
Pues sí, la traición sí tiene rostro, hasta nombre y apellidos. El de éste aparece arriba, su nombre es Aitor Karanka, es de Vitoria-Gasteiz, en sus tiempos fue un león y ahora es un mercenario de pastel...
El tiempo pasará como una apisonadora, y de los días felices y rebeldes, del ansía de darle la vuelta a todo, del dolor, el daño y el arre...
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