miércoles, 29 de septiembre de 2010

EL MITO


Parece que es día de Huelga General, no de una huelga sectorial, concreta y la mayoría de las veces justificada, sino General, es decir, un día que los sindicatos mayoritarios del país se han propuesto paralizarlo como sea, ya mediante la suma de las voluntades individuales que ejerciendo el derecho constitucional a la huelga han decidido no acudir hoy a sus puestos de trabajo, o, por lo que se ve de un modo mucho más efectivo, coaccionando de todas las maneras posibles al mayor de número de ciudadanos para que hagan otro tanto. De todas las maneras posibles pero con un único denominador común: la fuerza. Ésta puede ser física al mejor estilo piquetero mafioso o, sin dejarlo de ser igual o más, indirecta, con el chantaje emocional por bandera: si no cierras, te opones a la huelga, estás a favor del Gobierno, en contra de los trabajores. En los dos casos prima el ataque a la libertad de expresión, al ejercicio del libre albedrío que para mí debería ser sagrado.

Pero claro, si lo ejerces te conviertes de inmediato no ya en un esquirol, sino casi, casi, en un colaboracionista de los poderes fácticos que oprimen ahora y siempre al pobrecito trabajador. No importa que tus intereses y los suyos diverjan, que la reforma laboral en tela de juicio no te parezca tan mala como dicen ellos, siquiera el menor de todos lo males en tiempos de crisis, que no comulgues con una sola de las propuestas de los sindicatos e incluso que te alegres de que por fin se vaya a poder despedir a un empleado molesto, inútil, improductivo, dañino, sin tanto gasto ni paleleo. Simplemente no tienes opción a la desidencia. Es lo que hay, la clase obrera, si es que de verdad existe tal cosa todavía, se ha echado a la calle y no hay excusas para no aplaudir a su paso; estás con ellos o en su contra, los términos medios nunca han sido del gusto de los movimientos de clase, como que para ellos no hay, no puede haberlo, resquicios entre unas y otras.

¿Que no estás a favor de la huelga? ¿Que no la entiendes? Que te parece una mera y patética representación teatral de un rechazo a una reforma laboral que luego no lo es tanto, que si lo es ha sido ya tarde, cuando la reforma se había aprobado, que huele, apesta más bien, a comedia largamente anunciada para consumo exclusivo de los sindicatos, su manera de autojustificarse, a ver si no se van a mover y entonces nos damos cuenta de que hace tiempo ya que estaban muertos. Pues ahí le has dado, ya te has convertido de inmediato en un cabrón reaccionario, más facha que la guerrera del Caudillo, un enemigo de la clase obrera esa, un egoista que no mira más que para su bolsillo, un peligroso desclasado carne de paredón, un soplagaitas insolidario. Si no estás con ellos, no vas a la huelga, frunces el ceño ante sus reivindicaciones o simplemente no las compartes, entonces ya no te puedes permitir el lujo de ser solidario con los que sufren de verdad, ya no te está permitido criticar lo que crees injusto, ya no puedes reinvindicar la libertad individual, una economía verdaderamente productiva que reparta y permita una sociedad igualitaria, de bienestar para todos, ya no hay manera de apostar por una sociedad mejor, moderna, avanzada, lo que sea, ya has dado en cabrón reaccionario para los restos.

Y todo porque sí, porque el lugar común, resultado de la lucha justa a lo largo de décadas de la clase trabajadora y sus representantes para mejorar sus condiciones de vida y acabar con todos los abusos e iniquidades de un capital decimonónico sin otro horizonte que el beneficio y con la ley siempre por montera, no sólo consiguió la incorporación del derecho a la huelga y a la libre sindicación en nuestras constituciones, a la institución del convenio laboral, a una amplia legislación laboral con el fin de establecer los derechos y obligaciones de todas las partes. No, el resultado de esa lucha, esa epopeya con tantos claroscuros como aciertos, también ha sido la consagración del mito de la clase trabajadora como íntegra por principio. Ellos siempre son los justos y el resto pecadores o siquiera susceptibles de serlo, ellos tienen la razón por su condición y los demás a verlas venir, a ellos les acompaña siempre un halo beátífico que los protege, siquiera intelectualmente, de cualquier ataque por razonado o incontrovertible que sea; total, ya he señalado que el que ose hacerlo se expone a ser tachado al instante de...

Ese es el mito fundacional bajo el que agitan sus banderas pasadas de moda, fantasmas que ya sólo figuran en los libros de Historia, el que hace que la gente corriente incline la cabeza a su paso, que nadie ose levantar la voz en contra so pena de ser declarado..., que los poderes que deberían proteger al ciudadano del chantaje piquetero porque para algo todos somos trabajadores en lo nuestro hagan la vista gorda por un día o sólo se limiten a hacer como que salen a la calle para cumplir su cometido. En definitiva, es el mito de la eterna e innata bienaventuranza de toda protesta sindical la que hace posible que una parte de la sociedad, debidamente organizada a través de sus sindicatos, obligue al resto de sus conciudadanos a acatar su santa voluntad.

Un mito al que se debe uno de los hechos más insólitos de la democracia; la suspensión de esta misma con todas sus garantías legales por un día. Un día en el que, una vez más, si hay alguien que sale jodido y bien jodido, ese es el autónomo al que sólo le protege el resultado del trabajo con el sudor de su frente, el autónomo que no tiene quien le retribuya las pérdidas de este día de huelga a mayor gloria de las veleidades sindicales de unos asalariados que a fin de mes cobrarán no ya por precepto divino sino por convenio, el autónomo a quien nadie sienta en ninguna negociación para tratar de la crisis y sus consecuencias, el autónomo para el que todo son pegas y palos en las ruedas, impuestos y requisitos por un tubo, porque si para algo está la burocracia en este país es para desanimar al individuo a que tenga la poca vergüenza de ganarse la vida por su cuenta, libre de las ataduras de un jefe o de unos compañeros, no ya la plusvalía que le venga en gana, sino incluso el pan de cada día.

