viernes, 14 de agosto de 2026

LA APISONADORA


 

El tiempo pasará como una apisonadora,
y de los días felices y rebeldes,
del ansía de darle la vuelta a todo,
del dolor, el daño y el arrepentimiento,
de la sangre propia y ajena,
del volverse contra uno mismo,
de derruir puentes y torres inalcanzables.
del olvido, el duelo y el pánico,
sólo quedaran las tardes nubladas de agosto,
una tristeza infinita que confundirás con la melancolía.
T.A

PESADILLA PLAYERA EN PLENO AGOSTO Y ASÍ


 

 - ¿Es que este verano no vamos a pisar la playa para darnos el baño de todos los años?

- ¿Dónde, cómo? Estamos en temporada alta.
- ¿Y?
- Y que entre que tú no soportas a la gente y que toda la costa asturiana está petada de turistas, ya me dirás tú.
- ¿Es que de entre las 208 playas y calas que hay en Asturias no se puede encontrar una que no esté abarrotada de "foriatus"?
- Pues, hombre, vete olvidándote de todas las que hay entre Cudillero y Llanes. Así que, con un poco de suerte, igual encontramos alguna cala vacía hacia el occidente.
- Tampoco vamos a exagerar...
- Ya veo, no vaya a ser que acabemos donde veranean mis padres al lado de Navia...
- Mejor lo intentamos por aquí cerca.
Dicho y hecho, de repente me veo ya en el coche en dirección a la costa con el bañador puesto y la crema solar a punto para cuando lleguemos a nuestro destino.
- Bueno, de momento, y sólo con ver las hileras de coches aparcados al borde de la carretera, ya nos podemos ir olvidando de intentarlo en la playa del Silencio o Gaviero, en la de Xagó, Aguilar, la de Artedo, la de Salinas y El Espartal, la de Verdicio, Aguilera, Campofrío, Carniciega, Salencia, Carranques, la de...
- Vale, vale, entiendo. No sé, igual en alguna cala oculta que no conste en los mapas o por el estilo. Alguna se te ocurrirá, tú eres la asturiana. A ver si hay suerte...
Pues parece que ha habido suerte, y no sólo con la marea que permite echar la toalla en la arena, sino también porque de momento sólo hay cuatro gatos dispersos a una distancia providencial unos de otros; cincuenta metros como mínimo.
- ¡Ay, no, ya se jodió! -exclamo al poco de extender la toalla y antes incluso de hacer amago de dirigirme al agua-.
- ¿Qué pasa, qué?
- ¡Mira esa manada de "walking dead viniendo hacia nosotros!
- ¿Los qué?
- ¡Venga pibes, echad las toallas y todos al agua, que está cala está mazo guay!
Ni qué decir que recogemos todo en un santiamén y salimos escopeteados a la búsqueda desesperada de otra cala todavía mucho más recóndita e ignota que esta otra en la que ahora nos encontramos.
- Ya sólo nos queda intentarlo en la cala de la Colorada...
- ¡Venga pa´allá!
- Ya, pero es que...
- Ni peros ni hostias, no me vuelvo a casa sin meterme en el agua, todo el año esperando para darme un baño en el mar y...
Un cuarto de hora después llegamos a una cala oculta entre los acantilados a la que accedemos tras un descenso verdaderamente caprino. No pasa nada mientras sepamos donde pisamos. Y si me despeño, pues, oye, ya me levantaré, o no. El caso es que por fin tenemos nuestro trocito de arena sin madri..., moros a la vista. Me voy al agua de cabeza.
- ¡HOOOOOOOOOSTIA PUTA!
- No me digas más: ¿tiburones?
- Uno solo, un tiburón del tamaño del de Spielberg.
- ¿Por qué te crees que le llaman la cala de la Colorada...?
Entonces he despertado de golpe como de costumbre en estos casos. A continuación he ido a mirar por la ventana a ver qué tiempo hacia hoy. Y, vaya por Dios, ha habido suerte: nublado, sí, como casi la mitad de los días de verano.
Pues eso, como soy un puto resentido, si no me baño yo, tampoco los foriatus.

