¡QUÉ HACEN TODAS ESAS MUJERES EN MI CAMA?


    Llevo dos noches durmiendo solo porque mi contraria, la mujer de mi vida y tal, ha pasado dos noches en casa de sus viejos ahí en lo más profundo del interior asturiano por la razón que sea. Así pues, llevo dos noches intentando ver alguna película de esas de estreno. Una era la historia de la mujer de Shakespeare a cuenta de la pérdida del hijo de ambos por culpa, si no del todo sí en parte, del figurón de su marido, otra la versión del Priscilla sobre la mala vida y tal que le daba el Elvis, y luego ya curioseo un montón de estrenos de esos en las que las protas son todas, o mujeres empoderadas de su época en un entorno poco favorable para ello, o víctimas propiciatorias del heteropatriarcado y toda la monserga al uso. Vale, entiendo las buenas intenciones y también las comparto; pero, cuando todo parece tratar de lo mismo, acabas teniendo la sensación de estar viendo la misma película una y otra vez, casi como si te quisieran meter determinado discursito en la sesera a calzador. Luego ha coincidido que de entre los libros que tengo entre manos tres de ellos son de escritoras que, así a grandes rasgos, intentan reflejar del modo más crudo posible los cerdos y mala gente que somos los varones casi que por el único motivo de serlo.
De ese modo, y también teniendo en cuenta que con el calor que ha hecho estos últimos días me he ido a la cama tras la ingesta de un litro o más de H2O, con lo que eso supone para la próstata, no es de extrañar que esta noche haya tenido una de las pesadillas más terroríficas de toda mi existencia. De hecho, la cosa ha empezado la primera vez que me he levantado a mear y al volver a la cama voy y me encuentro en la cama a R, mi primer lo que fuera aquello con 14-15 años.
- ¿Qué hostias haces tú en mi cama?
- Me gustaría saber por qué cortamos cuando...
- Pero sí teníamos 15 años, qué coño me voy a acordar yo...
- El caso fue herir mis sentimientos.
Ni puto caso, despierto del susto y vuelvo a dormirme al rato. No tardo ni cinco minutos en volver al baño y de nuevo otro fantasma del pasado en forma de rollete adolescente.
- Yo te dejaba notas en tu pupitre del insti y cuando llamaba a tu casa tu ama siempre me decía que estabas fuera.
- ¿Y acaso al final no acabamos quedando?
- No me lo recuerdes, puto borracho, faltón, salido y...
Y que me vuelvo a dormir y también a despertar a los cinco minutos con su meadita y, cómo no, ella.
- Todavía no me has dicho por qué me dejaste de hablar durante años.
- Te líaste con otro dejándome hecho polvo porque estaba enamorado de ti hasta las cachas y me decías que yo era, de todos los pavos con los que te enrrollabas cada fin de semana, a quien más...
- Venga, venga, madura. ¿No tendrás alguna Fanta por ahí?
Pues una vez más al baño y de vuelta a la cama ya con el intríngulis de averiguar quién aparecerá ahora.
- Hostia hi, Oiartzungoa, hi ere hemendikan, benetan? Jakin al leike nik hiri zer egin dinadan, moñoña? Nik uste alderantzizkoa izan zala. Hi izan hintzan ni... (Hostia, la de Oiartzun, ¿Tú también por aquí, en serio? Se puede saber qué te hice yo a tí, maja. Me temo que más bien fue al revés. Fuiste tú quien...) Banengonan ni, bai, hirekin ziharo txoraturikan, giputzi xomorroa... (sí que estaba loco por ti, sí, giputzi... muy giputzi)
Y otra meada más.
- Años rondándome cuando te interesaba y luego vas y te lías con...
- ¿Es que no lo pasábamos bien? ¿Tengo yo la culpa de que no cuajara por lo que fuera?
- Peazo cabrón.
Marcho "pal" baño y a la vuelta...
- ¡Hostia tú, ahora la de Mondra!
- ¿Nos metemos un...? Venga tío, no seas moñas.
- Pesada hasta en sueños. Te lo repito por enésima vez, que te mates tú sola, bonita.
Y otra.
- ¿Tú también por aquí? A ver, ¿cuál es el reproche ahora, si lo nuestro fue un rollete de una noche, dos a lo sumo, tres...
- ¿Te parece poco?
- Mira, me voy a dar la vuelta para que tengas tiempo para desaparecer de mi subconsiciente. Y en eso que al voltearme me encuentro en el otro lado de la cama a otra que...
- ¿QUÉ PASA, QUE VOSOTRAS NO ENTENDISTEIS NUNCA EL CONCEPTO DE "ROLLETE DE UNA NOCHE"?
- Ves, lo que le decía a las chicas -no me había dado cuenta de que había otras dos al pie de la cama, puede que más-, una masculinidad tóxica de libro.
Me duermo conjurándome para no volver a levantarme a mear hasta que amanezca. Pero no, mi vejiga dirige los destinos de mi existencia nocturna y cuando vuelvo de la última "txiza" me encuentro a la vecina del portal de al lado del mío de cuando vivía en el piso de la Avenida y ella jugaba a la comba con sus hermanas sobre la acera.
- ¡PERO SI TENÍA 9 O 10 AÑOS, SI LO ÚNICO QUE HACÍA ERA PASAR DELANTE DE ELLA Y SUS HERMANAS CON LA BICI TODO EL RATO!
En eso que me doy cuenta de que casi estoy tiritando de frío porque llevo un rato largo destapado. Así que me doy media vuelta para abrazarme al calor de mi legítima como acostumbro a hacer cada noche, y, como he olvidado que no está, voy y me caigo del otro lado de la cama. Tremendo castañazo. Pero ya no vuelvo a la cama porque siento la necesidad imperiosa de coger el móvil para mandar un whassap a la mujer de vida y así: "¡SOCORRO! ¿Llegas para la comida? Si eso pasa por el super antes y compra dos botellas de Albariño mientras preparo la pasta con mejillones y langostinos, que es viernes."
Vas a ver, hoy casi todos los likes serán de tíos, fijo...

Comentarios

Entradas populares de este blog

A ESMORGA - EDUARDO BLANCO AMOR

SCHOPENHAUER Y LA NAVIDAD

RUMBA LA RUMBA, LA RUMBA DEL CAÑÓN...