Sé lo que me digo, lo he vivido en mi casa, lo he vivido en mis carnes, pon tu propio negocio si tienes cojones, que ya vendrá la administración a darte por culo, los trabajadores a reclamar todos los derechos posibles y cuanto menos obligaciones mucho mejor, y el resto a mirarte por encima del hombro porque, mira tú por dónde, has tenido la poca vergüenza de querer ganar dinero, pecado, pecado, y encima lejos de la arbitrariedad de un jefe, las envidías y mezquindades de tus compañeros y, sobre todo, de la comodidad de recibir una paga a fin de mes y olvidarte de todo lo demás, a disfrutar de ese salario, como que hasta hace dos días ni obreros ni hostias, todos clase media. Hasta que te echan, claro, pero entonces ya se sabe, la culpa la tiene siempre el empresario, no importa que sea un caradura a lo Diaz-Ferrán o ese otro que ha dedicado toda la vida y su esfuerzo a un negocio, un proyecto vital antes que un pelotazo especulativo, hasta que no ha podido más. Y por supuesto que también el gobierno por tolerarlo, como que él solito ha traído la crisis, vamos, ni éste ni cualquier otro, globalización del capital sin patria ni alma, y Zapatero y cualquier otro a hacer reverencias delante de los gurús de la economía especulativa mundial.Pero claro, entonces ya toca gritar maldito sistema de libre mercado y desempolvar las banderas rojas.

Y si el mito tuviera forma seguro que ésta sería la foto que encabeza esta entrada.

martes, 28 de septiembre de 2010

HEREDEROS DE ANTONIO BRICEÑO


De entre las huevonadas al uso en el circo diario de la política venezolana, verdadero termómetro del nivel intelectual de la cosa pública en aquel país, allí donde resulta difícil establecer quién peca más de chinchorrero, si el comandante en maracas y showman televisivo sin igual o el tutum cabreatum sin alternativa conocida que llaman oposición, hoy quiero traer a colación la salida de tono del canciller de exteriores venezolano Nicolas Maduro, el cual demostró no estarlo tanto al preguntarse delante de sus medios:

"¿Es normal que dediquen titulares todos los días a un país que está a 8.000 kilómetros? Abc y EL PAÍS son periódicos del fascismo español, del racismo que justifica la persecución de latinoamericanos y africanos, reminiscencias del colonialismo. Nuestros abuelos los batieron, y ahora el pueblo está derrotando la mentira de esos diarios que, desde Madrid, intentan ocultar los logros de la revolución socialista impulsada por el presidente Chávez"

Oído o léido ésto lo que habría que preguntarse es hasta qué punto es "normal" que un dirigente venezolano por muy bolivariano, antimperialista y socialista que sea, puede extrañarse, sin hacer por ello un alarde inaudito de ignorancia histórica y cultural, de que en otro país como España, en el que vivimos miles y miles de parientes de españoles que emigraron al suyo en respuesta a la llamada de su gobierno para trabajar, poblar, invertir y sobre todo "blanquear" (a ver quiénes han sido más racistas en la historia de Venezuela, si sus propios criollos "libertadores", dueños de exclavos como Bolivar y compañía, o los descendientes de los que se quedaron en la península), país cuyas empresas han invertido millones de dólares en el suyo, país en el que viven miles de venezolanos que huyeron de la falta de seguridad social, económica y política que vive Venezuela desde que su rumboso presidente se dedicó a fracturarla, alentando el resentimiento social hasta extremos de peligro continuo de eminente guerra civil, atentando contra todas las garantías ciudadanas, pervirtiendo las leyes y normas, y sobre todo demonizando, el libre comercio. Pero sobre todo, este in-Maduro peca de ignorante de sí mismo, de la lengua y la historia de su país, o acaso sólo de creer que se dirige a tales cuando se extraña de que los medios españoles se interesen por un país que está a 8000 kilómetros de distancia, un país hermano, parido a partir de los errores de nuestra propia historia o acaso sólo del lógico devenir de ésta, vinculado desde entonces por cultura y lengua al mismo tronco hispano por mucho que a algunos les joda, antes que por Estonia, Moldavia o Arzebayan que nos quedan más a mano. No se lo cree ni él, ya le gustaría como al niño malo que se sabe censurado por su hermano, no diré si mayor o pequeño, si lo prefieren por el abuelo refunfuñón y pesado. No somos extraños, somos familia y de ahí tanta desavenencia y encono, como en casi todas. Olvida o ignora in-Maduro que cuando el mito fundador de su país, Bolivar, proclamó la guerra a muerte con exterminio de la raza española lo que en realidad estaba haciendo es animar a las masas negras, mestizas y mulatas que apoyaban la independencia, en la ingenua esperanza de que una ve alcanzada cambiarían las tornas de la desigualdad por motivos de raza, a pasar por las armas a los de su propia sangre. A no ser, claro está, que tengamos al vizcaino Bolivar como un digno antecesor del iluminado de Abanto, Sabino Arana, que me parece a mí que no, como que si había en tiempos una institución española que representara de modo más odioso la arbitrariedad y el abuso del sistema colonial, esa no fue otra que la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas...

