jueves, 30 de marzo de 2017

APOLOGÍA



"-¡Pues no va el muy cabrón y me sale con lo de que soy adoptado!

-Hombre, ya, no es que..., pero, vamos, tampoco era como para cargártelo. ¿No?

-Que te crees que me llaman Bruto porque sólo veo Telecinco..."


-¡ALTO, PAREN LA REPRESENTACIÓN!

-¿Qué pasa, pero qué pasa?

-¿Cómo que qué pasa? ¡No les da vergüenza hacer mofa y escarnio de un asesinato como el de Cesar!

-¿Se puede saber quién coño es usted?

-Soy magistrado de la Audiencia Nacional y no voy a permitir que se haga apología del parricidio sobre un escenario. ¿O acaso no piensan en el daño que están provocando a los descendientes de Julio Cesar?

MAYBE, MAYBE



-Nolako emakumezkoak dituzu gustuko, Txema?

-Ganorazko emakumezkoak maite ditut, aiurri onekoak, zintzoak, ausartak, basatiak, independienteak, konbentzionalismoak gorrotatzen dituztenak, emazteak edo maitaleak baino bizikideak direnak, euren aldamenean betiere gizonezko bat behar ez dutenak...

-Txema!!!
-Bai, laztana?

-Etorriko al zara armiarma hau akabatzera?

-Oraintxe bertan, maitea, banoa, banoa...

"Maybe, maybe, maybe, maybe, maybe dear
I guess I might have done something wrong,
Honey I'd be glad to admit it.
Oh, come on home to me!
Honey maybe, maybe, maybe, maybe yeah.

...
Maybe - Janis Joplin

TANGANA ALTRUISTA



-Menuda tangana esti día ente los vecinos d'Olivares con votación popular y tou.

-¿Olivares, la pedanía qu'hai a la fin del mio barriu?

-Sí, esa. Taben decidiendo que nomes poner a les víes y unos queríen que se respetaren los topónimos orixinales y otros poner el nomes d'altruistes

-¿Altruistes?

-Non, non, equivoquéme, nun sé en qué taría pensando: futbolistes, queríen poner nomes de futbolistes del Real Uviéu.

-Yá dicía yo.

-¿Qué eso d'altruistes?

-¿A la fin quién ganó la votación?

-Los que defendíen que se caltuviera la toponimia del llugar.

-Pos esos, esos son los altruistes, esos.

domingo, 26 de marzo de 2017

EL AMOR VERDADERO



Tienen veintipocos y aprovechan una tormentosa mañana de sábado para ir juntos a un viejo chigre del muelle de Luanco. Él pide una ración de callos y ella una de quesos asturianos. Ambos beben sidra. Son jóvenes y ríen todo el rato. Lo hacen con recato y al mismo tiempo indiferentes a cuanto les rodea. Son tan felices que hasta ofenden. De hecho, te entran ganas de levantarte para decirles que no se lo piensen más, que lo de experimentar y conocer mundo y otras gentes, una chorrada como un piano. Nada, a jurarse amor eterno de una vez por todas. De lo contrario, romperéis de aquí a unos meses, y con los años os haréis la misma pregunta que la pareja de enfrente: ¿por qué rompí aquel mocín/aquella mocina con la que compartía callos y quesos con sidra un sábado de finales del marzo, por qué?

LA OBRA Y LOS TARADOS



Teníamos un colega, o conocido, o..., no sé, uno de la cuadrilla de otro colega del insti y así. Un tío supermajo, divertido y de una ternura apenas disimulada, esto es, a los dos tragos ya lo tenías mimosón, todo abrazos y si te descuidabas te podía encasquetar hasta un beso. Un vástago de una de esas familias cuyo apellido remite de inmediato a cualquier vitoriano a uno de esos comercios decimonónicos de la ciudad o que aparentan serlo. Pues sí, familia de clase media con pujos de abolengo mercantil, de las que los bobos dicen con apenas disimulado deleite de toda la vida. Conservadora a machamartillo, faltaría. La madre una puta tarada del Opus Dei. El chaval, claro está, hasta los cojones de la vieja. Toda la vida aguantando la monserga integrista de su progenitora: "mira que si no haces esto o lo otro te condenas, nos condenas a todos". Él se descojonaba contando las paranoias de la numeraria, miembra agregada o lo que fuera; que si toda la casa a rebosar de figuritas de santos y vírgenes, que si hasta apagaba la tele cuando empezaba el Un, Dos,Tres porque las azafatas enseñaban demasiada cacha, que si cuando la visita del Papa a Loyola casi le dio por ir hasta allí a rastras haciendo penitencia. En fin, y cuando más le daba la murga con el pecado y la condena eterna más gordas las montaba él. Una noche de farra con su cuadrilla robaron uno de los estandartes que cuelgan en los jardines del Palacio de la Diputación. Lo hicieron en plan comando, esto es, encapuchados; sí, sí, a nosotros también nos costó creerlo, no había poca vigilancia ni nada en aquellos años de petardazo o tiroteo diario, eso o que como la vigilancia corría a cargo de los miñones a estos les pilló en bragas o lo que fuera. El caso es que el colega apareció a las tantas de la mañana por su casa con el estandarte por encima y un gorro de papel improvisado a modo de mitra: "¡Confesión, confesión, ha llegado el señor Obispo, que salga la señora de la casa y se postre a mis piés!" Parece que la broma le salió cara al colega, que fue entonces cuando empezó a visitar psiquiatras... de la Obra. Como que luego te lo encontrabas por lo viejo, a eso ya de las tantas de la mañana, y lo primero que te decía era: "¿qué, nos metemos una de las pilulas que me receta el loquero de mi vieja?" Supongo que con el tiempo la medicación empezó a causarle estragos. Cada vez lo veíamos menos y cuando por fin coincidíamos se le notaba completamente ido, siempre con una sonrisa boba en la cara y ojiplático perdido. Luego ya nos enteramos de que acudía todas las semanas por las mañanas al manicomio de Las Nieves para no sé qué terapia. Nos quedamos alucinando: "¿Tal mal está o qué?" Uno de su cuadrilla nos contó que en una de aquellas farras locas, salvajes, que se echaba encima los sábados a la noche, apareció una vez más en casa a las tantas de la mañana borracho perdido, que fue entrar al recibidor y, sin dar tiempo siquiera a que sus colegas cerraran la puerta de la calle, bajarse los pantalones, agarrarse con la mano el miembro viril y empezar a meneársela delante de una imagen de la Virgen que presidía la entrada, a la vez que declamaba:

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada, María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
¡Mírame con compasión!
¡No me dejes, Madre mía¡


Y en ese momento se hizo la luz y apareció su madre. Nunca volvió a ser el mismo.

