viernes, 12 de junio de 2026

GORROTOA LEGE



 

     Gorrotatzen/gutxiesten dituzte eurek ez bezala pentsatzen ez duten guztiak, baita eurak ez bezalakoak ez diren guztiak, hala nola euren herrikoak ez direnak, euren klase/maila sozio-kultur-ekonomikokoak ez direnak, euren fedea, hizkuntza, banderak, leialtasunak, gustuak eta abar eta abar konpartitzen ez dituztenak, zuribeltzean bizi baitira etengabe, ñabardurak, xehetasunak, oztopo baitituzte betiere. Labur bilduta: euren ezpalekoak ez diren guztiak gorrotatzen/gutxiesten dituzte.


Agertzen dira edonon eta edonoiz betiere euren gorrotoa legea. Garaikoetxearen heriotzarekin nabarmendu egin dira beste behin ere, "Un recogenueces menos", "un enemigo de España menos, "un amigo de la ETA..." Ez dira gauza eurak ez bezalakoa ez den inorekin ondo konpontzeko, denok etsai nahi/behar gaituzte eurekin orotan bat egin ez baldin badugu, batik bat euren ezjakintasunarekin zein egoskorkeriarekin.

Sareotan ugari dira, dagoeneko nagusi ez baldin badira. Sareotan euren gorrotoa parrastaka zein errukigabeki isurtzeko libre eta batik bat zigorgabe dira. Eta galdera da gu ere, sareotan egunero gurearen kontura ere hitz eta pitz, gehienetan denborapasa edo, egoten garenez, gu geu ere nola edo hala eurak bezain maltzurrak, makurrak, neurri batean edo bestean, garenentz da. Egiazko galdera, funtsezkoa, benetam merezi duen hemen irauteak gorrotoa lege behin bilakatu eta gero.



MUGARIK GABEKO ARMADA


 

  - Ni palestinarra, Hamasekoa? Ez, inondik ez, ni Siziliakoa naiz, San Vito do Capokoa bertakoa. Nire aitarekin arrantzan nenbilen gure txalupa txikian herriko kostaldetik gertu, eta bapatean, oharkabean, agertu ziren..

-...
- Egia da, bai, Palestinaren aldeko txapa ttipi bat neraman paparrean. Gure herrian, Italia osoan bezala, palestinarren aldekoak gara eta.
-...
- Orduan Sizilian ere denok omen gara terroristak kontrakoa erakutsi arte?
-...
_ Ba hori, antisemitak...

MAKE SPAIN "CAÑIER"

 


     Sueño que, por lo que sea, estoy de vuelta a los años 90 y que nada más entrar a la cafetería donde desayuno todos los días me encuentro a Jesús Gil y Gil en la megapantalla de uno de los televisores que este mismo, nada más ganar las elecciones y formar gobierno, ordenó por decreto que colgaran en todos los bares y cafeterías de España,


Me lo encuentro, faltaría más, dentro del famoso jakuzzi desde donde, ya no sólo presenta su programa “Las noches de tal y tal”, sino que gobierna directamente, ya no sólo Marbella, sino ahora el país entero. Sí, sí, más o menos al estilo de un famoso milico venezolano con su "Aló, presidente".

- ¿Y ahora qué cojones le pasa a éste? Todos los días la misma cantinela –pregunto a la camarera que me sirve mi descafeinado con leche como podría preguntárselo a la botella de anís El Mono que está en una balda detrás de la barra.

- Acaba de anunciar un decreto por el que se reinstaura la pragmática de conversión forzosa de los Reyes Católicos de 1502 en el que se obliga a la población musulmana residente en España a bautizarse para no ser expulsada –me explica la simpática camarera que me atiende a diario.

- ¡Pero qué me estás contando?

- Era una de sus promesas estrellas durante la campaña electoral para poder hacer de nuevo a España “una, grande y libre” –en esta ocasión es uno de los clientes habituales de todas las mañanas quien me lo explica, puede que el más cazallero de todos los desocupados o escaqueadores profesionales que acostumbran a echar la mañana en la cafetería.