Y por lo demás, felicidades por la transparencia de unas elecciones a las que sólo se les puede reprochar el amaño legalista para beneficiar con más diputados a los bastiones chavistas en detrimento del resto, como que en realidad la oposición ha ganado en votos y perdido sólo en escaños. Pero claro, qué quiere esta oposición en la que se meclan los antiguos cleptómanos del derechista COPEI con destacados ex-dirigentes del Partido Comunista y algún que otro rumbero mediático, qué propone, cuál es la alternativa a un Chavez que aún y todo ha tenido sus aciertos reduciendo la pobreza y destribuyendo mál que bien los beneficios del petróleo entre las clases populares. Cómo convencer a éstas que la única alternativa al comandante en maracas no es el regreso al injusto, corrompido e igual de arbitrario sistema anterior en el que los de arriba eran tan reyes de mambo como lo son ahora los de la boina roja. Negro, muy negro y sobre todo también muy triste que lo único en lo que destaque esta oposición sea en el insulto al contrincante y la ocurrencia chusca, la mamahuevonada, tantas décadas de democracia para presentar una imagen tan pobre como ciudadanos, y no me refiero en exclusiva a los discursos en familia o entre amigos, sino también a los otros, a los públicos con micrófono en mano.

lunes, 27 de septiembre de 2010

SARKOZY EN EL AIRE


Haciendo cola junto a la caja del Alimerka (la cadena de supermercados exclusivamene asturiana donde puedes comprar pocas cosas, de no excesiva calidad e igual de caras que en todas partes), en una de la cajas le llega el turno a dos gitanas rumanas, bulgaras o vete a saber (por la jerigonza que usaban seguro que eran de fuera, y por las pintas, te diré) con dos carros de la compra a rebosar que de repente vacían un bolso de monedas sobre el mostrador y empiezan a apilarlas una por una en montoncitos para pagar una cuenta que debe ser de aupa. A los cinco minutos la cajera reacciona y nos aconseja a la media docena que hacemos cola detrás de las señoras cíngaras que ya podemos empezar a pensar en cambiarnos de caja. Como la sugerencia de la cajera parece una coña a la vista de que la cola de al lado es casi el doble que la nuestra, la mayoría permanecemos en nuestro lugar haciendo el imprescindible acopio de paciencia. Entonces un cincuentón a mis espaldas, uno de esos con cara de que la última vez que ser rió debió ser con un chiste de maricones de los Morancos, va y suelta "¡inadmisible, qué paciencia hay que tener". Y claro, en ese momento yo tampoco me puedo aguantar, así que no dudo en darle la razón: "si que es inadmisible, sí, tres cajas y nunca están las tres abiertas cuando hace falta, y no sólo aquí, que vas a Correos y todavía es peor, cuatro o cinco ventanillas y ya puede estar hasta la bandera que siempre hay sólo una abierta, i-nad-mi-si-ble". Luego el tipo ya me ha mirado todo pasmado, a saber si convencido de que no le había entendido bien o porque hacia tiempo que no daba con alguien tan bobo.

domingo, 26 de septiembre de 2010

MARKESAREN ALABAREN ITXURAKERIA



Entzuna dizkiot aste honetan gure lehendakariari, ez dakit zer nolako diskutsoren harira, behin berriro hainbat idazleren aipuak-eta, bere hitzaldi jasoa nolabait borobiltze aldera. Eta besteak beste, Markesaren Alaba kantu famatuaren zenbait bertso aipatu egin zuen, oso bertso politak, aspaldi-aspaldikoak, euskara zaharraren xarmarekin eta guzti. Txalotzekoa, bai, lehendakariaren hitzaldietan gure tradizio lirikoa erabiltzea, oso bide zuzen eta ederra omen da entzulegoaren aurrean euskal hiritar banaka batzuek baino ez dakiten euskarazko altxor bitxi hori ezagutaraztearren. Badirudi Gariren Esperantzara Kondenatuaren zenbait bertso ere erabili egin zituela hitzaldian, nolabait erakutsi nahian gure lehendakari López ezer baino lehen oso tipo modernoa dela, rocka eta bestelako musikak ere oso gustuko dituela gogoratuz, egia esan rockazale amorratua dela berak behin baino gehiagotan aitortu bezala, eta zer esanik euskal rockaz, Hertzainak-en abeslari ohi horroputzaren lanaz ere oso jantzia omen da, entzundakoari jaramon egin ezkero, noski.

Baina ez, ez gaitezen izan hain inozoak, badakigu ondo asko gure lehendakari, bere moduko politikari ia guztiak bezala, ez dela guri sinestarazi nahi adina euskal kantagintzaz jantzia edo. Dena itxura da, bere aholkulariek eskeintzen diotena plazara airoso ateratzeko, noraino kezkatua, arduratua dagoen euskal hiritar banaka batzuen hizkuntzaz zein kulturaz erakutsi nahian. Hau guztiau oso nabarmen omen da ia politikari kargodun guztiengan, hitzaldiak idazten dizkiete eta ezta harritzekoa, ez eta lotsagarria ere, guztiz zentzunezkoa baino gaixoek ezin baitute denetaz jakin, ezin dira etengabe, edonoiz eta doi-doi edonola hitzegiten dutenaz jantzirik egon, gu bezalako gizabanakoak dira, hau da, gehienetan ezjakinak.

Alabaina, badago Patxiren jokabidean batere zuzena edo garbia ez dena, saiatzen da bere lehendakari hitzaldietan behin eta berriro euskalgintzaren zenbait textu, kantu edo dena-denakoa erabiltzen (gogoratu besterik ez dugu egin behar Gernikakoan Kirmen Uriberen poemaren irakurketa hunkigarria), baina aldi berean badakigu denok ez dakiela euskaraz egiten, euskarazko eskoletan piperrak egiten dituela, jendaurrean irakurri behar duenean ozta-ozta. Nolabait ere, ezta harritzekoa, euskara guztiontzako leloa ikasi nahi dutenentzat bakarrik asmatu egin zutela berak eta bere ingurukoek, berak ere argi eta garbi aldarrikatu egin zuen euskararen inposaketaren kontra zegoela, hau da, bera bezain erdaldun diren euskal hirritarren euskara ikasi behar ez izateko eskubidearen aldekoa.