EURODISNEY



-Eurodisneyren 25 urteurrena eta ez gaituzue behin ere hara eraman!

-Bai, egia da, seme, baina birritan ekarri zaituztegu Luancoraino tripakiak bazkaltzera azken bi hiletan.

-Ez dakit nik gauza bera den.

-Ez al dituzue gustuko?

-Bai noski, ikaragarri onak dira, xamur-xamurrak, primerakoak, merezi du, noski baietz, honaino etortzea.

-Gainera egun ikaragarri ederra dugu itxasora begira egoteko: euritsua eta haizetsua.

-Bai, eurijasa aparta eta olatuak beste hainbeste.

-Ikusten? Ez dago konparatzekorik.

-Horixe, egia borobila, bai, ez dago konparatzekorik.

-Eneee, zuek beti kexetan...

-Ezetz ba, munduko aita hoberena zara.

-Mertzi, potxolo!

-Ama!

-Zer, laztana?

-Noiz itzuliko gara etxera?

sábado, 25 de marzo de 2017

LAS NIEVES


"On construit des maisons de fous pour faire croire à ceux qui n'y sont pas enfermés qu'ils ont encore la raison." Montaigne

Leía anoche esta conocida y terrible cita de Montaigne y al momento me venía a la cabeza la imagen de uno de los pasillos del que hoy es la sede del rectorado de Vitoria y antes era asilo y manicomio. Es una imagen que tengo grabada en la memoria, a saber si a modo de pequeño trauma o algo por el estilo, de cuando estaba ingresada mi abuela materna en el asilo y yo solía acompañar a mi madre a verla, bien que de pascuas a brevas porque estaba completamente demenciada -mi abuela, claro, a la que, a decir verdad, recuerdo siempre así, incluso de cuando la teníamos en casa-, mi madre en cambio iba todas las semanas.

El caso es que cuando la acompañaba teníamos que atravesar uno o varios pabellones del manicomio antes de llegar a la zona donde se encontraba el asilo. Un trayecto que para mí venía a ser lo más parecido a meterme de cabeza en un inacabable túnel del terror. Aquello era como recorrer a pie un muestrario de todos los tipos de delirios posibles; gente recogida sobre sí misma pegando gritos, gente al trote de un extremo a otro del pasillo dando gritos, gente dando vueltas sobre sí misma dando gritos, gente dándose puñetazos en la cabeza o con ésta contra la pared dando gritos, gente con la mirada perdida que de repente pegaba un grito, gente que ni pegaba gritos ni nada de nada, sólo vegetaba.

Allí estaban encerrados, se supone, todos los oficialmente chiflados de la ciudad, siquiera ya sólo de acuerdo al pronóstico del loquero de turno o los intereses de algunas familias. Yo seguía a mi madre, que de tanto ir ya andaba por el manicomio como Pedro por su casa, con el alma en un puño. No era para menos porque todavía no me había recuperado de la primera vez que había ido con ella y poco más que me había visto obligado a sortear a los chalados que me salían al paso de continuo haciéndome las proposiciones más inverosímiles del tipo: "¿Me tocas la pilila?", "¿Nos metemos un chute de caballo?", "¡Hay que matar al Papa! Estoy organizando un comando. ¿Te apuntas?"

No puedo decir cómo de largo eran aquellos pasillos, a mí, insisto, se me hacían infinitos. No era para menos, ya que la sensación era de que no podía dar dos pasos sin que cualquiera de aquellos desgraciados, los cuales echaban la tarde sentados en los bancos de madera o apoyados sobre los muros de azulejos, se abalanzara sobre mí para proponerme que me uniera a su locura.

Mi madre, sin embargo, lo llevaba bien, yo diría que hasta demasiado bien. Nunca se sobresaltaba cuando uno de aquellos tarados le salía al paso. Al contrario, ya incluso conocía a muchos de ellos por el nombre de pila al saludarlos. Uno de ellos se le solía acercar, con mucho tiento y una sonrisa de lo más sibilino, para pedirle dinero para un café; ella se lo daba siempre. Otro, y a este lo estoy viendo ahora con las manos en posición de rezo y la espalda doblada mientras llegaba a la altura de mi madre, le pedía que se casara con él. Ella le respondía, divertida, que eso era imposible porque ya lo estaba; "pues entonces dame un beso!" Si la memoria no me traiciona, yo creo que no se lo daba, como mucho una sonrisa; buena es mi vieja para ir repartiendo besos a diestro y siniestro, a siniestros más bien, pudorosa, mucho, una mujer de su época.

Yo alucinaba en colores por la diferencia de trato. Mientras que a mí me abordaban como demonios recién salidos del infierno, por lo general a grito pelado y casi que metiéndome el mentón o la nariz en la oreja, a mi madre, en cambio, la trataban como a una gran señora a la que poco menos que le rendían pleitesía, una gran señora en el sentido más decimonónico del término. Y ya sé, ya, que es una enormidad lo que voy a escribir ahora, lo sé, pero a saber si a ella le encantaba ir a visitar a su madre a Las Nieves porque nunca antes la habían tratado con tanto cariño y respeto, si nunca antes se había sentido verdaderamente admirada y hasta deseada como por aquellos tarados. No lo sé, tampoco lo creo si soy sincero y no un amante de la hipérbole porque sí. Lo único que sé es que cuando llegábamos a la puerta que daba al asilo y mi madre tocaba el timbre para que nos abrieran, a mí el tiempo que tardaban en hacerlo se me antojaba una verdadera eternidad. ¡Ah! Tampoco he sabido nunca si de verdad aquella era la única manera de acceder hasta la zona de geriatría, esto es, si no había un acceso más directo.

PUTZ ETA ZAPUTZ



-Hara zer-nolako egun ederra, ea nork edo zerk zapuztuko duen.