- ¿Y para eso hay que expulsar a todos los que no sean católicos?

- “España será católica, o no será”, que dijo en su momento… -me suelta uno de los abueletes que suelen gastarse la mitad de su pensión en la cafetería entre carajillos y chupitos a lo largo del día.

- ¿Un hijo de puta fascista como este mamarracho que nos gobierna ahora desde un jacuzzi rodeado de “mamachicos”? –sé que no debería manifestarme con tanta vehemencia delante de una parroquia compuesta en su inmensa mayoría por confesos –vamos, que todos los días presumen de ello como si alguien se lo cuestionara o le importara- españoles y muy españoles y sobre todo la hostia de españoles, vamos, por fascistas como poco hipedérmicos, socioculturales y tal, sin ir más lejos la mayoría social que ha votado en masa a un esperpento como Jesús Gil para presidir España; pero, no puedo evitarlo, soy de sangre caliente, vamos, que suelo tener una mala hostia que ni Jehova en sus peores momentos con el pueblo elegido y en general con todo Cristo, plagas, diluvios universales, estatuas de sal y tal, y no logro controlarme, aunque me lo propongo.

- ¡Ya estamos con lo de llamar fascista a todo aquel que no sea de nuestra misma cuerda! –irrumpe una de las señora de vetusto cardado que acostumbran a echar la mañana con sus amigas departiendo de lo humano y lo divino, vamos, de las noticías del corazón y para de contar.

- ¡Y tanto! Jesús Gil es un español de origen humilde como la mayoría de nosotros, un español de los pies a la cabeza al que le gustan las mismas cosas que a todos nosotros: los toros, las procesiones de Semana Santa, los chistes de gangosos, las vacaciones en Benidorm, babosear a las mujeres jóvenes en minifalda y regañar a nuestras hijas si se las ponen, defraudar a Hacienda, las canciones de Julio Iglesias y Raphael, creernos el ombligo del mundo, y, sobre todo, odiar a los moros, a los maricones y ya muy en especial a la gente del cine español, porque, aunque intuyamos que tampoco es oro todo lo que reluce y que lo de las subvenciones tampoco es para tanto, o al menos no cómo nos lo cuentan los medios de nuestra cuerda, nos da un especial gustirrinín pensar que están todos forrados, viven en grandes mansiones, se dan la vida padre todo el día de fiestas, viajes y droga, mucha "droja" y putas, muhas putas, carromatos de ellas, y encima, por si fuera poco, nos sermonean siempre que tienen la ocasión como lo hacían los curas de la parroquia. Eso y que todo lo que tenga que ver con la cultura, como no la tenemos ni la entendemos, como nos acompleja porque su falta nos hace sentirnos inferiores sin que sepamos muy bien a cuento de qué… Además, qué cojones, Jesús Gil es un empresario de éxito que sabe lo que le conviene a España para que vuelva a ser lo que siempre ha sido… -se le une a la anterior una de sus amigas de tertulia.

- ¿Una, grande y libre?

- Exacto –me responde retadora la misma señora-. Estábamos hartos ya de políticos mentirosos y corruptos que gobernaban a espaldas del pueblo y siempre en beneficio de sus intereses o de los de sus amigos.

- ¡Ah! Que usted cree que Jesús Gil, un “empresario de éxito” que nada más ser nombrado presidente del Gobierno de España saca un decreto para condonar la deuda de todos los clubes de fútbol de Primera División, un constructor chanchullero que fue condenado a cinco años de cárcel por la muerte de 68 personas en la tragedia de Los Ángeles de San Rafael, vamos, por haberse pasado por el arco de triunfo todos los controles de calidad y seguridad para ahorrarse el gasto, no va a beneficiar a sus empresas o las de sus amigos.

- ¡Fue indultado por el Caudillo! –grita desde el fondo de la cafetería cualquiera de estos españoles de requetebién.