Orduan zer dela eta hainbeste itxurakeria, hainbeste Kirmen Uriberen poema edota Markesaren alabaren bertsoak, zertarako hainbeste diru pila euskararen ustezko inposaketaren kontra dagoen lehendakariaren euskarazko eskolak ordaintzeko? Ah, ahaztuta nuen, bai! Elebiduna den komunitate baten burua delako! Baina ez benetako elebiduna, ia erdiak bakarrik euskaraz dakien elkargo batekoa baizik. Badago ordea hizkuntza biotako bat nagusi dena, denok ulertzen duguna, lehendakariak egiten duen bakarra. Zer dela eta orduan bigarrena ikasi behar? Euskaldunokiko gizalegeak akuikaturik? Baliteke, baina gure oraingo lehendakariaren gizalege xume hori baino lehenago bere alderdiarena hobe/egokiago izango genukeen EAEko bi hizkuntzak zekizkiela hautagai bat aurkeztuz. Tamalez ezin zen, badirudi ez zela posible alderdian halakorik topatzea, gutxi direla benetako elebidunak, euskadun zahar edo berririk. Izan ere, ezin gara kexatu halako huskeriagatik, bilatu ere bilatzen saitu ziren ere karrera bukatuta eta guzti zuen beste hautagai bat baina alperrik, ezin zuten topatu Patxi baino ikasiagoa edo saiatuagoa. Ez omen zegoen, nik gogoan dut Ramon Jauregi, hamaika saltsatan ibilitakoa, politikan benetan saiatua, eta gainera oso gaztetan euskeraz ikasteari ekin ziona, baina antza denez oso zaharra da gure Ramon, eta badakigu Zapateroren alderdikoak goitik behera zaharberritu egin direla, experientzia ez dela inolako meriturik enbarazu baizik, auskalo nortzuei itzal egiten dielakoan edo...

Dena dela, aitortu beharrean nago oso maltzurra naizela, beti gaizki esanetan, gaizki eta oker pentsatzen. Egia esan nik uste gure lehendakariari azkeneko piperrengatik errieta egin eta gero buru belarri ekin diola euskaraz ikasteari, eta baliteke ere hauetan Markesaren Alabaren bertsoak entzun/ikastea ariketa bezala eta agian ere bertsootatik hitzaldiak edertzeko baino gehiago hainbat lezio ere atera izana.


Markes baten alaba interesatua
marineruarekin enamoratua
deskubritu gaberik bere sekretua
amodioa zeukan barrena sartua.

Konformatu ziraden elkarren artean
ezkonduko zirela hurrengo urtean.
Eskola ikasteko bien bitartean
beraren herritikan guztiz apartean.

Hala disponiturik jarri ziren biak
kartaz entenditzeko elkarren berriak.
Formalidadea(re)kin jartzeko egiak
baina ez ziren lo egon amaren begiak.

Ezin egon zen ama hitz hori sufritzen,
berehala hasi zen kartak detenitzen,
intentzio haundiagoz ezkontza galdutzen;
Juanitak holakorik ez zuen pentsatzen.

Amaren malezia!: korreora joan da
Antonio hil zela egin zuen karta;
Juanitaren tristura berri hura jakinda
engainatua bestek gezur bat esanda.

Amak esaten dio: Juanita nerea
galdu da, diotenez Antonio Maria.
nik bilatuko dizut beste bat hobea
maiorazko, interes askoren jabea.

Denbora kunpliturik galaia abian
zer pasatu ote zen haren memorian
kartarik hartu gabe joan den aspaldian
inozente sartu zen jaio zen herrian.

Hau da lehendabiziko hark esan zuena.
-Zer da musikarekin onratzen dutena?
Markesaren alaba kalean barrena
esposario zela hark behar zuena.

Desmaiaturik egin zuen ordubete
gero nobia eske hitz bi egin arte
inguratu zitzaion makina bat jende
bigarren ordurako hil zen derepente.

Gaua pasatu eta hurrengo goizean
entierroa zuen bigarren klasean.
Markesaren alaba guztien atzean;
Zer pena izango zen haren bihotzean?

Penarekin leherturik Antonio hil zen
akonpainatu zuen Juanitak elizan.
Maitasuna bazion esan dudan gisan
geroztikan ez zuen osasunik izan.

Erremedia baledi sentimendu hori
bitarteko bat jarri Jesus maiteari
orazio eginaz Birjina Amari
zeruan gerta dadin Antonio Mari.

Elkarren konpainian guk ere nahi dugu
Birjina egiozu Jaunari erregu
kristau guztiogatik baldin ahal bazenu
Iturrinok horrela desiatutzen du.

FALTA DE ORTOGRAFÍA


Yo las cometo a patadas en este blog, para mi descargo diré que no sólo por ignorancia, sino sobre todo por la precipitación con la que escribo mis entradas, arañando tiempo a otras cosas, entre pitos y flautas, a toda pastilla, con los berridos, lloros y quejas de los nenes de música de fondo, eterna. No obstante, también hay faltas de ortografía que son una verdadera tarjeta de presentación, casi un retrato...

MÁSCARAS



Una película harto tediosa, con actores brítanicos de moda -la caracterización del poeta por el actor Matthew Rhys es sencillamente magnífica-, sobre el poeta y disópmano Dylan Thomas y sus líos de faldas me hace reflexionar, una vez más, sobre las máscaras del artista, y ya en concreto sobre la que viste de cara a su público y esa otra, a menudo tan antagónica, que usa de puertas para dentro, en la intimidad de su hogar y con los suyos. El retrato del poeta en la peliculita de marras no puede ser más demoledor. Nada nuevo, es cierto, sobre la figura del poeta, más maldecido que maldito por su propensión al escándalo, a dar la nota más bien. No sé si la historia que cuenta la película es tal cual o sólo la reconstrucción de un episodio de su vida con más imaginación que otra cosa, si incluso lo es del todo apócrifa. No importa, no me molesto en buscarlo, sólo reconozco el acierto de trazar el retrato a través de la mirada de sus seres queridos, de modo que son ellos los verdaderos protagonistas de la película y él tan sólo, o casi, un mero secundario alrededor del cual giran las vidas de los primeros.