UDAKO KAIKU BAT


 

Uda mukuru
Hondartza da oinaze
Oporrak ezin

ENPERADOREA


 - Beldur naiz gainera datorkigun etorkizuneko gizarteaz. Ze ba?


- Ez al zara jabetzen gure inguruan jaiotzen diren seme-alaba gehienek anaia-arrebarik ez dutela?

- Eta?

- Eta koxkortzen ari diren seme-alaba bakar gehienak sekula baino mimatuagoak, mizkeagoak, karpitxosoagoak, tiranoagoak direla.

- Esan nahi duzu delako "haur enperadoreak".

- Bai horixe. Imaginatzen al duzu gizarte bat Donald Trump bezalako helduek osaturik, gobernaturik, hondaturik?

- Baina Donald Trump ez da seme bakarra, hau anaia-arreba zituen.

- Pentsa, lau anaia-arreba izanda ere haur enperadorearen eredu peto-petoa baldin bada, nolakoak izango diren euren gurasoen erruz gaur egungo haur enperadoreak diren seme-alaba bakarrak behin nagusitu eta gero.

- Bai, etorkizun beltz-beltza. Zer egin dezakegu?

- Ez dakit, atera beste katxi bat.

- Kalimotxo ala gargardoa?

- Nik beti kalimotxoa, ez dut besterik nahi, ondo asko jakin behar zenuke eta!

- Barkatu, barkatu, ez sumindu, enperadore tirano hori! 

PESADILLA CELEDONERA


    Creo que todos los años en vísperas de fiestas de mi pequeña urbe tengo la misma pesadilla. Resulta que, justo cuando me disponía a leer la prensa del día mientras desayunaba en la terraza del bareto de debajo de la casa de mi vieja, aparece un comando suicida de blusas y neskas que me secuestra metiéndome a la fuerza en el remolque donde llevan los barriles de kalimotxo y cerveza.

- ¡Venga, bebe de trago un katxi de kalimotxo, que ya estamos de fiestas!

- ¡Pero si todavía faltan cuatro dias para que baje el puto Celedón!

- ¡CELEDÓN HA HECHO UNA CASA NUEVA, CELEDÓN, CON VENTANA Y BALCÓN!

Madre del amor pegajoso y el perpetuo chantaje emocional parrandero, menuda monserga me espera, la misma ñoñería populachera de todos los años repetida hasta la saciedad a cuenta del chovinismo municipal de mis paisanos, los mismos cánticos agromonotemáticos de toda la vida, la misma demencia beoda e impune de la peña por lo general sumisa, aburrida y aburridora durante el resto del año, ña cual espera que lleguen las fiestas de su patrona para desfasarse a conciencia siquiera una vez al año y quitándonos protagonismo a los borrachos y sinsorgos profesionales -bueno, en mi caso de cuando joven y tal...- el mismo viacrucis fiestero entre txistus, gaitas/dulzainas y regguetones en vascuence a lo Kai Naikai o la txunta-txunta esa de moda de la última Potra Salvaje de moda o lo que sea, que ni me va ni me viene.

Pues eso, la misma retahíla de lugares comunes de todos los años cada vez que te encuentras con un conocido al que sólo ves una vez al año y siempre por fiestas, que por algo será, la misma... Abreviando, que tengo que zafarme de estos tarados con pañuélico al hombro, en especial de los del rojo alrededor cuello y su monserga tradicionalista casi que a lo "Por Dios, por la Patria y el Rey, murieron nuestros padre, por..." -yo soy del de cuadros desde mico y moriré siéndolo- en cuanto tenga la más mínima oportunidad.

- ¡Venga, otro katxi de kalimotxo con vino picado, cerveza calentorra, gintonic sin hielos o lo que sea!