- Claro, claro, de ahí el decreto nada más salir elegido para que se vuelva a colgar el retrato de Franco en todas las escuelas y edificios oficiales.

- Eso y lo de poner aranceles a los productos franceses hasta que sus agricultores dejen de volcarnos la fruta en su lado de frontera –salta otra de las tertulianas de la mesa de al lado-, a Portugal para convencerles de que se dejen anexionar por España y así poder ser más fuertes, o al sultán de Marruecos para que el pulpo que se coma en España sea de verdad gallego y no ese otro insípido e infiel.

- Pues entonces van a volver a comer pulpo cuatro… -rebato.

- Lo importante es que el pulpo vuelva a ser español… -oigo que suelta la camarera, la cual, vaya por Dios, creía hasta el momento al margen de la idiocia generalizada que caracteriza a su parroquia. También es que no le había querido dar mayor importancia a la colección de rojigualdas de todos los tamaños con la que decora su negocio tan del gusto de su parroquía.

- ¿Os creéis que los demás no van a reaccionar, que Francia, Portugal, la Unión Europea, Marruecos con todo lo que les vendemos a ellos y el montón de empresas españolas que fabrican sus productos allí? ¿Es que preferís volver a la autarquía y al aislamiento internacional de los años cincuenta y hasta más tarde?

- Los únicos que tienen algo que temer con Jesús Gil son los rojos y separatistas de mierda catalanes y vascos como alguno que yo me sé –acuso la indirecta por parte de cualquiera de los presentes.

- Pues sí, soy zurdo, ateo y encima vasco.

- Pues vete preparándote porque Gil también ha anunciado que si tus amigos de la ETA no se rinden y entregan las armas de aquí al sábado, ordenará al ejército que bombardee las tres capitales del País Vasco y algún que otro barrio de Pamplona, que ríete tú luego de lo de Guernica.

- ¿Mis amidos de la qué? - sí, ya, para que me voy a discutir nada con esta gente...- ¡No será capaz!

- ¿Jesús Gil? De eso y de tal y tal…

Y en eso que me despierto justo cuando ya estoy a punto de liarme a hostias con la parroquia al completo de la cafetería que me abuchea y ha empezado a lanzarme todo tipo de objetos a su alcance.

- ¿Otra pesadilla de las tuyas? –pregunta con su habitual e infinita resignación la mujer que duerme en el otro lado de la cama.

- ¿Tú te imaginas a un individuo como Jesús Gil dirigiendo los destinos de un país como España?

- No, hombre, no. ¿Cómo un empresario tan bocazas, atrabiliario, rancio, faltón, inculto y además convicto como Jesús Gil iba a gobernar un país medianamente serio como España? Eso es inconcebible.

- Ya te digo.

- Como mucho en los "Iunatis esteis"...

AMETSEN AJEAK

 



    Hain ohituta nago etengabeko porrotetara

Hain kokoteraino gainontzekoen gutxiespenaz
Hain eginda nire inguruko esames gaiztoetara
Hain asebetea betiko borborkako huts-opilaz
Ezen ezer onik suertatzen zaidanean
Betiere ezkutuko adarjotze iraingarri bat,
edota desengainurako aukera berri bat
begitantzen baitzait etsiaren etsiaz
Gerora ere, serioski erreparatuz
etengabe hartzen nauen atsekabeari,
itsutzen nauen itxaropenaren absurdoari
edo gero eta ilaunagoak diren ametsei
botila bat ardo zabaltzen dut
Irteera bako labirinto ilun honetan
etsia dut mozkorkide makurra
irria kontsolamendu makala
hitza irtenbide erdipurdikoa
Egiazkoa den bakarra biharamuna
* Margolana: Dorleta Ortiz de Elgea
Mihise gaineko teknika nahasia.