En todo caso, este retrato no ya de sus allegados, sino más bien de sus víctimas -todos las tenemos en la medida que los primeros en recibir los coletazos de nuestro múltiples lados oscuros son los que tenemos al lado, y viceversa, por supuesto- sólo hace justicia a éstas. Porque sí, seguro que el poeta fue un ser esencialmente egoista, soberbio y a ratos también cruel con los que le rodeaban, mal padre y peor marido, un gañán en muchos aspectos, sobre todo en la frivolidad que caracterizaba la mayoría de sus actos, a merced de un alcoholismo que con el tiempo también se convirtió en el carburante casi exclusivo de su poesía. No podía ser de otra manera cuando el mundo de los protagonistas gira alrededor de la estrella genial del poeta arruinado, alcoholizado y que sólo es capaz de encontrar momentos de lucidez para dar rienda suelta a su talento, que es como decir de felicidad, cuando ya estaba puesto, pero mucho. Un ser así sólo te puede hacer daño, huye de él, no caigas en el masoquismo, no te dejes arrastar en su caida, no busques una beatificación que ningún Papa laico te va conceder.

Claro que también puede ser que al pergeñador de la peliculita de marras se le haya olvidado, o más bien haya obviado a propósito afín de no estropear el climax dramático y tal, esa otra máscara del poeta, acaso no tan sucia o dañina como en la que parece haber reparado en exclusiva, en la que ha hurgado a conciencia y a veces hasta con más inquina de la necesaria, una máscara tan íntima como ésta pero más humana, la de los momentos que no fueron, no podían ser, de bronca continua, borracheras más amargas que alegres, mezquindades una tras otra, aquello que aún y todo le hacían ser amado y hasta respetado por esos a los que, sin embargo, y según el filme, zahería de continuo. Si ocultas esa máscara del poeta como un hombre que además de todo lo anterior también rie, canta, ama y disfruta de la vida tanto o más como quiere que lo hagan también los que le rodean, que reparte y recibe ternura, si olvidas todo eso el retrato resultante nunca puede ser el de un ser humano con sus contradicciones, esto es, con el peso insoportable de su humanidad para lo bueno y lo malo, sólo te puede salir un monstruo. Y quizás lo fuera, sí, tendría sus momentos, sus actos, cómo no iba a tenerlos, cómo si no podía haber escrito poemas de una belleza tan arrebatora, tan etílica. ¿A quién coño le interesan las vidas de santos? En resumen, que entristece y hasta enfurece que frente al homenaje hagiográfico al uso, el artista por encima de lo humano y lo divino, el poeta como víctima sobre todo de sí mismo, pobrecico, parezca que ahora toque todo lo contrario, saldar cuentas con la leyenda ciñéndose exclusivamente a sus miserias, escarbando en esa mina de carbón que todos llevamos dentro, vamos a cargarnos el mito, que nadie lo lea porque antes le entraran nauseas al recordar lo cabrón que era, al saco de los malditos de verdad con Celine, Ezra Pound y compañía, qué importa lo que pueda haber de maravilloso en su obra, en parte si no en toda, ya hemos tocado a arrebato, somos la nueva Inquisicion de los puros, los sentimientos buenos son nuestra bandera, la moral intachable es el requisito para el nuevo Olimpo de los memos, todos politicamente tontos del culo.

IN MY CRAFT OR SULLEN ART (EN MI OFICIO U HOSCO ARTE)

In my craft or sullen art
Exercised in the still night
When only the moon rages
And the lovers lie abed
With all their griefs in their arms,
I labour by singing light
Not for ambition or bread
Or the strut and trade of charms
On the ivory stages
But for the common wages
Of their most secret heart


En mi oficio u hosco arte
ejercido en la noche en calma
cuando sólo rabia la luna
y los amantes descansan
con sus penas en los brazos,
trabajo a la luz cantora
no por ambición ni pan
lucimiento o simpatías
en los escenarios de marfil
sino por el común salario
de su recóndito corazón.

Not for the proud man apart
From the raging moon I write
On these spindrift pages
Nor for the towering dead
With their nightingales and psalms
But for the lovers, their arms
Round the griefs of the ages,
Who pay no praise or wages
Nor heed my craft or art.



No para los soberbios aparte
de la rabiosa luna escribo
en estas páginas rociadas
por las espumas del mar
ni para los encumbrados muertos
con sus ruiseñores y salmos
sino para los amantes, sus brazos
abarcando las penas de los siglos,
que no elogian ni pagan ni
hacen caso de mi oficio o arte.

viernes, 24 de septiembre de 2010

LECTURA DE PABLO ANTOÑANA



Devoro con verdadera pasión, para no variar, LECTURA DE PABLO ANTOÑANA de Miguel Sánchez-Ostiz, un homenaje póstumo más que una autobiografía al uso de un autor recientemente fallecido, un libro que el autor reconoce haber escrito con toda la parcialidad que le motivaba su admiración y amistad por el de escritor navarro. Como de costumbre la prosa personal, directa, apasionada y certera, maravillosa en suma, de Sánchez-Ostiz hace que no pueda despegar los dedos del libro hasta el PRO LIBERTATE PATRIA, GENS LIBERA STATE, la proclama de los infanzones navarros de Obanos que le sirve al autor para cerrar este homenaje a uno de sus más dignos herederos tanto en lo espiritual como geográfico. Es la historia agridulce no sólo del escritor y sus sombras, una indagación desde el cariño y el reconocimiento no de la personalidad del escritor, el retrato de ésta pertenece casi en exclusiva a sus allegados, sino más bien de las diferentes máscaras del escritor, tanto aquellas con las que él mismo quiso presentarse en escena como las que le colocaron otros.

