jueves, 19 de abril de 2018

ARRATS-URREAN




Arrats-urrean

Oso nekatuta nago
Poemak-eta egiteko.



Arrats-urrean
Dakusadan urre bakarra
Da nire zerbeza pitxarra.

Arrats-urrean
Sentitzen dut zama
Zuzen sofara narama.

Arrats-urrean
Zein polita da dena
hor goian ederrena.

Arrats-urrean
Asteon etxean bakarrik
Nola ez egon edanik.

Arrats-urrean
Semeak baditudala akorduan
Auskalo zer prestatu afalorduan.

Arrats-urrean
Hozkirri hau zein eztia
Nirea bai ederra bizia.

Arrats-urrean
Eguna ezta izan makala
Bihar aukeran ez pretala.

Arrats-urrean
Faltan zaitut laztana
Ez naiz hain taranbana.

Arrats-urrean
Bukatu zait garagardoa
Horra hor nire bizi-ondoa.

miércoles, 18 de abril de 2018

LAS AFUERAS - LUIS GOYTISOLO



Lo sorprendente de esta novela, Las Afueras de Luis Goytisolo, editada y premiada en 1958, y reeditado ahorita por Anagrama, no es sólo el reencuentro con una forma de narrar que a mí se me antoja exquisita, tanto en cuanto estilo como en ambición, sino sobre todo la constancia de que ya casi nadie escribe así o se atreve a hacerlo. No se estila porque parece que pesan las descripciones más o menos puntillosas y preciosistas, como si la mayoría le sobrara al lector para ir al meollo de la historia, como si las descripciones, la recreación de ambientes y los diálogos en sí mismos no fueran parte de la historia, como si la historia sólo fuera la trama supuesta o no. Y todavía sorprende más que el autor tuviera sólo veintitrés años cuando escribió Las Afueras, una obra más que de madurez, de verdadero genio. Así que luego cómo resistirse a afirmar, por muy feo que pueda parecer, que el autor que ya te sorprendió, apabulló incluso, con su Antagonía, siempre ha sido en lo exclusivamente literario, formal, mucho mejor que su hermano Juan, el cual a veces es de una farragosidad que para qué. Otra cosa es el proyecto literario de cada cual, mucho más ambicioso e intenso el de Juan, casi siempre mucho más allá del puro texto, al fin y al cabo el medio sobre el que verter su mundo propio. Pero la pluma de Luis es otra cosa, no tanto el medio como el fin. Y nada, ahí seguimos, redescubriendo, cuando no descubriendo a secas, a autores de hace décadas que el paso del tiempo parece haber silenciado, cuando no relegado directamente al olvido; no es el caso de Luis Goytisolo, claro que no. Eso y que mira que ya sabe uno que este discursito sobre lo buenos que eran aquellos y no estos de ahora, suena a pollaviejismo que jode; pero, oye, siquiera, por lo menos, ser sincero con uno mismo.

martes, 17 de abril de 2018

6012 - KARLOS LINAZASORO




"Pixkana-pixakana, zinegotzi guztiak iristen joan ziren: Alderdikoak, Eskerzaleak, Sozialistak, Batasundarrak eta Karlistak. Denak ikaratuak, denak urduri. Presidenteak bulegora sarrarazi zituen eta, aurpegiera serioz, egoeraren berri eman zien.

-Bonba bat daukagu hor kanpoan, bonba atomiko txiki bat. Zisterna aztertzen ari dira oraindik, badirudi ez daulaka lehertzeko arriskurik. Baina gauza seguririk ez dago. Denak lanean ari gara."

