
Pues sí, la traición sí tiene rostro, hasta nombre y apellidos. El de éste aparece arriba, su nombre es Aitor Karanka, es de Vitoria-Gasteiz, en sus tiempos fue un león y ahora es un mercenario de pastel...
Como no podía ser de otra manera esta semana, sueño que el ascensor se para en el piso de abajo para recoger a la vieja beata que probable...
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