zuen Edesako guduaren ostean. Bere egunak gatibuan amaitu zituen.
Gordiano III.a (K.o. 244): sasanidarren aurkako kanpainan hil zen, agian Misicheko guduan porrot baten ostean, nahiz eta gudako zauriengatik ala bere ofizialen traizioarengatik izan zen ezin jakin.
Filipe Arabiarra (K.o. 244): Gordianoren ondorengoa, bake umiliagarria sinatu eta erreskate handia ordaindu behar izan zuen bere armada Shapur I.aren erresumatik ospa egitearren.
Juliano Arnegatua (K.o. 363): Persiako Kanpainan jasotako zauri baten ondorioz hil zen. Bere ondorengoak, Jovianok, Xapur II.arekin bake akordio txit umiliagarri bat adostu behar izan zuen erromatar armada Persiatik erretiratu ahal izateko.
Ezetz asmatu nor izango den persiarrei lehen eraso eta gero porrot egindakoan umiliazio larriak jasan behar izango dituen azken enperadore sasi-erromatarra errotik suntsitu nahi zuen zilibizazioaren esku?

 

ZILBORKERIA


 

    Zaila da, bene-benetan, bere zilborrera hainbeste, etengabe, begira bizi den beste herririk topatzea, bere buruaz harro bainoago harroputz dagoena, bere handiustekeria patologikoen artetik beste inor baino libreagoa, berdinzaleagoa, aurrerakoiagoa dela hain lotsagabeki uste duena, eta hau guztiau nahiz eta oraindiokan ere betiko mito zahar zein bere buruarekiko aurrerairitziei atxikita suhar bizi izan, egia esan etnonarzisismoa ezer baino lehen lehentasun duena bere hizkuntza eta kultura zinez eta gogoz garatu baino lehen, disidentzia printzipioz eta bihotzez onartzen duen taxuzko gizarte demokratiko, moderno eta libre bat izan beharrean ardi beltzak kosta ala kosta baztertzen, zokoratzen, uxatzen dituen artalde handia dena, kritika zein bere buruaren gaineko eztabaida sakonen beldur bizi dena berauen aurrean isiltasuna edo mesprezua argudio bakarra dituelako. Labur bilduz, bere akatsak bertute bilakatu dituen herri benetan gogaikarria.
- Israeldarretaz ari zara, ezta?
- Ez... Baina, tira, baliteke ere, bai.
- Nor da bestea?
- Laga daigun beste egun baterako...

KRESALMINA

 


Lasaigarri dut kresala
Egunerokoari muzin
Berresten dit, bai, azala
Etsitik ihesi noa arin
Jaiki naiz aspaldiko partez
Ahaztuta nuen pozkarioak
Zuri begira asmo lizunez
Zutik berpizturiko amodioak
Garaiotan dena petrala
Dena kalte edo irain
Gaur poza dadila zabala
Bazkari dugu barbarin
Sagardoa edan dugu eurrez
Tai gabeko irribarreen olioa
Dohatsuak izan gara ezustez
Patua mozkortzearen ondorioa


PESADILLA DE SEMANA SANTA


 

    Pues resulta que sueño que estoy con mi señora de vacaciones en Tierra Santa para asistir a las celebraciones de estos días en su lugar de origen. Un destino curioso para un ateo practicante como un servidor; pero, si eso vaya usted a hablar con mi subconsciente, yo ya paso de intentar entenderme en cualquiera de los aspectos de mi atormentada existencia.

El caso es que estoy asistiendo al Vía Crucis del Nazareno como si de verdad estuviera dentro de la versión "gore" de la Pasión de Cristo de Mel Gibson, la cual, por lo que parece, es la más fidedigna a los sucesos ocurridos entonces en Tierra Santa. O al menos eso nos quiere hacer creer el alcohólico antisemita australiano. Así pues, estoy viendo cómo arrastra el Nazareno la cruz bajo la lluvia de latigazos que le propina el típico legionario romano encabronado por su destino en una tierra tan árida e ingrata como la provincia romana de Judea en lugar de poder estarlo en Dalmacia a orillas del Adriático con una copa de vino aguado en una mano y el miembro viril y erecto de un efebo ilírico en la otra. Y en eso que el hijo de la Mari y el cornudo de José no puede más y deja caer la cruz sobre el asfalto.

- ¡A ver, tú, el de la gorra, ayuda al condenado a portar su cruz!

- ¿Yo?

- ¿Te lo tengo que explicar en latín?