-Zu ere fraide ikastetxe batera joan zinen, ezta?

-Bai, zer ba?

-Ondotxo ezagutzen ditut nik "fraude" ikastetxeok...

jueves, 23 de marzo de 2017

DE PANAMÁ Y TARJETAS DE LA LABORAL




Una lonja en un primero con amplías ventanas a la calle, creo que a la Avenida donde vivía de pequeño; el sol entraba a raudales. Una hilera de pupitres dispuestos en herradura y en medio él con veinte años menos de los que se fue, el pelo negro ya en retirada y un atisbo de melenilla a las espaldas, hasta puedo recordar una camisa de rayas muy de la época con mangas cortas y un pantalón vaquero de un añil intenso, el cual probablemente tenga que ver con el que compré el pasado fin de semana en Vitoria y que estrené ayer mismo. Ah, también sostenía un libro en las manos, ahí creo recordarlo en una de las fotos que tengo de cuando le homologaron la academia y en los que cogía, más bien exhibía, uno de los libros oficiales de tecnología. De modo que estaría impartiendo clase, cosa rara porque, que yo recuerde y sobre todo que viera, eso lo hizo en muy contadas ocasiones; él siempre fue más de estar en taller y dejar la teoría a otros. Sentados detrás de los pupitres rostros de antiguos alumnos y un servidor. De repente se le oye decir.


-Los jóvenes de ahora no tenéis el arrojo que teníamos nosotros a vuestra edad. De hecho, todo lo más lejos que estáis dispuestos a alejaros de vuestra zona de confort -él jamás habría utilizado esta expresión- son setenta kilómetros. Mirad yo, acabo de llegar de Panamá de cerrar un negocio.

¿De Panamá? Que yo sepa, y por lo que respecta al continente americano, estuvo en Nicaragua, Brasil y Venezuela; nunca en Panamá. Por lo que intuyo que ahí mi subconsciente ha metido la conversación por guasap que tuve el domingo con mi primo de Caracas, en la que me decía que en breve marchaba a Panamá donde tiene sus negocios o lo que sea que hace allí. 

Entonces la cámara de mi cabeza enfoca el rostro de una de las antiguas alumnas. Una colombiana ya en la treintena, piel canela, precolombina pura, una guedeja trigueña hasta la altura de su trasero siempre ceñido en unos vaqueros, siempre a punto de cumbia, bachata y similares; en ese momento pensé en la Malinche, entre otras cosas porque ando viendo una serie donde sale ella, Cortés, Moztezuma y toda la panda. Muy rumbosa y zumbona ella, de esas mujeres que no saben dirigirse a un hombre sin iniciar un coqueteo, que haberlas haylas como tíos otro tanto. Sí, tanto como ladrona y embustera, algo patológico, si no sacaba tajada de lo que fuera y gratis, vamos, echando la mano a lo que fuera, como que había perdido el día, una conseguidora profesional. No sé qué hostias hacía en mi sueño, sobre todo cuando siempre pensé que era una de esas personas que, cuando más se acercan a ti, más motivos tienes para poner tierra de por medio; simplemente enmierdan todo lo que tocan.

Y de repente que veo una señora mayor al lado de la caja. No la que teníamos en la academia, no, sino una hipotética de cuando compartíamos piso con la peluquería de la Avenida. Así que me levanto para cobrar a la clienta, y cuando le digo el precio, ella me despliega su cartera para que escoja una tarjeta de la larga rista plastificada que ha dejado caer sobre el mostrador. 

-¡Pero si son todas de la Caja Laboral -exclamo sorprendido.
-En efecto, son todas la misma puta mierda -contesta ella.

Y ahí creo que ya me despierto, creo. Son las cuatro y algo de la mañana, no queda otro que proferir la blasfemia de rigor e intentar reconciliar el sueño hasta las siete. Ya habrá tiempo para intentar descifrar lo que todavía no sé si calificar de pesadilla o de qué- A saber en qué andará mi subconsciente, tan hijo de puta de un tiempo a esta parte. Me temo, sin embargo, y esto de lo poco que recuerdo y que ahí he transcrito, que algo tendrá que ver con la serie esa en la que sale la Malinche esa y compañía; de lo contrario ya me veo otra vez veo sacando las cosas de quicio. Y no tengo cuenta en la Laboral, ya no.

lunes, 20 de marzo de 2017

HERRI GALDEKETAK




Ez dakit zein herritako hainbat eskualdetan ezkerretik gidatzearen aldeko herri galdeketak egin dituzten. Badirudi %ko 25tik beherakoa bozka ematera joan dela. Gauzak horrela, eta betiere herri galdeketen antolatzaileen ustetan, emaitzek eskumatik gidatzearen aldeko aldarrikapenak izugarrizko laguntza lortu duela diote, badagoela euren eskualdeetan ezkerretik gidatzeko aldarri handi, ozen eta sakon bat, aspalditik datorrena nahiz eta eskualdeotako biztanle gehienak alde edo kontra bozkatzera joan ez diren. Izan ere, herri galdeketen antolatzaileak inork espero ez zuen arrakasta batez hitz eta pitz ari dira hedabide guztietan, laster herriko gainerako eskualdeetara hedatuko dena duda izpirik gabe. Orain bai, herriko hiri handietan ezkerretik gidatzearen aldekoak oraindik ere gutxiengo direla gogoratu dietenean haiek ez adituarena egin dute. Nabarmen da herri galdeketen antolatzaileek ez dutela oso gustuko errealitateak euren herri galdeketen ameskeria zapuztea. Egia esan, herri galdeketen antolatzaileek herri osoa galdeketak egin diren eskualdeak bezalakoa dela sinetsi nahiago dute; berdin die ere eskualdeotan ezkerretik gidatu nahi dutenak %ko 25tik beherakoak diren ala ez.

QUERIDA MAESTRA


-¿Qué tal va nuestro hijo en clase?

-Pues..., creo que debería estudiar un poco más en casa.

-Imposible, estamos encima de él todos los días para que lo lleve todo al día y cuando tiene examen hasta le tomamos la lección.


-Bueno, bueno, tendría que mirarlo.
-¡Míralo!

-Qué decía yo, tiene notas de nueve, ocho y medio, un diez en...

-...