viernes, 1 de mayo de 2026

TODO LO QUE SUBE BAJA


     Sueño que estoy recién levantado y también debidamente aseado y vestido, a punto de entrar en el ascensor para salir a dar mi paseo mañanero de los sábados por la mañana antes de desayunar para inmediatamente después ponerte delante del ordenador o hacer acopio de paciencia antes de ir a hacer las compras de la semana. Entonces descubro que lo que abulta dentro de mi pantalón del chándal no es sino mi miembro viril exageradamente empalmado. Vamos, una rigidez o contundencia como pocas veces, tipo obelisco egipcio y así. Algo sorprendente porque uno ya va cumpliendo años. Y a partir de ahí todo son problemas. ¿Cómo voy a salir a andar por la calle dando el cante con ese bulto títanico, desmedido y extraordinario entre las piernas? Empero, llego al bajo y nada más abrirse la puerta del ascensor aparece una de esas vecinas de cardado imposible, más que vintage diría que en plan NODO y así, tipo Carmen Polo y Martínez-Valdes, la del Generalísimo para los de la ESO. Saludo y enseguida procuro acelerar el paso hacia el portal como si no pasara nada. Ya en la calle toca disimular lo evidente acelerando todavía más el paso, vamos, que hoy en plan runner o casi.

El problema es que para acceder al parque que recorro por la mañana hay que pasar delante del súper donde acostumbro a hacer la compra. Y claro, faltaría más, porque esto es una pesadilla aunque yo todavía no lo sé, como me madrugo la plantilla al completo del súper que me suele atender está esperando fuera a que abran para entrar a trabajar. Qué vergüenza, con qué cara le pregunto yo luego a la frutera a cuánto están los calabacines o las berenjenas. Eso y que me temo que a partir de hoy me voy a llevar el manojo de puerros sin que me corten lo verde. En fin, creo que lo peor ya ha pasado y no habrá más encuentros desagradables, eso quitando el abuelete del tercero con el que suelo coincidir cuando saca el perro para que riegue de orines el parque -seguro que hoy me empieza a dar el coñazo con lo de la Viagra-, cuando llego al parque y descubro que está concurrido como nunca a estas horas tan tempranas de la mañana. No me lo puedo creer, parejas de la mano o entregadas ya desde el primer momento al magreo mañanero, familias de ecuatorianos que acostumbran a madrugar para coger sitio con el fin de hacer picnic en el parque hasta la noche, algún que otro recogedor de setas tonto del culo y, sobre todo, y como nunca, un montón de mujeres solas y empoderadas que también han elegido madrugar con el fin de no tener que sortear por el camino a falócratas de esos que, como un servidor, hacen gala a su paso de su masculinidad tóxica a cuestas. Féminas convencidas de que el mundo sería un lugar mejor si no hubiera tanto señoro capullo obsesionado con los supuestos privilegios heteropatriarcales que según ellos derivan en esencia del tamaño de su miembro viril. Féminas que, en cuanto me ven acercarme, se desvían escandalizadas campo traviesa como alma que lleva el Diablo tras fruncir el ceño y dedicarme miradas en las que puedo imaginar la imagen de unas tijeras de podar. También me encuentro por primera vez en mucho tiempo a un grupo de chiquillos con sus profesores, y para colmo de colegio religioso -ahí los curas todo envidiosos...-, en plena excursión mañanera. Incluso creo adivinar a los conejos del parque huyendo despavoridos a mi paso al contrario de lo que suele ser su costumbre en otras ocasiones, que prácticamente se me echan encima, digo yo que para contagiarme su mixomatosis o lo que sea.
Un espanto. No aguanto más la situación, así que decido volverme a casa para meterme de cabeza debajo de una ducha fría. Pero, vaya por Dios, lo que no puede faltar en toda pesadilla que se precie, justo en ese momento me llama mi mujer para pedirme que entre al súper a comprarle una barra de pan del día para desayunar su tostadica con tomate y aceite. Yo, por supuesto, me resisto explicándole mi situación. Error, ella cree que se trata de una de mis excusas habituales para escurrir el bulto. De modo que, si no quiero acabar pasando el sábado en casa de mi suegra a modo de venganza, no me queda otra que entrar al súper. Sin embargo, no os podéis imaginar mi angustia sólo con imaginar que se abren las puertas correderas del súper y aparezco yo delante de todo el mundo con...
Y sí, claro que sí, faltaría, viene en el décalogo de este tipo de pesadillas, justo en ese preciso momento despierto con el consabido sobresalto y mi curiosidad por saber el motivo de esta erección de caballo. Así pues, me pregunto si se habrá debido al tiempo que me tiré ayer al mediodía cortando las zanahorias y calabacines para el pisto del día anterior, al último disco de Rigoberta Bandini, a las regalías de mi última novela, o a haber tenido que colgar anoche la ropa interior de mi señora en el tendal mientras escuchaba con los cascos en el móvil una de Tina Turner.
Ni puta idea y tampoco ganas de tirarme en el diván del comecocos de turno. para averiguarlo Lo único que me importa ahora es haber vuelto al mundo real donde a mi edad una erección de veras empieza a costar casi lo mismo que le cuesta, también ahora, a Juanito Oiarzabal subir y y bajar de tirón al Gorbea de buena mañana.