Conste que al principio me resisto; pero, son los cabrones de entre el público que me rodea los que me empujan para evitar así que los legionarios se fijen en ellos. En fin, tampoco será para tanto cuando se puede ver el Monte del Calvario desde aquí, la Vía Dolorosa que le dicen. Eso y que se trata de un madero, joder, no de una piedra de 200 kilos como las que levanto cada mañana para entrar en calor antes de ponerme a escribir y también por la cosa esa del ejercicio para estar en forma y así tener contenta a la ninfómana de mi mujer.

- Tú descansa un poco si eso, que ya llevo todo el peso yo -le digo al Nazareno en un acto de piedad lógico tras verle tan demacrado y cubierto de sangre al pobre.

- No, es un peso que debo llevar sobre mis espaldas.

- ¡Anda, anda, no digas tonterías! ¿Quién cojones te obliga ahora que estoy yo aquí para ayudarte?

- Mi padre desde los cielos.

- Pues, si te soy sincero, eso en mi pueblo se llama ser un cabrón de cuidado. Da igual si es tu padre, tu suegra o tu asesor fiscal. Claro que vete a saber qué le has hecho a tu viejo para que te someta a semejante castigo.

- Estoy aquí para salvar a los hombres de sus pecados.

- ¡Hostia tú! ¿Como el Pablo Iglesias? Pues sí que lo tienes merecido.

- ¡Oh, Padre celestial, ten piedad y misericordia de mí!

- Oye, que yo en el fondo te admiro. Todo lo que sea cuestionar el orden establecido, y más aún si es para luchar contra el invasor romano, merece todo mi respeto. No te creas, si yo también fui un poco abertzale cuando era joven. Eso sí, en plan de los de Mario y Juan Marí. Luego ya me dio por darle al coco y empecé a ver cosas que cada vez me convencían menos con la cosa esa del terrorismo de los milis y sus adlateres. Ya sabes, la típica caida del caballo camino de Damasco de la que todavía no has oído hablar porque eso le pasará a un tal Saulo mucho más tarde y...

- ¡Padre, ten piedad y misericordia de mí!

- Pues como tu viejo sea como el mío cuando se enfadaba la llevas clara...

- Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

- Ya, bueno. Aunque yo creo que empecinarse en el error, vamos, como acostumbráis a hacer todos los entusiastas de la credo de turno, no es precisamente lo más inteligentes en estos casos. Igual hay que pensar en ceder un poco para que la cosa no llegue a mayores. No sé, tampoco es cuestión de jugarse la vida, digo yo.

- Ten piedad...

Y no acaba de recitar su letanía cuando veo que el Nazareno aprovecha un descuido de los legionarios que nos escoltan, se ve que unas rameras están llamando su atención enseñándoles los pechos desde las ventanas de un lupanar que da a la calle, para desaparecer entre la multitud.

- ¡Oigan, que aquí el amigo... -advierto a los legionarios para que luego no haya malentendidos.

- Tú a callar y tira "p´alante" con tu madero -tremendo latigazo.

Por lo que se ve los funcionarios del estado, y aquí poco importa si son los del Imperio Romano, el SEPE, el Gobierno Vasco, la Dipu, el ayuntamiento de mi ciudad o de cualquier otra administración pública habida y por haber, son todos iguales en todas las épocas y situaciones. Vamos, que al menor imprevisto procuran hacer la vista gorda como si no hubiera pasado nada y siguen con el procedimiento que tienen entre manos como el que no quiere la cosa con tal de no tener que rendir cuentas luego a sus superiores. Total, que no tardo en verme crucificado en lo alto del Calvario de marras, como quien dice, sin comerlo ni beberlo.

- ¿Pero cómo hostias he acabado yo aquí? -pregunto a los dos fulanos también crucificados que me acompañan a cada uno de mis costados.

- ¿No eras tú el Rey de los Judíos?

- ¡Qué cojones voy a ser yo el rey de nada, si no mando ni en mi propia casa, si yo estaba aquí de vacaciones con mi señora!

- Pues vete tú ahora a quejarte al Poncio Pilatos.

- ¡Algo tendré que hacer porque yo no pienso comerme este marrón por culpa de ese cantamañanas que se decía el hijo de Dios!

- Sí, podemos cantar los tres juntos.

- ¿Cantar? ¿Cantar el qué?

"Some things in life are bad
They can really make you mad
Other things just make you swear and curse
When you're chewing on life's gristle
Don't grumble, give a whistle
And this'll help things turn out for the best.
Always look on the bright side of life
Always look on the light side of life"
Always look on the bright side of life
Always look on the light side of life 

PRIORIDADES

  Como no podía ser de otra manera esta semana, sueño que el ascensor se para en el piso de abajo para recoger a la vieja beata que probable...