"ITXURAZKO ITXURATI HAIEK (Bixente Serrano Izkok TESTAMENTO DE UN IMPOSTOR hizpidera dakar.)




"Ea balio duen iruzkin honek Txema Arinasi bere urtebetetzeari topa egiteko txartel gisa.

Pertsonaia interesgarria, garai eta molde bateko ikur eta metafora dena, Txema Arinasek marraztu diguna bere «Testamento de un impostor» izenburuko azken eleberrian. Jesuita bat, misiolari Venezuelako ohian eta bazterreko aldirietan, nahiz eta intelektual prometagarritzat ikusita Konpainiaren katedra unibertsitario altuenetan (Deustoko batean, Venezuelan gero) lekua eskaini zioten. Berak, izan ere, nazional-katolizismoan hezia (frankismoko Euskal Herrian), bere egin zuen eliza katolikoak eta Jesus-lagundiak itxurazko prediku zuten pobreen aldeko lana. Bitxia pertsonaia, bitxia denez, pobreen aldeko bere engaiamendu horretan eta bere ibilbide intelektualean. Spinoza zale, Voltaireren izpirituko, apaiz gorri agertzen zaigu bere testamentuan bizitzaren amaieraren bezperetan. Eta Nietzschearra, bere ospe intelektuala lorturik izan arren Nietzscheri eginiko kritikei esker, ikuspuntu katoliko guztiz ortodoxotik eginak. ‘Nietzschearra’ diot, hau da, Nietzscheren “Jainkoa hil da” lemarekin sinetsirik azkenean. Hala ere, apaiz eta jesuita jarraitzen du protagonista narratzaileak testamentua idazten duenean: bere engaiamenduari atxikia, baina horretara lerrarazi zion fede erlijiosoa guztiz galdua. Engaiamendu sozial eta kulturalari atxikia, baina aspaldi ikusia horretarako Jainko baten beharrik ez zuela: justizia sozial eta solidaritate senak ez duelakoan zertan oinarritu erlijio batean. Alta, jesuita eta Konpainia kide jarraitzen du. Hain zuzen ere, bere engaiamenduan jarraitzeko, Konpainiak halako Korporazio/Konpainia/enpresa baten antza bizimodua ematen diolako. 

Hiru aste-edo duela, unibertsitate garaietatiko lagun batekin egin nuen topo kalean, eta, ez dakit nola, apaiz gorri haiengana lerratu zitzaizkigun hitz aspertuak. Kontatu nion lagunari eleberri honetako pertsonaiarena, eta berak ezaguturiko bertze apaiz batena kontatu zidan, benetakoa berau. Jesuita ez, apaiz sekularra zen, ene lagunarekin askotan solasean omen ibilia, baina Txema Arinasen pertsonaiaren antzeko parezido: Iruñerriko apaiz gorri haietako bat, PCkoa, eta erretretan jada, aukera izan zuen Kubara joateko, eta hara joan eta urtetan iraun. Umorez erraten omen zion ene lagunari bere fede erlijiosoa galdurik izan arren apaiz ofizial gisa jarraitzen zuela, azken finean bere bizibidea baitzen. Erran nahi baita, Txema Arinasen pertsonaia ongi erroturik dago errealitate historikoan.

Garai haiek bizi genituen askok ere, nazional-katolizismoaren barnean hezirik, prediku hipokrita haien alderik positiboenarekin, inozo, sinetsi genuen, eta solidario, misiolari, militante, iraultzaile edota guzti bihurtu ginen, baina goiz ala berandu konturatu ginen horretarako ez genuela inolako fede erlijiosoren beharrik (kontuz: badakit gaur egungo hainbat “postmodernok” ideologiarik gabeko pentsamoldetzat jotzen duela berea, erlijiotzat jotzen duela edozein ideologia, eta, hortaz, erranen duela inoiz ez geniola utzi nolabaiteko erlijioari), eta ateo edo agnostiko bihurtu ginen, gure engaiamenduari era gizatiarrago batean atxikirik. Aparte utzirik zer uste dudan “postmoderniako” horien ustezko errealitatearekiko fededunez, kontua da irudi orokor eta estereotipaturik dugula apaiz “gorri” haiei buruz: denek eliza katolikoari eta apaizgoari utzi ziotela, ezkondu zirela eta langile edo sindikalista edo politikari bihurtu zirela, nola edo hala. Ba ez, gutxi batzuek behintzat apaiz izaten jarraitu zuten, Txema Arinasen eleberriko protagonistak bezala, engaiamenduari atxikitzen jarraitu ahal izateko bizimodu gisa hartuz apaizgo ofiziala, eliza katolikoa edota norbere ordena erlijiosoa lanpostua ematen zien enpresa bezala hartua. Itxuratiak, zer erranik ez, eta iruzurgileak ere bai nondik ulerturik, baina hazi egin zituen enpresaren itxurazko printzipioei fidel betiere. 

Saltsa nahasia, lodia eta ederra hura! Primeran islatzen duena Txema Arinasen eleberriko “impostor” honek. Garai haietako antifrankisten eta nazional-katolizismoaren aurka nola edo hala engaiatu ginenen metafora bizia."




jueves, 16 de marzo de 2017

Idazle konprometituak


2017-03-16 / Txema Arinas -
 Idazlea http://www.berria.eus/paperekoa/1905/033/001/2017-03-16/idazle_konprometituak.htm
I
rakurri berri ditut euskarazko bi liburu idazlearen betekizunarekin nolabait berradiskidetu nautenak: Arantxa Urretabizkaiaren Bidean ikasia (2016) eta Aritz Gorrotxategiren Zer egingo dugu orain opariekin (2017). Idazlearen betekizuna, zer demontre da hori? Edo bestela esanda: idazlearen betekizuna ez al da zenbat eta liburu gehien saldu, orduan eta hobeto, hau da, edozein Dolores Redondoren modura edo? Baliteke, nork bere aukera edo ustea. Ni ordea oso txatxua naiz, oso, eta badut oraindik ere literaturari buruzko oso ikusmolde erromantiko edo inozo bat. Izan ere, nik nire egiten ditut Miguel Sánchez-Ostizek Derrotero de Pio Baroja (2000) liburuko hitzok, non idazle donostiarrak bizitzari zein literaturari aurre egiterakoan omen dauden bi jokabideetatik zein aukeratu ez zuen argi eta garbi adierazten duen: «Lehenengoak darama, Barojak dio, itxurakerian bizitzera, talde edo tribuaren legeak onartzera, kontzientziak ezkutatzen duenarekin men egitera, gehiengoaren (edo kuadrila famatuaren) irizpideekin bat egitera, betiere tribuaren arrimuan goxo-goxo segitze aldera. Sinesten ez duguna errespetatu behar dugu (Luis Murgiak —Barojak— La Sensualidad Pervertida eleberrian esango du argi eta garbi)» (30 orr.).