Total, que me veo arrastrado por todos y cada uno de los baretos de la Kutxi y alrededores, entre katxis, saltos, berridos, pisotones , empujones e incluso amagos de pelea con miembros de otras cuadrillas de blusas con pañuelico rojo, modernos municipales con camisas estampadas con los motivos más chorras, patéticos o ya simplemente florales imaginables, boronos convencidos de que si no es en fiestas ya no se echan novia en lo que queda del año y tendrán que volver al caserío con el rabo entre las piernas -y sí, nunca mejor escrito- a cascársela en la soledad de su cuarto o korta, amén de visitar los putetxes de la zona, feminazis de ocasión a la caza de machirulos beodos a los que poder humillar con la habitual saña festiva, gentuza de esa que sale a la calle predispuesta a ofenderse por todo con el fin de empoderar así su mísera existencia, turistas despistados preguntando por el encierro y hasta el típico "bilbaino" -aquí lo decimos sin tilde- tocahuevos comentando qué simpáticas son las fiestas en Burgos.

- ¡CELEDÓN HA HECHO UNA CASA NUEVA...! ZELEDONEK ETXE BERRI BAT EGIN DU...!

Menos mal que cincuenta bares después con sus correspondientes katxis de kalimotxo, cerveza, pika, gintonic, whisky con cola, no sé qué con vodka y creo que hasta uno de txintximina -no sabía yo que todavía se bebía ese veneno, seguro que también los "butanitos", patxaran con bitter kas; pues eso, diferentes maneras de matarse lentamente...-, por fin consigo despistar a mis secuestradores -en realidad la mayoría de ellos yacen ya tirados en las esquinas de los cantones de lo viejo con su correspondiente vomitona al lado-, y puedo huir a casa de una vez por todas.

Eso sí, llevo ya tal pedo encima que parece que voy bailando la conga de Jalisco, y lo que es peor, que, como voy haciendo eses de un lado a otro, hay ratos que cuando pasa alguna fémina a mi lado parecería que me quiero lanzar sobre ella en plan depredador sexual y/o votante potencial de Vox, si es que no viene a ser lo mismo. Y no, ya no es sólo que esa no sea mi intención en ningún momento, sino que además ya me dirás tú con tanta priva encima cómo, para qué... Así que en una de esas oigo una voz a mis espaldas que me reprende.

- ¿No te da vergüenza? Estamos trabajando por unas fiesta libres de agresiones sexuales, inclusivas, respetuosas con el medio ambiente, los animales, los celiacos, los admiradores de Enrique Bunbury...

- ¿Cómo, qué? ¿Yo?

- Y luego mira cómo vas. ¿Es necesario beber tanto para pasarlo bien en fiestas? Creo que habría que plantear un debate serio y resolutivo acerca de unas fiestas más sanas y...

En eso que me doy media vuelta para ver la jeta de tipo que me está dando la chapa y mira tú qué "chorpresa" cuando descubro que se trata, nada más y nada menos, que del Celedón que estrenamos hace unos años, el carapán de Iñaki Kerejazu en plena cruzada por aburrir a los ciudadanos con su empalagoso, qué digo, estomagante paternalismo bienqueda institucional, ese que trata a todos los ciudadanos por igual considerándonos menores de edad y asilvestrados sin excepción. Y esto, es de suponer, como si no se le notara poco ni nada que, como blusa de a pie o raso, lleva toda la vida haciendo en fiestas justo todo lo contrario de lo que aconseja no hacer. Ni qué decir tiene que este es el peor momento de toda la pesadilla -también es verdad que podía haber sido mil veces peor si, en lugar del aldeano de Zalduondo, se me hubiera aparecido Maider, la señora alcaldesa, con su gesto de perenne desdén infinito hacia todo ciudadano reticente a pagar de buena gana las subidas de las tasas municipales así como de golpe y porrazo, la más gorda de todas casi que el doble a poco de coger la makila de marras, y ya por lo general también hacia cualquiera que insinue lo poco o nada que le importa a la Etxebarria revalidarse en el cargo teniendo en cuenta que parece empeñada en hacer todo lo posible por malquistarse con la mayoría de los gasteiztarras, ya que, total, como en realidad quedó segunda en las pasadas municipales y sabe que en las próximas no repite ni prometiendo acercar la playa hasta Vitoria, la de verdad con su arenita y sus olas, con su kresala y su txiringito playero, y no esa otra de piedras y fondo fangoso del pantano de Uribarri-Ganboa, puede que lo que en realidad tenga en mente no sea tanto Gasteiz como "Madriz"...-, si es que no es ahora cuando empieza ésta de veras.