PESADILLA OKUPA

                                         

    Sueño que llaman a la puerta y que al ir a abrirla me encuentro con un chaval feo como un demonio y con unas pintas como de venir directamente de una rave de esas.
- ¿Y tú qué hostias quieres?
Oye, ni puto caso, el crío se me cuela en casa por debajo de mi sobaco y se va de cabeza a la habitación de mi hijo pequeño. Allá que voy a averiguar qué pasa.
- Lo he invitado yo a pasar unos días porque en su casa estaba a la greña todo el rato con sus viejos. Ya sabes, que si no se adapta a sus normas, que no les gustan sus costumbres, sus creencias, sus pintas.
Transijo porque, como en esta casa somos la hostia de tolerantes y tal, no me queda otra.
- Vale, pero sólo un par de noches.
Al día siguiente nada más levantarme de la cama voy a la cocina y me encuentro con el figura y otro que no conocía de nada.
- ¿Cómo que luego vienen más amigos tuyos?
- ¿No pretenderás que los deje en la calle? ¿Tengo yo la culpa de que nadie los quiera en su casa, que todo el mundo parezca odiarlos?
No quiero discutir con el subnormal de mi hijo, que de bueno que es parece tonto, así que me vuelvo a la cama a ver si, después de echar una cabezadita, despierto y me encuentro que todo ha vuelto a su sitio.
- ¿CÓMO QUE ACABAN DE ECHARNOS DE NUESTRO DORMITORIO!- me pregunta mi mujer, qué hostias, me grita para no variar.
- Lo que oyes, que nos busquemos otra habitación para dormir.
- ¿Y nuestras cosas, la ropa?
- Me temo que las han puesto en el rellano de la escalera, si es que no las han tirado por la ventana, que también.
- ¿Pero no podemos echarlos?
- Es que ya no son dos, ya hay como más de una docena repartida por toda la casa. No queda ni un dormitorio libre.
- ¿Y dónde coño se supone que vamos a dormir?
- He sacado unos sacos para que podamos echarnos sobre la alfombra del despacho; es el único espacio libre que nos queda.
- Ahora mismo los echo yo a escobazos de esta casa.
- ¡Ni se te ocurra! No se puede pegar a unos crios, eso sería maltrato infantil y se nos caería el pelo. No ves que en el fondo son unas pobres víctimas a las que, los mismos que nos los soportaban cuando vivían con ellos, ahora les dan la razón en todo con tal de que no vuelvan a sus casas.
- ¿Y vamos a dejar que nos ocupen nuestra casa como si fuera suya?
- Es que dicen que es suya, que se la había prometido no sé qué ser supremo en el que dicen que creen porque los ha elegido para no sé qué.
- Me importa una higa lo que crean ellos o dejen de creer, ahora mismo voy a hablar con el administrador.
- ¿Cón el ex-policía? Pero si es tonto del culo, nos odia y seguro que además se pone de su parte con tal de jodernos.
- ¿Entonces qué vamos a hacer? ¿Irnos nosotros de casa?
- Vamos a ver si entran en razón y por lo menos podemos convivir en esta casa respetando cada cual su espacio.
- Pues de momento el de los tirabuzones ya ha encontrado la bodega y no creo que él y sus colegas tengan pintas de respetar mucho tus botellas de cosecheros y crianzas de Gómez de Segura, Susaran, Solagüen, El Hombre Orquesta, Luis Cañas, Baigorri, Remïrez de Ganuza, Campillo, Fernández de Piérola, Izadi, García de Olano, Lurgorri, Bello Berganzo, Pascual Larrieta, Ostatu, Pago de Larrea, Heredad Larreina, Gil Berzal, Cándido Besa...
- ¡ME VOY A CAGAR EN SU PUTO DIOS POR TODO LO ALTO, AHORA MISMO A LA PUTA CALLE CON TODOS LOS OKUPAS!
- Te vas a reir, dicen que los okupas somos nosotros...
Y sí, ha sido despertarme del susto, levantarme de la cama y lanzarme al pequeño trastero donde tengo las botellas del vino de mi tierra, no vaya a ser que... Y vaya por Dios, resulta que para pesadilla de veras la de comprobar que nunca he tenido tanta botella junta. De hecho ya no me queda ni una de la última caja de cosechero que traje a casa. A ver si repongo algo este finde, que eso al menos sí que tiene fácil solución.

