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Dicen que Ludwig Van Beethoven, todo un carácter el hombre, vamos, de los que ni se amilanaban ni condescendían con la tontería ajena, le espetó a uno de sus mecenas, príncipe de no sé qué hostias, lo siguiente: Príncipe, lo que vos sois, lo sois por el azar del nacimiento; lo que yo soy, lo soy por mí mismo; príncipes hay y habrá a millares; Beethoven no habrá más que uno.
Pues bien, esto y no otra cosa es lo que me viene a la cabeza cuando veo imágenes como la que ilustra esta entrada. Luego ya sé que salen en tromba los monárquicos con la memez esa de que a los reyes y toda su prole su oficio les viene de generaciones, que quién mejor que ellos para ejercer de árbitro entre diferentes, para representar al conjunto de un país, estado o lo que sea. Anda y que les den. Para mí aunque sea un Sarkozy.
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