Por suerte, una vez más, y justo en el momento en el que me disponía ya a introducirle la txapela por el agujero de culo al superconcienciado y superjatorra actual Celedón, despierto de un sobresaldo y con ello también a mi asturiana.

- ¿Otra pesadilla? Pues deberías intentar dormir un poco más para estar fresco esta noche, que te recuerdo que hay cena con los amiguitos y luego no pretenderás que nos vayamos pronto a casa antes de echar unos bailes, o lo que se tercie, para entrar en calor antes del inicio de las fiestas.

- Puta pesadilla.

- Pesadilla la mía tener que aguantar todos los años la misma monserga de babazorro renegado y rezongón. 
 

SUSMO BENETAN PETRALA



  Baietz bat, joandako domekako "rojazaleen" kontrako eraso guztiak onartezinak, pena/lotsa/etsi/errefusa/asalda/kondena eta abar eta abargarriak izan zirela edonondik begiratuta ere, muturreko nazionalismoak gurean, edo gutxienez euskal gizartearen oso zati beti zehatz eta makur batean, oraindiokan Mundiala bezalako ospakizun patriotero edo taldekoietan, nolabait esatearren, eragiten duen intolerantzia tribalaren erakusbide ezin garbiagoa edo gordinagoa. Egia esanda, edozein muturreko nazionalismok eragiten duena bezainbestekoa, ze bestela espainiarrari edo argentinarrari berari erreparatu besterik ez zaie egin behar muturrekoen kirtenkeria edo zentzugabekeria egiaztatzearren.

Alabaina, aurreko igandean Bilboko Casilda Parkean gertatutakoa oso bitxia, arraroa, eta batik bat susmagarria, izan zen. Begira iezaiozue azpiko argazkiari; bertan agertzen da Bilboko hurrengo udal hauteskundeetarako hautagaia den PPko Esther Maritinez delakoa, hau da, La Rojaren finala hondatzera propio joandako "euskal abertzale suhar odolgoseei" bipil-bipil aurre egin ziena zenbait hedabidetan hain garbi azaldu eta hain ozen aldarrikatu bezala.

Orain, aldiz, errepara iezaiezue delako zein ustezko ETA-kumeei. Ez al dago zerbaitxo benetan arraroa argazkian musua osorik edo bederen erabat estaltzeke agertzen diren gazteongan? Edo bestela galdetuta, ez al dituzte oso musu, itxura, eite exotikoak, edo argi eta garbi esanda, ez al dute itxura mairutarrik Euskal Selekzioaren elastikoa jantzita zein ikurrina lepo inguruan jarrita?

Gauzak horrela, hiru aukera:

1.- Bai noski, mairuak izan daitezke, zergatik ez, Euskal Herrira heldu eta hain ondo, sakon, erabat integratu dira ezen euskal abertzale sutsuak, abertzaleetan abertzaleenak, bilakatu diren, hau da, beraiek baino lehenago kanpotik ere etorritako beste batzuk bilakatu bezala.