¡QUÉ HACEN TODAS ESAS MUJERES EN MI CAMA?


    Llevo dos noches durmiendo solo porque mi contraria, la mujer de mi vida y tal, ha pasado dos noches en casa de sus viejos ahí en lo más profundo del interior asturiano por la razón que sea. Así pues, llevo dos noches intentando ver alguna película de esas de estreno. Una era la historia de la mujer de Shakespeare a cuenta de la pérdida del hijo de ambos por culpa, si no del todo sí en parte, del figurón de su marido, otra la versión del Priscilla sobre la mala vida y tal que le daba el Elvis, y luego ya curioseo un montón de estrenos de esos en las que las protas son todas, o mujeres empoderadas de su época en un entorno poco favorable para ello, o víctimas propiciatorias del heteropatriarcado y toda la monserga al uso. Vale, entiendo las buenas intenciones y también las comparto; pero, cuando todo parece tratar de lo mismo, acabas teniendo la sensación de estar viendo la misma película una y otra vez, casi como si te quisieran meter determinado discursito en la sesera a calzador. Luego ha coincidido que de entre los libros que tengo entre manos tres de ellos son de escritoras que, así a grandes rasgos, intentan reflejar del modo más crudo posible los cerdos y mala gente que somos los varones casi que por el único motivo de serlo.
De ese modo, y también teniendo en cuenta que con el calor que ha hecho estos últimos días me he ido a la cama tras la ingesta de un litro o más de H2O, con lo que eso supone para la próstata, no es de extrañar que esta noche haya tenido una de las pesadillas más terroríficas de toda mi existencia. De hecho, la cosa ha empezado la primera vez que me he levantado a mear y al volver a la cama voy y me encuentro en la cama a R, mi primer lo que fuera aquello con 14-15 años.
- ¿Qué hostias haces tú en mi cama?
- Me gustaría saber por qué cortamos cuando...
- Pero sí teníamos 15 años, qué coño me voy a acordar yo...
- El caso fue herir mis sentimientos.
Ni puto caso, despierto del susto y vuelvo a dormirme al rato. No tardo ni cinco minutos en volver al baño y de nuevo otro fantasma del pasado en forma de rollete adolescente.
- Yo te dejaba notas en tu pupitre del insti y cuando llamaba a tu casa tu ama siempre me decía que estabas fuera.
- ¿Y acaso al final no acabamos quedando?
- No me lo recuerdes, puto borracho, faltón, salido y...
Y que me vuelvo a dormir y también a despertar a los cinco minutos con su meadita y, cómo no, ella.
- Todavía no me has dicho por qué me dejaste de hablar durante años.
- Te líaste con otro dejándome hecho polvo porque estaba enamorado de ti hasta las cachas y me decías que yo era, de todos los pavos con los que te enrrollabas cada fin de semana, a quien más...
- Venga, venga, madura. ¿No tendrás alguna Fanta por ahí?
