El tiempo pasará como una apisonadora,
y de los días felices y rebeldes,
del ansía de darle la vuelta a todo,
del dolor, el daño y el arrepentimiento,
de la sangre propia y ajena,
del volverse contra uno mismo,
de derruir puentes y torres inalcanzables.
del olvido, el duelo y el pánico,
sólo quedaran las tardes nubladas de agosto,
una tristeza infinita que confundirás con la melancolía.
T.A

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