De ese modo, Sánchez-Ostiz se aplica con ganas, y sobre todo con conocimiento de causa, a descolgar algunos de los sambenitos que le fueron colgando a Antoñana durante toda su vida. Ni era tan adusto, distante o cascarrabias como algunos creían, ni el cenizo que algunos, no muy duchos en esto de la literatura y sus contornos, o acaso sí, a sabiendas y con muy mala leche, creyó o quiso ver en su prosa de una sensibilidad, una maestria sintáctica y una belleza expresiva poco comunes, casi que de otro tiempo, exóticas incluso si reparamos en lo que se estila y sobre todo en lo que de verdad vende. Como era de esperar, el Antoñana cascarrabias o aguafiestas que algunos, los de siempre, los que nunca rompen un plato ni se salen jamás del tiesto, los eternamente bienpensantes y los arrimados por principio al sol que más calienta, quisieron ver en el de Viana sólo lo era en la medida que vivió toda su vida a disgusto con la sociedad que le había tocado en suerte, aquella de la que no pudo huir porque una cosa es ponerse el mundo de montera para luego contar una vida, fingida o no, de aventuras trepidantes y hasta glamurosas, y otra muy distinta tener que ganársela con la dignidad del que ha hecho previamente sus deberes y a ser posible también con opción a sus interioridades artísticas, esto es, con tiempo para desarrollar la pasión de su vida: la escritura.

Cuenta Sánchez-Ostiz que Antoñana era un hombre de gran humor, de un sarcasmo muy de la tierra, de una afabilidad enternecedora en las distancias cortas, aquellas en las que sólo merece la pena realmente mostrarse tal como se es y no como esperan otros. Tampoco aborrecía de su entorno más inmediato como deducían esos mismos otros por la virulencia con la que arremetía contra una tierra que consideraba dura e ingrata como pocas, una tierra de convicciones de piedra, mucha sacristia pero poca piedad cristiana con el adversario siempre hecho enemigo, una tierra en la que siempre medran los mismos, él lo remontaba y lo contaba en sus historias sobre las Guerras Carlistas con sus caciques y sus curas trabucaires removiendo en el caldero de los miedos y el resentimiento de clase de las gentes corrientes. Una tierra, en fin, de tan cercana a la de uno en lo sentimental, cultural y hasta familiar, siquiera porque la propia no deja ser una prolongación natural de aquella. Miguel Sánchez-Ostiz, que sabe mucho de èsto, lo expresa tal que así:

Lo cierto es que Antoñana tenía razón, Navarra es una mala tierra para la disidencia y para ir a la contra. No se ha caracterizado nunca por exhibir pensamientos disidentes, en nada. Lo que ha abundado es el pensamiento conservador, reaccionario y, por las armas o los votos, es la derecha que viene gobernando de manera consuetudinaria como sifuera una dádiva del cielo.

Por lo demás, pocos habrán amado el paisaje y paisanaje que le tocó en suerte como Antoñana. No sólo lo convirtió en el escenario de su obra al más puro estilo de un Faulkner, el cual le sirvío en bandeja no sólo su ejemplo sino también la razón de su escritura:

"Parece que lo que escuchaba entonces lo había escuchado también el gran William Faulkner y lo pasó al papel. Sus soldados eran nuestros soldados, sus odios los nuestros, el desamparo, la ira, la frustración, que habían abatido como viento vengador..."

De lo particular a lo general porque no hay nada en lo que nos rodea, o de lo que nos hace lo que somos, de donde venimos, que no sea universal en la medida que antes lo es humano. Siendo así, Antoñana levantó el escenario de sus historias en una tan mítica como reconocible República del Yoar, tierra que albergaba gentes y paisajes que remitían irremediablemente a las faldas de este monte a caballo entre Álava y Navarra, su Viana natal y ya en general a la Tierra Estella en la encontró trabajo y abrigo como secretario municipal de varios de sus ayuntamientos. Un trabajo, éste de secretario, que le valió no sólo para conocer los entresijos del poder en su pequeña escolar, asistir a los pleitos y reyertas de sus vecinos o a husmear entre los legajos que daban fe de otros pretéritos, también le proporcionó un retiro, no siempre deseado, pero acaso sí imprescindible para levantar una obra de la envergadura de la suya.

Pero no fue en la invención de un territorio literario propio en lo que realmente destaca la obra de Antoñana, si no más bien el la elección de sus personajes, la gente humilde de la Tierra de Yoar o Ioar, las gentes de Tierra Estella, de Navarra y por ende de todo el mundo, los campesinos empobrecidos, los jornaleros, los desamparados siempre a merced de los poderosos o de los sinvergüenzas, como aquellos portugueses a los que unos contrabandistas del Pirineo Navarro nada legendarios estafaban y abandonaban a su suerte, los vencidos de todas las guerras padecidas hasta aquella que conoció de pequeño y en cuyo reguero de sangre e infamia quiso ver el desenlance de una tragedia de décadas.