Pues una vez más al baño y de vuelta a la cama ya con el intríngulis de averiguar quién aparecerá ahora.
- Hostia hi, Oiartzungoa, hi ere hemendikan, benetan? Jakin al leike nik hiri zer egin dinadan, moñoña? Nik uste alderantzizkoa izan zala. Hi izan hintzan ni... (Hostia, la de Oiartzun, ¿Tú también por aquí, en serio? Se puede saber qué te hice yo a tí, maja. Me temo que más bien fue al revés. Fuiste tú quien...) Banengonan ni, bai, hirekin ziharo txoraturikan, giputzi xomorroa... (sí que estaba loco por ti, sí, giputzi... muy giputzi)
Y otra meada más.
- Años rondándome cuando te interesaba y luego vas y te lías con...
- ¿Es que no lo pasábamos bien? ¿Tengo yo la culpa de que no cuajara por lo que fuera?
- Peazo cabrón.
Marcho "pal" baño y a la vuelta...
- ¡Hostia tú, ahora la de Mondra!
- ¿Nos metemos un...? Venga tío, no seas moñas.
- Pesada hasta en sueños. Te lo repito por enésima vez, que te mates tú sola, bonita.
Y otra.
- ¿Tú también por aquí? A ver, ¿cuál es el reproche ahora, si lo nuestro fue un rollete de una noche, dos a lo sumo, tres...
- ¿Te parece poco?
- Mira, me voy a dar la vuelta para que tengas tiempo para desaparecer de mi subconsiciente. Y en eso que al voltearme me encuentro en el otro lado de la cama a otra que...
- ¿QUÉ PASA, QUE VOSOTRAS NO ENTENDISTEIS NUNCA EL CONCEPTO DE "ROLLETE DE UNA NOCHE"?
- Ves, lo que le decía a las chicas -no me había dado cuenta de que había otras dos al pie de la cama, puede que más-, una masculinidad tóxica de libro.
Me duermo conjurándome para no volver a levantarme a mear hasta que amanezca. Pero no, mi vejiga dirige los destinos de mi existencia nocturna y cuando vuelvo de la última "txiza" me encuentro a la vecina del portal de al lado del mío de cuando vivía en el piso de la Avenida y ella jugaba a la comba con sus hermanas sobre la acera.
- ¡PERO SI TENÍA 9 O 10 AÑOS, SI LO ÚNICO QUE HACÍA ERA PASAR DELANTE DE ELLA Y SUS HERMANAS CON LA BICI TODO EL RATO!
En eso que me doy cuenta de que casi estoy tiritando de frío porque llevo un rato largo destapado. Así que me doy media vuelta para abrazarme al calor de mi legítima como acostumbro a hacer cada noche, y, como he olvidado que no está, voy y me caigo del otro lado de la cama. Tremendo castañazo. Pero ya no vuelvo a la cama porque siento la necesidad imperiosa de coger el móvil para mandar un whassap a la mujer de vida y así: "¡SOCORRO! ¿Llegas para la comida? Si eso pasa por el super antes y compra dos botellas de Albariño mientras preparo la pasta con mejillones y langostinos, que es viernes."
Vas a ver, hoy casi todos los likes serán de tíos, fijo...

LA APISONADORA

  El tiempo pasará como una apisonadora, y de los días felices y rebeldes, del ansía de darle la vuelta a todo, del dolor, el daño y el arre...