Gauzak horrela, Arantxa Urretabizkaiaren Bidean ikasia-k ikaragarri asebete nau bertan tribuaren lege zaharrari aurre egiten dioten herritar batzuen kronika benetan mamitsu, zintzo eta gordina kontatzen baita. Edo zehatzago esanda, Urretabizkaiak Hondarribiko alarde tradizionalari uko eginez mistoa aldarrikatu eta antolatu zutenek, berak barne, jasan zituzten ondorioak, hau da, arbuioak, mehatxuak, korromioak kontatzen dizkigu ikuspegi zeharo literario batetik, hau da, hiritarren arteko desadostasuna zein balizko konponbidearen inguruko gogoeta sakon eta zintzo bat eginez, Arantxak berak egunkari honetan bertan oraintsu azaldu bezala: «Desadostasun baten aurrean, gure jokaera nagusia da iritzi desberdina duena etsai bilakatzea. Adostasunaren bertuteak ikasi ditut, desadostasunei esker». 



Arantxa Urretabizkaiaren liburuak idazlearen ustezko edo balizko betekizun bat gogora ekarri dit, bai, bere garaiko gatazken nondik norakoen berri ematen duen idazle konprometituarena. Areago, tokian tokiko tribuaren kontra, hots, gehiengoaren harrizko uste edo ohituren kontra idaztera ausartzen den idazlea dugu Arantxa Urretabizkaia, betiere uste edo ohitura sendo horiei aurre egiten dien gutxiengoaren parte izanda edo, gutxienez, kronikari.



Alde horretatik, Aritz Gorrotxategiren Zer egingo dugu orain opariekin? ipuin liburuan antzerako pertsonaia bat azaltzen zaigu beste tribu agian apurtxo bat handiago baten uste edo ohitura sendoen kontra: «Ordura arteko lagun batzuek bizkarra eman zioten, ez ikusiarena egiten zioten. Zenbatean kantatu zituen bere artean Garik epela hitzaz hasi edo bukatzen ziren bertsoak: epela-ospela-bela-kandela, edo labela-itzela-manibela-umela... Presoen aldeko saio batean parte hartzeko hots egin zioten, eta baiezkoa eman zuen. Presoengatik baino gehiago, jendaurrean kantatzeko aukerarengatik. Musikariek musika eskalak nola, bere buruak errimak eta neurriak osatzen zituen etengabe, obsesiboki. Hala ere, gutxitu egin ziren kantatzeko aukerak. Bere belaunaldiko bertsolari gazteak puntan-puntan zebiltzan, eta horietako batzuk Euskal Herriko Txapelketa Nagusiko finalerdietara eta are finalera ere heldu ziren. Beharbada horregatik jasotzen zituen dei gutxiago saioetan eta bertso bazkari eta afarietan parte hartzeko». (75 orr).



Baditugu, beraz, tokian tokiko tribuaren harrizko uste edo ohiturei bizkarra ematen ausartzen direnen kontakizuna, eta batik bat pairatu behar dituzten ondorioak, idazbidera dakartzaten bi euskal idazle saiatu eta ausart —ez dira bakarrak, noski ezetz, nik oraintsu irakurritakoak baizik—; baina, hala eta guztiz ere, idazle konprometituen tradizio zahar bezain gutxi/gaitzetsiarekin nolabait berradiskidetzen gaituztenak.

domingo, 12 de marzo de 2017

VUDÚ


A la persona que me ha hecho vudú está semana decirle que ya vale, que ha logrado su objetivo, que para qué más.

El lunes entro en una pastelería para comprarle al enano un bollo de hojaldre de jamón con queso, antes de ir a buscarlo a clase de inglés, y en eso que me agacho y se me rasga todo el pantalón vaquero por la entrepierna. Como estaba lejos de casa y tenía que llevar al canijo a piano me aguanto y voy con el pantalón asomando mi calzoncillo del Primark por todo el Parque del Oeste y varias calles hasta llegar a la academia. Suerte que mi amada pareja acudió al rescate en respuesta a mi llamada de auxilio.

Al día siguiente, martes, llego del cole con los críos montándomela como de costumbre dentro del coche. Y en eso que en medio de la vorágine de lloriqueos, amenazas y gritos en el garaje, me dejo las llaves de casa colgadas en la cerradura al otro lado de la puerta que da al ascensor, de modo que tuvimos que hacer guardia junto a la puerta del garaje hasta que por fin apareció un vecino y nos la abrió para poder recogerlas. A todo esto, los putos críos que si tengo hambre, que si nos vamos a quedar a vivir en la calle, que ya verás cuando se entere mamá...

El miércoles me levanto con un dolor de espalda de los de ponme en una ataúd, cava una tumba y echa tierra.

El jueves casi me atropella un retrasado mental de esos que hacen rally en las rotondas de La Florida, que es un barrio nuevo a las afueras de Oviedo, uno de esos barrios de los que los urbanistas tiran línea sobre el plano y te sacan unas calles de varios kilómetros, para parejas jóvenes recién casadas y con niños, que dicen.

El viernes fuimos a comer chachopo y beber sidra; ahí ya no estoy muy seguro si fue el vudú o la costumbre.

Ayer sábado comí en casa de la suegra; un día de estos el compango de la fabada va a acabar conmigo. No pienso decir nada sobre cierta morcilla asturiana, que luego me riñen porque dicen que insinúo que cierta persona quiere envenenarme... a mí y a todos, digo.