6012 - Karlos Linazasoro

Hara hemen Karlos Linazasorok egindako estraineko egiantzekotasun ariketa, berak hor nonbait esan duenez bere aitari egindako gorazarrea, txikitan bizi, pairatu behar izan zuen egoera benetan larri baten kronika. Nobela laburra, nik duela pare bat egun ziztuan leitu nuen, eta ez da harritzekoa idazkera arina bezain landua, taxuzkoa begitandu zaidalako, baliteke ere Linazasorori orain arte irakurri diodan oro oso bestelako tonu batekoa izan delako, esan dezagun nolabait surrealismo zirtotsu/umoretsura emanagoa. Alde horretatik goraipatzekoa da egileak egindako esfortzua berez erdi/sasi kafkianoa edo omen izan zen pasadizo, istorio bat, bere onetik atera ez izana egiantzekotasunari zor, beharbada egin nahi zuen omenaldiari ere bai. Eta hala eta guztiz ere, nik uste Linazasororen estilo oso propio, berezi eta batez jostalariaren hainbat traza, printza, zipriztin ere antzeman ditudala liburuan zehar, zela bi pertsonai nagusiren arteko solasetan, zela kontatu ezin dudan bi pertsonai nagusiotako baten bukaeran. Edonola ere, baldin badago liburuan zerbait azpimarratzekoa hori da aipatutako bi pertsonai nagusi hauen, presidente eta ikuskariaren, arteko harremana, esan liteke kontakizun ia osoa bion solasen inguruan ardazten dela oso mudu eraginkor eta baita hunkigarri ere batean. Eta zer esanik ez, liburuan zehar gertatzen diren gorabehera larri eta ero guztiak aintzat hartuta ez dago dudarik nobela honetan heroi bat suertatzen dela ezinbestean.

lunes, 16 de abril de 2018

BURUAZ BESTE EGIN




Badaude hamaika modu
gure buruaz beste egiteko.
Okerrena, krudelena, makurrena,
ezari-ezarian delako erabatekoena,
ordea,
gurea ez den bizitzari atxikitzea.
Hau da,
elkarbizitzea maite ez ditugun gizakumeekin,
maitemintzea gugan inoiz erreparatu ez duenarekin,
borrokatzea inoiz ezer eman ez digun aberri baten alde,
adoratzea sekula sinetsi ez genituen jaungoiko asegaitzen fedea,
besarkatzea borrero odol-goseen borroka antzuak
desiratzea inoiz nerezi izan ez duguna,
ahaztutzea bizi nahi genituen akorduak,
gutiziatzea borrokatu ez dugun oro,
amestea dena hobe izango zatekeela.

Honaino helduta aitortu beharrean gaude,
aizto baten zorrotza,
pistola baten tiroa
edota amildegi baten sakontasuna,
gure burua akabatzeko modu arinak direla,
alperrik galdutako bizitza baten aldean.

domingo, 15 de abril de 2018

ME CORTABA SIEMPRE EL PELO



Me cortaba siempre el pelo.
Me llevaba de la mano por las calles.
Tebeos en Beyena, pasteles en Iturbe
y un pote en el Txiki, en el Baroja o en los Manueles;
"no se lo digas a tu madre".


Me cortaba siempre el pelo.
Me llevaba a andar en bici con dos ruedas en la plazuela a la vuelta de casa.
Me caía todo el rato, pero fue poner el grito en el cielo,
y dar mil vueltas a la manzana como loco.


Me cortaba siempre el pelo 
Me llevaba a los mítines en Mendi.
Había un tal Urko que cantaba muy bien,
un gordo con barba que era el marido de una de sus clientas,
también un señor que fue el mejor alcalde que hemos tenido,
y un indeseable que decía que a España no la iba a reconocer ni su madre.


Me cortaba siempre el pelo.
Me llevaba a la Llana a pasar la mañana del sábado entre vides.
Me hizo sacar piedras en Atxalde hasta del centro de la tierra.
Y luego sólo recuerdo manos ateridas, riñones quebrados y jaquecas varias veces al año.
Acabé odiando todo aquello.


Me cortaba siempre el pelo.
Ya no me llevaba a ningún lado.
Nos pasábamos la vida discutiendo.
No había manera de entenderse con aquel hombre en nada.
Éramos dos universos paralelos.
Yo le defraudaba en todo, él siempre me daba por culo.