Antoñana escribió la intrahistoria de un país que conocía al dedillo, de una gente que no era pura mistificación sino aquella con la que trataba cada día, que disfrutaba de unos tanto como padecía a otros. Y como su República de Ioar estaba donde estaba, también habló de casas solariegas y blasonadas, de los carlistas y los perdedores de sus guerras, de los abusos de los de siempre, los que todavía hoy en día dictan las normas y manipulan los sentimientos y hasta la identidad del ciudadano convertido en manada, las identidades como tapadera de a saber qué oscuros intereses, de la eterna Guerra del Norte, de aquellos paisanos que iban de ésta a otras tierras y viceversa. Del modo cómo lo hizo, el mundo que construyó y la sensibilidad con la que lo hizo, habla Sánchez-Ostiz en su libro:

No estoy seguro de que sea necesario haber vivido o vivir en la tierra que Antoñana ha llevado a sus papeles de invención literaria o de crónica errabunda, para entender estas cosas. En todo caso esas páginas son una forma impecable de conocer esa parte que, de ordinario, permanece a oscuras, voluntariamente oscurecida por una forma épica de contar una historia que no suele tener en cuenta a quienes la padecen, al margen de los números o de las referencias genéricas a los nombres de los regimientos, siempre gloriosos, como los apellidos y los títulos nobiliarios de sus jefes. Lo dijo muy bien Antoñana:"un culto, una mística, una secta de iluminados.. y de cucos".

Pero el libro de Sánchez-Ostiz también habla del oficio del escritor, ese que parece no serlo si no tiene éxito, que es despreciado por ello en un mundo cada vez más ágrafo, puede que sólo teleabducido, y todavía más en una tierra tan poco dado a las letras que no sean de cambio o por el estilo, una tierra agraria siquiera ya sólo en su espíritu y modos. Por eso habla de éxito mediático que no tuvo el de Viana, de sus ocasiones fallidas, las decepciones y engaños por partes de terceros, las luces al final del tunel que al final daban en otro, el escaso reconocimiento que ya en sus últimos años apenas se extendió más allá de sus incondicionales del País Vasco-Navarro, de un reconocimiento institucional que le vino tarde y siempre a regañadientes por parte de unas autoridades, las navarras, que a la vez que le colgaban al cuello una medalla como la de Príncipe de Viana, también lo colmaban de calumnias a sus espaldas, como esa que pretendía hacerle pasar por un simpatizante de ETA y los suyos, siquiera por haber escrito durante un tiempo en su periódico, en EGIN, cosa que hicieron en su tiempo, de mucha confusión como fue el de la Transición, otros ilustres y todavía más conocidos personajes como Savater y a ver quién se atreve a mantener algo parecido; nada más lejos de Antoñana que el elogio del verdugo sea cual sea éste.

Y como el reconocimiento, que no el éxito que es cosa harto subjetiva y siempre efímera, no llegó en su debida medida, como las trabas con las que se encontró casi siempre tuvieron como motivo las de una época de infinitas grisuras en la que la censura y sobre todo la autocensura podía condenar al ostracismo a cualquiera que se atreviera a poner la pluma en la llaga, salirse del tiesto, como le dio por escribir de lo que algunos no consideraron oportuno y otros simplemente poco comercial, como años más tarde incluso tuvo que aguantar a los soplapollas enteradillos o apoltronados del mundodelacultura que le achacaron de demodé, de haberse aquilosado en lo suyo, un Benet antes de Benet, incluso de ser un escritor de provincias, digo yo que como lo fueron Joyce, Kafka, Benet, Chejov o el propio Faulkner, como todo eso duró lo que duró y Antoñana tampoco hizo gran cosa para remediarlo, en parte porque no estaba en su mano, y en parte también porque no iba con su carácter mendigar lo que se merecía por sus propios méritos, y no por soberbia sino más bien por todo lo contrario. Por todo eso padeció grandes depresiones y todavía más desilusiones. Pero eso sí, si bien es cierto que otro muchos conocieron igual o similar suerte, no hay en esto de los libros pocas esperanzas frustradas o ilusiones de apenas un minuto y medio, sé lo que me digo, y a diferencia de la mayoría de todos estos escritores que claudicaron por aburrimiento o simple prescripción médica, Antoñana nunca tiró la toalla, siempre perseveró aunque fuera para darse una y otra vez contra el muro de la indiferencia ajena, lo persiguió pero no lo consiguió, al menos no del todo, aunque ya daría más de uno lo que fuera por todo el cariño y reconocimiento de los suyos, siquiera de su entorno más inmediato. Por qué no iba a hacerlo, si más allá de lo evidente, el amor hacia la familia o los amigos, el apego por la pequeñas cosas de la vida, saber apreciar la belleza al alcance de uno, la escritura era lo que daba sentido a ésta.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

SOCIALISMO TODO A CIEN


Daría pereza hablar de este hombre si no fuera porque lo hacemos de la versión más chusca que hemos conocido de dictador contemporáneo, la version moderna y mediática de los viejos caudillos sudamericanos que ya retrataran Valle Inclán en su Tirano Banderas, Conrad en Nostromo o ya más recientemente Vargas LLosa en La Fiesta del Chivo. Actualizado en la medida de que a diferencia de aquellos éste parece que sólo amaga con serlo con todas sus consecuencias, de ahí que mantenga todavía una pantomima de estado de derecho e incluso elecciones de tanto en tanto, que a diferencia de su colega e ídolo cubano todavía no se haya atrevido a borrar de un plumazo la propiedad privada o mandar al exilio o a la cárcel a todos sus adversarios. No se decide a dar el paso hacia el abismo del socialismo autoritario clásico porque es consciente de que éste no funcionaría como no ha funcionado en ninguna parte, así que vale más vender la burra de que su gobierno va pasito a pasito pero nunca lo suficientemente rápido para no espantar los capitales que todavía arriban al país azul petróleo y le permiten a su presidente seguir con su comedia de socialismo sí, no, de vez en cuando, un pasito para adelante y dos para atrás. Una comedia que le va ni que pintada al gran showman televisivo, que le permite presentarse ante los suyos como el nuevo mesias socialista que viene a redimir al pueblo venezonalo, entendiendo éste en exclusiva como las clases populares, sometidas y explotadas durante siglos por los perversos escuálidos, la clase media que durante décadas ha vivido de espaldas al resto de sus paisanos y casi que también sobre sus espaldas.