Hoy domingo salgo a primera hora de la mañana a comprar el periódico y tomarme un café mientras lo leo. Es salir del portal y, como no para de llover, resbalar en la cuesta -a decir verdad en el barrio donde vivo todo son cuestas y de todo tipo- que hay nada más torcer hacia la calle que baja hacia la rotonda donde está la cafetería. Me he caído de culo con el paraguas en la mano y casi me doy con la nuca; pero, lo peor de todo es que la gorra se me ha ido volando. Por suerte en ese momento no había nadie en la calle, y no lo digo por la gorra, sino por el juramento; aquí en Oviedo hay mucho meapilas y podía haber provocado más de un infarto.

Y por si fuera poco todo esto, esta semana han cerrado por obras la rotonda por la que tengo que pasar para ir hacia el colegio de los niños, lo cual me obliga ahora a dar un rodeo considerable. Pues bien, mira que bajo al garaje, que me monto en el coche, diciéndome "acuérdate que han cerrado la rotonda, acuérdate"; pues oye, no hay manera, llevo tres días seguidos dándome casi de morros con las puñeteras obras porque es meterme al coche y seguir el itinerario de siempre como si pusiera el piloto automático: no se puede ser más tonto.

Así pues, y por si acaso, que igual no es por eso, pero vete a saber, juro que no volveré a decirle a ninguna amiga o conocida que ha echado culo desde la última vez que la vi.

sábado, 11 de marzo de 2017

LA MADRE BRUJA


Udaberri egun benetan alegera
Goiz-goizetik kanpoan eguzkia
Larunbata da gutxi ez balitz bezela
Nola ez irten kalera aurpegian irria
Beti prest gozatzeko goizeko kafea
Tamalez emazteak laster sartu dizu ziria:
Gaur bisitatu behar duzu amaginarreba.






Qué cosas, casualidades, repasando La Leyenda de Jaun de Alzate de Pío Baroja, un librico de la Colección Austral de cuando igual ni siquiera había cumplido los veinte años, me encuentro con una carta de una baraja de fútbol con Larrañaga de la Real, ahora comentarista de partidos en ETB1, vamos, del Pleistoceno de mi vida y así, y eso que nunca fui muy futbolero, que probablemente ahora lo soy mucho más de lo que he sido nunca. La página en la que me lo he encontrado también tiene su miga, también. Voy a empezar a creer en las cosas estas de la magia negra y así; las brujas ya sé que existen, ya.


"LA MADRE BRUJA.-¡Ah! ¿Eres tú, Chiqui? Ingrato. Con lo que yo te quiero, y no vienes nunca a verme.
CHIQUI.-Bueno, abuela. ¡Basta ya de sentimentalismos!


(La madre bruja es muy vieja y muy arrugada, calva y de nariz ganchuda. Tiene los ojos turbios y la boca sin dientes, la piel arrugada, terrosa, y unos pelos grises en la barba. La madre bruja cuida de un caldero que hierve: dos buitres, inmóviles como dos quieras de piedra, le vigilan; un gato negro le mira con sus ojos amarillos, y las ratas corren por el cuarto).

LA MADRE BRUJA.- En esta rata vive ahora el alma de Lanzarote del Lago.


JAUN.- ¡Qué fantasía!


CHIQUI.-¿Y ese otro ratón que echa fuego por la cola?


LA MADRE BRUJA.- Es mi confidente. Es el que me cuenta todos los secretos del pueblo y sus contornos.


CHIQUI.- ¿Qué programa tienes para esta noche?


LA MADRE BRUJA.- El de todos los sábados, hijo mío.


CHIQUI.- Eso me parece una cosa muy ramplona.


LA MADRE BRUJA.- ¿Quieres que te presente algunos diablillos?


CHIQUI.- ¡Una revista de diablos! (A Jaun) ¿Qué te parece?


JAUN.- Bueno."


LA LEYENDA DE JAUN DE ALZATE - Pío Baroja

jueves, 9 de marzo de 2017

A LA INVERSA


Esta es una de esas entradas que el sentido común, vamos, la autocensura, me aconsejaría que me dejara en el tintero pues no estamos en una época, y menos aun en un lugar, para los matices, siquiera para disquisiciones más o menos honestas, atrevidas.

Ayer el fue día de la mujer trabajadora, sí, ya escribí en vernáculo que es un día todavía esencial para tratar de concienciar, siquiera una vez al año, del largo camino que todavía queda por recorrer hacia la verdadera igualdad de géneros en una sociedad donde una cosa es lo que dictan las leyes y otra la praxis del día a día. Ejemplo de ello son la injustificadas desigualdades salariales según el género, los techos de cristales que los propios hombres imponen para impedir que lleguen a puestos de verdadera responsabilidad, el machismo todavía imperante en muchos comentarios y costumbres (una de estas inercias de la costumbre y que parecería baladí, pero que a mi juicio es muy significativa, fue la negativa de la directiva del Athletic de Bilbao a permitir que las campeonas de la liga femenina celebraran su triunfo bajando en la famosa gabarra por la ría según la tradición. Argumentaron que eso era exclusiva del primer equipo, vamos que el femenino pertenecía a las categorías inferiores...). Y qué decir de esas otras inercias tan interesadas como reaccionarios que hacen proferir a algunos, hombres y mujeres, que el feminismo no tiene razón de ser en nuestros días porque la igualdad está ya conseguida. Eso por no hablar de los que siguen concibiendo la feminidad al estilo del concejal del PP que las felicitaba por estar siempre ahí cuidando a los niños y llegando a casa a la hora para ponerles la mesa al resto de la familia, que lo hacía en serio, de corazón, marido ejemplar... En fin, ejemplos de ese machismo castizo que se niega a sí mismo los hay a puñados, un repaso en Google de las declaraciones de muchos "servidores de los ciudadanos" pone los pelos de punto a cualquiera, y no son precisamente carcamales, no. Y de la situación de la mujer en el tercer mundo qué vamos a decir, poco que no sepamos y que seguro que algún cínico de guardia nos sale con lo de que con la globalización todo se irá arreglando y así.

Escrito lo cual, hay una cosa que ayer empezaba a sacarme de quicio a medida que repasaba la prensa o escuchaba declaraciones de todo tipo a cuenta del día de la mujer trabajadora. En un periódico del Principado entrevistaban a varias profesionales que se descolgaban con frases del tipo "las mujeres son mejores para tal o cual", "con nosotras todo sería mejor...", "nosotras estamos mejor capacitadas para..." Si a eso le unimos la viñeta de ayer de Forges en la que se decía "si las mujeres agricultoras del mundo tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos, el número de personas con hambre en la tierra podría reducirse de los 800 millones actuales a los 150 millones".