Me cortaba siempre el pelo.
Se iba al otro extremo de nuestro mundo con sus vides.
Yo estaba a mis cosas, cometí muchos errores, tuve una familia.
Volvía cada tres semanas a su lado, se le caía la baba con sus nietos.
Echábamos la tarde junto al televisor, 
hablábamos todo el rato de cocina, veíamos algún partido de pelota y cada vez me contaba más cosas que nunca me había contado antes.


Ya no me corta el pelo quien me lo cortaba siempre,
me lo corta gente que no conozco y que me cobra por ello.

miércoles, 11 de abril de 2018

URBANOS


Los autobuses urbanos son muy peligrosos para los "fabuleros" redomados como un servidor. Hoy a la vuelta del dentista me he montado en uno y en seguida he notado la tensión que para mí supone el esfuerzo de no abandonarme a mis pajas mentales a cuenta de cualquier nadería, con el fin de no pasarme de parada. Porque, si bien es cierto que en Vitoria nunca me pasa porque no cojo un urbano desde que era pequeño para ir a las piscinas de Gamarra en verano, en otros sitios donde he vivido, o que he frecuentado, siempre he tenido algún que otro percance con el urbano y las paradas. En Donosti creo que falté a más de la mitad de las clases de primero de derecho por culpa del urbano que cogía en Amara para ir hasta la facultad en el Antiguo dado que casi todas las tardes acababa haciendo el tour turístico sin habérmelo propuesto. En Dublín no fueron una ni dos ni tres las veces que acabé de noche en las cocheras de los urbanos porque servidor perdía la noción del tiempo imaginando vete a saber qué pendejadas a través de la ventana de aquellos autobuses verdes con más de una, dos y hasta de tres pintas negras encima y también algún que otro güisquicito, lo que decían un black&white de fin de semana. En Budapest, si bien esto ya en el tranvía, me daba cuenta de que me había pasado las estaciones del centro cuando, de repente y por lo que fuera, conseguía abstraerme de mis historias y me fijaba a través de la ventana en que los hombres iban en camisetas de tirantes enseñando pelambrera en el pecho, las mujeres en bata de andar por casa con rulos en la cabeza y los chiquillos correteaban por todos los lados sobre aceras reventadas por las raíces de los árboles y de las que asomaba todo tipo de vegetación. Ya en Oviedo han sido pocas las veces que he cogido solo el urbano; puedo asegurar que conozco rincones del extrarradio de esta ciudad de los que la mayoría de los carbayones (ovetenses) no han oído hablar nunca. Sin embargo, jamás me ha pasado nada parecido en el metro de Madrid, Bilbao, Londrés, París o cualquier otro. Supongo que allí abajo me resulta imposible echar a volar la imaginación porque, a falta de vida al otro lado de la ventana, lo único que deseo es salir a la superficie lo antes posible y de ahí la atención con la que me fijo en las paradas. En cambio hoy, y aunque reconozco que ha habido un momento que me he estado a punto de caer en la tentación de fabular una historia relacionada con un jubileta en pantalón en chándal y deportivas, algo así como "cariño, salgo a correr un rato, no me esperes a comer...", he estado atento y he conseguido no acabar una vez más en Las Campas; para los de fuera de Oviedo, algo así como a tomar por culo de donde vivo. Se ve que poco a poco voy madurando.

lunes, 9 de abril de 2018

CONFLICTIVOS



Escucho a mi hijo pequeño decir que "hoy he tenido un conflicto con..." o "la profe preguntó quién había tenido un conflicto con...", y no puedo evitar preguntarme si ahí donde de pequeño yo tenía simples riñas, peleas o "enganchadas" con otros niños, ahora, y al menos en el cole de mi hijo, resulta que los infantes tienen "conflictos" como reflejo del grado de crispación en el que vive la sociedad de hoy en día, a rebosar de desquiciados que saltan a la primera por cualquier pijada, que no perdonan una a nadie, siempre dispuestos a hacer de un simple roce o una broma más o menos afortunada motivo de afrenta. Eso o a ver si voy a ser yo el crispado, el desquiciado, vamos, el que ve gigantes donde sólo hay molinos de vientos y así. A saber, sí, la mierda de la acidez de estómago.