viernes, 14 de agosto de 2026

PESADILLA CELEDONERA


    Creo que todos los años en vísperas de fiestas de mi pequeña urbe tengo la misma pesadilla. Resulta que, justo cuando me disponía a leer la prensa del día mientras desayunaba en la terraza del bareto de debajo de la casa de mi vieja, aparece un comando suicida de blusas y neskas que me secuestra metiéndome a la fuerza en el remolque donde llevan los barriles de kalimotxo y cerveza.

- ¡Venga, bebe de trago un katxi de kalimotxo, que ya estamos de fiestas!

- ¡Pero si todavía faltan cuatro dias para que baje el puto Celedón!

- ¡CELEDÓN HA HECHO UNA CASA NUEVA, CELEDÓN, CON VENTANA Y BALCÓN!

Madre del amor pegajoso y el perpetuo chantaje emocional parrandero, menuda monserga me espera, la misma ñoñería populachera de todos los años repetida hasta la saciedad a cuenta del chovinismo municipal de mis paisanos, los mismos cánticos agromonotemáticos de toda la vida, la misma demencia beoda e impune de la peña por lo general sumisa, aburrida y aburridora durante el resto del año, ña cual espera que lleguen las fiestas de su patrona para desfasarse a conciencia siquiera una vez al año y quitándonos protagonismo a los borrachos y sinsorgos profesionales -bueno, en mi caso de cuando joven y tal...- el mismo viacrucis fiestero entre txistus, gaitas/dulzainas y regguetones en vascuence a lo Kai Naikai o la txunta-txunta esa de moda de la última Potra Salvaje de moda o lo que sea, que ni me va ni me viene.

Pues eso, la misma retahíla de lugares comunes de todos los años cada vez que te encuentras con un conocido al que sólo ves una vez al año y siempre por fiestas, que por algo será, la misma... Abreviando, que tengo que zafarme de estos tarados con pañuélico al hombro, en especial de los del rojo alrededor cuello y su monserga tradicionalista casi que a lo "Por Dios, por la Patria y el Rey, murieron nuestros padre, por..." -yo soy del de cuadros desde mico y moriré siéndolo- en cuanto tenga la más mínima oportunidad.

- ¡Venga, otro katxi de kalimotxo con vino picado, cerveza calentorra, gintonic sin hielos o lo que sea!

Total, que me veo arrastrado por todos y cada uno de los baretos de la Kutxi y alrededores, entre katxis, saltos, berridos, pisotones , empujones e incluso amagos de pelea con miembros de otras cuadrillas de blusas con pañuelico rojo, modernos municipales con camisas estampadas con los motivos más chorras, patéticos o ya simplemente florales imaginables, boronos convencidos de que si no es en fiestas ya no se echan novia en lo que queda del año y tendrán que volver al caserío con el rabo entre las piernas -y sí, nunca mejor escrito- a cascársela en la soledad de su cuarto o korta, amén de visitar los putetxes de la zona, feminazis de ocasión a la caza de machirulos beodos a los que poder humillar con la habitual saña festiva, gentuza de esa que sale a la calle predispuesta a ofenderse por todo con el fin de empoderar así su mísera existencia, turistas despistados preguntando por el encierro y hasta el típico "bilbaino" -aquí lo decimos sin tilde- tocahuevos comentando qué simpáticas son las fiestas en Burgos.

- ¡CELEDÓN HA HECHO UNA CASA NUEVA...! ZELEDONEK ETXE BERRI BAT EGIN DU...!

Menos mal que cincuenta bares después con sus correspondientes katxis de kalimotxo, cerveza, pika, gintonic, whisky con cola, no sé qué con vodka y creo que hasta uno de txintximina -no sabía yo que todavía se bebía ese veneno, seguro que también los "butanitos", patxaran con bitter kas; pues eso, diferentes maneras de matarse lentamente...-, por fin consigo despistar a mis secuestradores -en realidad la mayoría de ellos yacen ya tirados en las esquinas de los cantones de lo viejo con su correspondiente vomitona al lado-, y puedo huir a casa de una vez por todas.

Eso sí, llevo ya tal pedo encima que parece que voy bailando la conga de Jalisco, y lo que es peor, que, como voy haciendo eses de un lado a otro, hay ratos que cuando pasa alguna fémina a mi lado parecería que me quiero lanzar sobre ella en plan depredador sexual y/o votante potencial de Vox, si es que no viene a ser lo mismo. Y no, ya no es sólo que esa no sea mi intención en ningún momento, sino que además ya me dirás tú con tanta priva encima cómo, para qué... Así que en una de esas oigo una voz a mis espaldas que me reprende.

- ¿No te da vergüenza? Estamos trabajando por unas fiesta libres de agresiones sexuales, inclusivas, respetuosas con el medio ambiente, los animales, los celiacos, los admiradores de Enrique Bunbury...

- ¿Cómo, qué? ¿Yo?

- Y luego mira cómo vas. ¿Es necesario beber tanto para pasarlo bien en fiestas? Creo que habría que plantear un debate serio y resolutivo acerca de unas fiestas más sanas y...

En eso que me doy media vuelta para ver la jeta de tipo que me está dando la chapa y mira tú qué "chorpresa" cuando descubro que se trata, nada más y nada menos, que del Celedón que estrenamos hace unos años, el carapán de Iñaki Kerejazu en plena cruzada por aburrir a los ciudadanos con su empalagoso, qué digo, estomagante paternalismo bienqueda institucional, ese que trata a todos los ciudadanos por igual considerándonos menores de edad y asilvestrados sin excepción. Y esto, es de suponer, como si no se le notara poco ni nada que, como blusa de a pie o raso, lleva toda la vida haciendo en fiestas justo todo lo contrario de lo que aconseja no hacer. Ni qué decir tiene que este es el peor momento de toda la pesadilla -también es verdad que podía haber sido mil veces peor si, en lugar del aldeano de Zalduondo, se me hubiera aparecido Maider, la señora alcaldesa, con su gesto de perenne desdén infinito hacia todo ciudadano reticente a pagar de buena gana las subidas de las tasas municipales así como de golpe y porrazo, la más gorda de todas casi que el doble a poco de coger la makila de marras, y ya por lo general también hacia cualquiera que insinue lo poco o nada que le importa a la Etxebarria revalidarse en el cargo teniendo en cuenta que parece empeñada en hacer todo lo posible por malquistarse con la mayoría de los gasteiztarras, ya que, total, como en realidad quedó segunda en las pasadas municipales y sabe que en las próximas no repite ni prometiendo acercar la playa hasta Vitoria, la de verdad con su arenita y sus olas, con su kresala y su txiringito playero, y no esa otra de piedras y fondo fangoso del pantano de Uribarri-Ganboa, puede que lo que en realidad tenga en mente no sea tanto Gasteiz como "Madriz"...-, si es que no es ahora cuando empieza ésta de veras.

Por suerte, una vez más, y justo en el momento en el que me disponía ya a introducirle la txapela por el agujero de culo al superconcienciado y superjatorra actual Celedón, despierto de un sobresaldo y con ello también a mi asturiana.

- ¿Otra pesadilla? Pues deberías intentar dormir un poco más para estar fresco esta noche, que te recuerdo que hay cena con los amiguitos y luego no pretenderás que nos vayamos pronto a casa antes de echar unos bailes, o lo que se tercie, para entrar en calor antes del inicio de las fiestas.

- Puta pesadilla.

- Pesadilla la mía tener que aguantar todos los años la misma monserga de babazorro renegado y rezongón. 
 

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