No lo entendí, sigo sin hacerlo, no me dará el coco o yo qué sé; pero, soy incapaz de concebir en qué manera las mujeres agricultoras del mundo pueden cambiar por sí mismas la orientación capitalista de la producción agrícola única y exclusiva en función de su género, por qué razón van a querer producir menos o distinto que sus compañeros varones para sacar adelante sus familias o negocios, que me expliquen qué extraña razón física o metafísica esconde semejante aserto que insisto que yo no lo entiendo. Y respecto a lo primero, me parece que hace muy flaco favor, pero muy flaco, al feminismo de verdad, el comprometido en serio con la igualdad y no el de pura alharaca cuyo único objetivo parece ser el enfrentamiento más o menos competitivo y comparativo con el otro género, memeces generalistas del tipo "las mujeres somos más... que ellos" . Se trata, en todo caso, de una tentación muy acendrada de idealizar por encima del sentido común a determinados colectivos marginados o en desventaja, algo así como querer dar una vuelta conceptual a la tortilla y según el cual ahora todo lo que nos es consustancial a los hombres por nuestro género o idiosincrasia es negativo o ya directamente heteropatriarcal, cuyo principal peligro es hacer caer toda una ideología en la pura caricatura. Porque para información de propios y extraños, entre las mujeres existe un número parecido al de los hombres de verdaderas hijas de puta o tontas del culo, también las hay tan torpes, vagas, insolidarias, envidiosas, fascistas, malas en suma, como todo lo contrario. La igualdad de géneros no puede consistir en la hiper idealización del históricamente sometido y el desprecio instintivo y militante hacia el otro género a modo de revancha por siglos de dominio. De modo que una vez más se impone estar atentos a la trivialización del mensaje que no lleva a otra lugar que al descrédito y hasta rediculización de la causa que nos ocupa.

HUELGA



Tengo a los bichos de huelga por la cosa de la LOMCE. La primera del pequeño, puede que hasta del mayor. De cualquier modo, el pequeño a sus siete años ayer alucinaba: "¡Fiesta! Mañana no hay cole, hay huelga, viva la huelga, me gusta la huelga, ¿qué es la huelga?" Momento en el que todo padre que se precie cae en la tentación de tirar de su experiencia vital para darle una respuesta a su retoño, por lo que ayer estuve en un tris de contestar a mi canijo que huelga es cuando la vanguardia revolucionaria de tu colegio o instituto, de la que tú más o menos formas parte por lo de darle un sentido a tu parva existencia, lo que te hace formar parte del sindicato estudiantil, por supuesto que único o unificado a base de amedrentar a todo aquel que se atreva a formar otro alternativo, cuyo fin último no es tanto la mejora o no de las condiciones del colectivo estudiantil, jua, jua, jua, como servir de punta de lanza en los colegios de un movimiento cuyo principal, si no único, objetivo es la liberación de tu país, que luego ya después de está como de vuelta a Edén o por el estilo. Sindicato en el que tienes bregar entre tu sordera poco más que de pega, romántica y tal, cosa de tus mayores de todo tipo, y la radicalidad extrema de la mayoría convencida de su misión en la vida, vamos, de su apoyo a las tesis de la izquierda más pura y vasca que se pueda concebir, vamos, la que nunca duda de nada y todavía menos aún de la legitimidad o no de los crímenes de la organización a cuya estrategia armada supeditan todo. Por lo que una huelga, amado hijo, consiste en cerrar un colegio o instituto a toda costa, convencer a los alumnos para que ese día abandonen las aulas a cuenta de vete a saber qué relato, que casi siempre era el mismo, advertir de las funestas consecuencias que pueden acaecer a los que se resistan a ello, vamos, amenazar con soltarle un par de hostias al pegas de turno, tomar nota de los nombres de los que aún y todo se niegan a secundar la convocatoria, seguro que algún hijo de guardia o así, que se decía, animar a los más afines para que acudan a la preceptiva manifestación en el centro de la ciudad donde la jarana siempre estaba asegurada, y, en el caso de encontrar resistencia por parte del profesorado, otro tanto en cuanto a lo de andarse con cuidado porque luego no te extrañes si tu nombre aparece en una diana o te encuentras el coche con las ruedas pinchadas, o... Una huelga es siempre, amado hijo, un acto de solidaridad, de amor, en realidad un pequeño granito de arena que aportas, "zure harri koxkorra", en el largo y tortuoso proceso de liberación de tu patria vasca y otras tremendidades por el estilo. De ese modo, una huelga será un acto de compromiso a la semana con la Causa durante años, siquiera una simple coartada para acortar la semanas lectiva, por lo que procura convocarlas un viernes como mucho un lunes, y tranquilo porque motivos para sacar a los alumnos a la calle los habrá a porrillo dada la "agitada" cotidianidad en la que vives; detenciones, torturas, asesinatos... siempre, siempre en manos de los cuerpos represivos del Estado y en ese plan. Otra cosa será ya como te dé por tirar de coherencia, sordo de mierda, y pretendas sacar a la peña también en protesta por los despropósitos, meros crímenes, de los otros, entonces ya la cosa se empezará a torcer y no poco, casi que de "txota" para arriba, si bien también habrá motivos de peso, Hipercores y por el estilo, como para que no se puedan negar, al menos no tanto, los alegres y combativos camaradas. Una huelga... Ni qué decir tiene que no le dije ni una palabra de esto. Qué mierda de padre sería yo si me dejara llevar por el recuerdo y vertiera sobre mi enano de siete tiernos años toda la bilis acumulada durante aquellos años de plomo, que dicen, de corazones de plomo quizás mejor.

miércoles, 8 de marzo de 2017

LOS HERMANOS BAROJA



Después de haber visto en las últimas semanas la tira de dibujos, fotos y pinturas sobre Pío Baroja y su mundo, me encuentro en el magnífico libro ilustrado de Félix Maraña y José María Unsain, BAROJA NUESTRO / BAROJA GUREA una ilustración del cuadro del onubense Daniel Vázquez Díaz (1925) titulado Los Hermanos Baroja. No puedo evitar que me resulte especialmente especialmente anacrónico, casi que hasta crónico. En el cuadro Ricardo Baroja parece -que no aparece, porque supongo que lo el pintor representa era la castiza capa española con la que acostumbraba ataviarse durante sus años de bohemia madrileña- caracterizado como un fraile, digamos que franciscano por adjetivar algo, sujetando la pipa con la que acostumbraba a asistir a las tertulias, una pipa que neocubismo de Vázquez también parece haber convertido sin querer en un copazo de lo que sea. Por otra lado, Pío, caracterizado de él mismo, esto es, boina, bufanda y gabán viejo y hasta raído con unas cuartillas en la mano, en realidad la caricatura del escritor, parece, que no aparece, insisto, en posición de confesión junto a su hermano.