2-. Baliteke mairu horiek marokarrak izan eta euren selekzioa Frantziak kanporatuta izan eta gero La Roja-zaleei partida izorratu nahi izana errebantxa edo mendeku gisa Euskal Selekzioaren elastikoaz zein ikurrinaz mozorratuak euskal abertzale suhar eta odolgoseei errua leporatu nahian. Baliteke ere, zergatik ez, Marokoko Erregeak berak elastikoak zein ikurrinak erosi izana espainiar abertzale suhar eta odolgoseek behin eta berriro aldarrikatzen duten Espainia suntsitzeko kanpaina betierekoaren barruan, auskalo!

3.- Azken hau, ordea, aipatu ere ez dut egingo, oso gogorra, latza, gordina, ziztrina, zitala eta batez ere arriskutsua begitantzen zaidalako. Halere, nik uste zuek denok ere gauza gutxienez bertsua susmatzen duzuela dagoeneko. Susmo benetan pretala.

 

PESADILLA EN LA COCINA

                                        

 

    En la pesadilla de hace unos días yo volvía a ser un mico que regresaba a Vitoria con sus padres de las vacaciones de verano en el Mediterráneo. Tras tres o más horas de carretera en el el R8 parábamos a medio camino, en Zaragoza, para comer. Hacía un sol abrasador que amenazaba con derretirnos mientras caminábamos a lo largo del paseo junto al Ebro. Ya en el centro intentábamos hacer la visita de rigor a la basílica de la Pilarica. Estaba cerrada. Entonces mi viejo decidía buscar un restaurante en el que, sobre todo, ponernos a cubierto de aquel calor abrasador. Parecía que a todo el mundo se le había ocurrido la misma idea, porque todos los restaurantes estaban completos. Insistimos en encontrar una mesa libre recorriendo todos y cada uno de los bares y restaurantes el centro de Zaragoza hasta que mi viejo, supongo que aburrido de su empeño en sacarse en eso también él solo las castañas del fuego, decide preguntar a un nativo. Entonces el sujeto nos guía a través de un sin fin de callejuelas de lo viejo hasta llegar a un tugurio de esos en los que nada más entrar se te pegan las suelas de los zapatos al suelo. Dudamos, bueno, lo hacen mis padres; pero, o es allí o volver a la calle a una hora en el que el sol simple y llamamente ajusticia a los incautos que se exponen a su abrasadora imclemencia. Nos quedamos porque nos estamos muriendo de hambre. Y no me refiero a ese hambre sempiterno con el parece que algunos nacemos y que nos acompaña de la mañana a la noche como si lo de vivir en un pienso no fuera sólo una expresión recurrente, no, sino más bien de ese otro como de celtíbero sitiado por los romanos en Numancia y que como te descuides te ves pegándole un bocado a un fulano en los gluteos como el que no quiere la cosa.