Ya sé que sólo son imaginaciones mías, que soy mucho de ellas, eso y que lo que el pintor quiso plasmar no fue otra cosa que la imagen icónica que se tenía de los dos hermanos, tan dispares, cuando no, una vez más, la caricatura. El caso es que el cuadro me ha recordado uno de los episodios que más me llaman la atención, casi diría que inquietan, de la biografía de Pio. Me refiero en concreto a la enconada desavenencia entre los dos hermanos en el último tramo de sus vidas. Según dicen sus biógrafos dejaron de tratarse a raíz de una fuerte discusión poco después de la Guerra. En lo que no se ponen de acuerdo es en el motivo que llevó a la ruptura. Unos dicen que por asuntos de política, algo que juzgo poco probable dado lo habituados que debían estar a ese tipo de discusiones. Otros dicen que por viejas cuentas pendientes relacionadas con la tahona o panadería que la familia había regentado en Madrid y cuya gerencia acabó como el Rosario de la Aurora. En cualquier caso, o mejor dicho, como suele ser el caso en estas discusiones familiares, lo más probable es que, cualquiera que fuese el motivo de la discusión, este llevó a airear viejas rencillas o incompatibilidades entre los hermanos que ya no tuvo marcha atrás. De resultas Pio no volvió a Itzea, la casa que él habría comprado y en la que Ricardo pasó los últimos años de su vida, hasta que murió su hermano.

Sorprendente y sumamente triste teniendo en cuenta que ambos hermanos habían estado siempre juntos por muy divergentes, que no opuestos, fueran sus caracteres, si bien en esto también debió haber mucho de estereotipo más o menos interesado, para lo de la construcción del personaje de cada cual, me refiero: ni Ricardo tenía tanto don de gentes y mundo, ni Pío eran tan huraño ni ermitaño como se le retrata; al revés, todos los biógrafos de don Pío, empezando por sus propios sobrinos, destacan la querencia del escritor por frecuentar la compañía de gente de todo pelaje, su gran sentido de humor, una tendencia a la risa casi que estentórea en comparación con la del resto de la familia, y en cuanto a lo de ermitaño, sus libros dan debida cuenta de la pasión de Pio por los viajes que llevó a cabo a lo largo de su vida.

Eran muy diferentes, chocaban en montón de cosas, se reprochaban no pocas, pero siempre habían estado juntos y a nadie se le escapa, a tenor de todo tipo de referencias biográficas, que se querían y en cierta manera también se complementaban, pues no otra cosa se puede decir del trabajo que hizo Ricardo para ilustrar buena parte de la obra de su hermano, para ponerle rostro a sus personajes y dar forma y color a sus escenarios. Pero, dejaron de hablarse, de tratarse, y ni siquiera sus sobrinos Julio o Pio aciertan a decir en ninguna de sus memorias el porqué. Luego ya también son sus sobrinos, en especial Julio Caro Baroja que estuvo con su tío hasta el final, quienes cuentan detalles verdaderamente entrañables, y también dolorosos, del anciano escritor en su casa de Madrid preguntándose por el paradero de Ricardo, así cómo de sus reacciones, siempre contenidas, ante la noticia de la muerte de su hermano. Pío Baroja sólo volvió a Itzea después de la muerte de su hermano Ricardo.

Reconozco que el episodio me ha tocado muy de cerca, porque algo parecido sucedió entre mi padre y su hermano pequeño, dos hermanos con personalidades tan diferentes y encontrados que, sin embargo, siempre estuvieron juntos, de hecho colaborando codo con codo en los asuntos del primero, y que, por lo que fuera y que, como los sobrinos de Baroja, yo tampoco llegué a saber muy bien la verdadera razón del enfado. No porque más allá de los motivos de uno y otro, de lo que contaban ellos o terceros, si en algo podría tildar de barojiano a mi padre es en esa inclinación, por otra parte tan de nuestras latitudes, de guardarse todo lo que afecta al alma para uno y procurar no transmitir emoción alguna al respecto bajo ninguna circunstancia, sobre todo las cosas que afectan a los sentimientos, las que duelen de verdad. Dejaron de hablarse y aunque mi tío intentó acercarse a él en varias ocasiones, él siempre hizo caso omiso. Y el caso es que conociendo el percal no podía ser de otra manera porque, sea cual fuera la verdadera razón del enfado, no era un asunto que atañera a nada concreto en lo material, sino más bien, y sin lugar a dudas, al corazón, a la sensación o convencimiento de haber sido traicionado, y esto siempre según él, por una de las pocas personas, si no la única, en la que había confiado a ciegas, siquiera ya sólo a la propia incapacidad de perdonar a las personas que más has querido por mero orgullo, demasiado orgullo, un orgullo de piedra, insoportablemente terrenal y venial. Y el caso es que cuando, ya en sus últimos años, me atrevía a hacer alguna referencia sobre el "asunto", siquiera ya sólo algún comentario indirecto en el que se mencionaba a su hermano por lo que fuera, él enseguida procuraba desviar el tema con la coña de rigor, porque el humor, la ironía, la sorna, siempre ha servido entre nosotros de dique para estas cosas, ya ni siquiera podía evitar que sus ojos enrojecieran como acostumbraban a hacerlo con tantas cosas que tenían que ver con su familia. Así que cómo no acongojarme cuando leía sobre el desencuentro entre los hermanos Baroja, sobre todo ahora que, a cierta edad y por determinadas circunstancias, todo parece afectarme sobremanera.