De modo que nos atiende una camarera de larga melena rizada castaña, rostro de rasgos firmes y gestos incesivos, una tez nacarada en la que destacan dos grandes ojos almendrados con las pestañas chorreando rímel y un boquerón que para sí lo quisiera el mismísimo Joker, la cual nos hace descender por unas escaleras hasta una mesa junto a... los excusados.
El mosqueo de mis padres es notorio. Varios amagos de levantarse de la mesa por parte de nuestro progenitor y varios "¡Jesús, por favor, ni se te ocurra montar el espectáculo!" por parte de la progenitora. En cambio, mi hermano y yo, indiferentes a esos detalles como cualquier crío de nuestra edad, estamos contentos porque por fin vamos a jamar algo, lo que sea, tras casi dos horas de tumbos por el centro de Zaragoza. De hecho, somos el pretexto de nuestra madre para convencer a nuestro padre de que necesidad obliga.
La camarera, de mirada displicente y sonrisa tan amplia como falsa, nos toma nota a la vez que asegura, con un acento que esperaríamos maño, pero que resulta cantarín y en el que enseguida reconozco expresiones como "prestar", "marcho", "alipendes", "guaje" y diminutimos como "servilletina" o "vasín", por lo que sólo puede ser asturiana o leonesa, que todo lo que sirven en su restaurante es de excelente calidad, lo mejor que se puede probar a no sé cuántos kilómetros a la redonda.
Llegan los entrantes. La ensalada parece haber sido aliñada con lejía, el jamón de Teruel es puro plástico, las gambas de mi madre saben a Pleistoceno. Puedo sentir a mi viejo cocerse por dentro sólo con ver cómo rechaza el segundo trozo de jamón que le ofrece mi madre. La mayoría de los platos permanecen casi intactos. Por último llegan las croquetas. A quíen no le gustan unas croquetas por muy de quinta o sexta gama que sean. Observo en mi padre un halo de esperanza que hace que su ceño fruncido se distienda apenas unos milímetros.
Luego ya lo único que recuerdo es habernos levantado de un salto de nuestros asientos al grito de nuestro progenitor para que recogiéramos nuestras cosas y nos fuéramos tras él. En el camino, esto es, nada más salir de aquel zulo junto a los urinarios subiendo la escalera, la camarera pregunta a mi viejo, con una cara de asco infinito, si hay algo que nos "digustó" de la comida. A partir de ese momento todo son improperios y juramentos por parte de mi padre dirigidos hacia la camarera, el compañero que está en la barra, el cocinero que asoma de la cocina alertado por los gritos y ya, por extensión y también escarmiento, todas las asociaciones de empresarios hosteleros del país.
Nos vamos, claro que nos vamos, dejando a nuestras espaldas una retahíla de acusaciones acerca de la honestidad de los responsables del local y, muy en especial, varios de aquellos cagüendioses con los que mi viejo solía hacer temblar la mole calcárea del Toloño cuando nos hacía bajar hasta el término de Atxalde en su pueblo los sábados a la mañana para sacar piedras de la que sería una de las viñas más hermosas de toda la comarca y que hoy nutre con sus uvas la conocídisima bodega de Remelluri.
Entonces, yo no me resisto y, antes de desaparecer por la puerta de aquel antro, echo la vista atrás para descubrir que la camarera de marras que nos sonríe desafiante desde la puerta como si la cosa no fuera con ella no es otra que la portavoz del Partido Popular en el Congreso, una tal Ester Muñoz.
En fin, es que ni en verano...

MUKURU

 



- Aizu, aurten Donostiyakua inposiblia da, turista pila, parrastaka, egiazko inbasiyua, inaguantablia, ezin zea inora jun ez baldin bada bultzaka edo. Laister ezingo gea gure markoinkonparablian bizi!

- Ikusi eztosulako Gaztelugatxekue; ganera oin txartela eta guzti atara bihozu bisitetako!

- Pasatzen ari dia turismoakin, benetan. Eta, gainera, etortzen dian geyenak ezautu ez dute gure kultura ezautu nahi ere, Alde Zaharreko pintxo industrialak eta La Viñako gaztai-tarta baino ez dituzte gogoan.

- Akaberie ekarriko doskue, bai! Bilbo be, ditxosozko Gugenjaie dala eta, Donostian atzetik doie arin-arin.

- Tira ba, hau sargoriya, hau; Calle del coñora jungo al gera pote batzuk hartzera!

- Eztakit ba, jendez lepo egon ohi da ta; etxat bape gustetan.

- Hara, misantropo baten akabua!

- Zein, ba?

- Udako oporrak Benidorm aldean!

- Edonun, egixe esanda, edonun.

- Zoaz Gasteiza inor ez topatzeko!

- Pentsau dot, bai, pentsau dot. Baina, nun hartukot nire bainue?

- Gamarrako piszinetan edo pantanuan bertan, non bestela?

- Eta Glamourra?

- Esan nahi dezu Benidormekoaren aldian, ezta?

LA APISONADORA

  El tiempo pasará como una apisonadora, y de los días felices y rebeldes, del ansía de darle la vuelta a todo, del dolor, el daño y el arre...