Porque él no es un dictador clásico, no le vayan a confundir con sus paisanos Gomez o un Jímenez, que lo suyo no es gobernar mano al sable, todo lo más a las maracas. Él ha pergeñado un régimen a medio camino de todo, una autocracia socialista que se mantiene sobre la economía de mercado a la vez que echa pestes de ésta e incluso le pone todo tipo de zancadillas, siquiera sólo de cara a su público, para que crean que va en serio en eso de luchar contra el capitalismo y sus secuaces, los escúalidos, todo por un voto, siquiera mientra éste valga para algo.

Y dentro de esta comedia que ya dura un par de décadas, junto con las expropiaciones de tierras o de lo que sea a gente que se las ganó con el sudor de su frente mientras otros miraban para otro lado, no les iba eso de trabajar, junto a la militarización progresiva de los sectores productivos del país y muy en especial del principal y casi único: el petróleo; junto a una legislación laboral cuyo principal objetivo no parece ser otro que animar a los empresarios de todo tipo para que dejen de serlo, junto a la persecución más o menos velada de toda desidencia, junto al amago patético de un sistema de bienestar con médicos, ingenieros y otros profesionales directamente traidos de Cuba que en cuanto pueden agarran un vuelo para Miami, junto a todo esto también hay que destacar ese denodado intento de que el Estado Bolivariano le haga la competencia directa a todos los productores o exportadores venezonalos.

Es precisamente en esta actividad tan curiosa del estado venezonalo de competir con su propio tejido productivo o su sector comercial, que Chavez pretende hacer ver a los suyos que el socialismo bolivariano va tan en serio como en su tiempo lo fue el soviético y similares. Por eso propone y vende, casi que en una eterna teletienda con él de principal presentador, todo tipo de productos a precios irrisorios, precios socialistas para hacer frente a la codicia innata de los capitalistas. De momento lo más destacado de esta gama de productos son los electrodomésticos que harán más fácil la vida diaria de las clases populares. Luego ya veremos, puede que incluso veamos la versión caribeña del legendario Lada ruso, al tiempo.

Eso sí, al menos Chavez tiene la decencia de confesar la verdadera procedencia de esta mercancia, directamente de China, él ya luego va y lo paga con su petróleo. De modo que nuestro gran estadista acaba de instaurar el gran todo a cien estatal, una inmensa tienda china donde el ciudadano, no ya corriente, sino humilde, podrá encontrar de todo para su vida diaria.

En fin, no niego que mucha de esa gente pueda acceder de esta manera y por primera vez a ciertos productos que hasta el momento sólo han disfrutado una minoría. Lo que ya resulta más discutible es que la manera de hacerlo sea a través de la calidad o eficacia de la producción china, la cual todos creo que hemos experimentado ya en su inmensa chabacanería: maquinas que se dan de baja al poco de encenderlas, herramientas de todo tipo que no resisten una segunda vez, el mal gusto por doquier.

Está visto que este original atajo hacia el socialismo del siglo XXI no deja de ser una tomadura de pelo inmensa por la que una vez más un estado autoproclamado de revolucionario impide a las clases populares un verdadero acceso a la economía de mercado, obviando otras políticas que contribuyan a que los precios de las cosas se adapten a la demanda, satisfagan las necesidades básicas de los venezolanos, que la riqueza, y no la pobreza, sea la que se reparta como bien lo han hecho en la vecina Brasil.

Pero claro, qué sería de Chavez y compañía si en lugar de buscar alternativas condenadas de antemano al fracaso, de renunciar a toda la mística revolucionaria que mezcla al Che con Bolivar como otros, ya más hacía abajo, lo hacen con la Pachamama, de acabar de una vez por todas con el autoritarismo y la persecución del disidente, intentará poner los recursos del estado a servicio de un verdadera destribución de la riqueza petrolera y sobre de poner los cimientos de una verdadera economía productiva y no sólo consumista. Pues eso, sería Lula y poco más, y claro, no es precisamente para llegar a esa meta que Chavez emprendió en su tiempo su particular hégira revolucionaria a ninguna parte.

martes, 21 de septiembre de 2010

KALITAZTEKO SASIKUME JATORRA


Donostiko Alde Zaharreko Gandarias taberna entzutetsuan, dena mukururaino, eta bezeroetatik bi atso asiar, ez dakit Japonekoak edo nongoak, baina bai biotako bat makur-makur zebilela edadeak bentzuturik eta bestea gazteago baina zimur-zimur eginda ere, saiatzen zena zerbitzariak emandako platertxo bat pintxoz betetzen. Hala ere, koitaduari kosta egiten zitzaion erabakitzea zerbitzariaren nekerako. Zerbitzariak, Donostikoetaz ari naiz oraingoan, badakigu nolakoak diren, harroputzetan harroputzak, Alde Zaharrekoak batik bat. Eta hor zebilen aiko-maiko Ekialde Urruneko atsoa. Orduan zerbitzari handi biboteduna aspertu eta zakar-zakar hasi zen atso biekin: ¿os decidis o qué?.

Zorionez, atsoek ez zioten batere ulertu, ez ziren gazteleraz behar beste moldatzen, eta zerbitzaria, noski, are gutxiago ingelesez, denok baitakigu bertako zerbitzariek ez dituztela ezertan ikasi behar kanpoko hizkuntzak, alderantziz, kanpotarrak direla zerbitzariak ulertzeko ahaleginetan behar direnak halabeharrez.

Alabaina, bi atso asiarrek lehebailehen ordain zezaten xaxatu eta agurtutakoan barraraino heldu ziren hiru neska pinpirin, benetan ederrak, pertxentak, nahiz eta frantsesez hitz eta pitz aritu euskal itxura peto-petoa dutenak, seguru asko Iparraldetik propio etorriak Donostira pintxotan, nazioarteko zinema izarren atzetik segika, autografotan edo. Zerbitzaria, zer esanik ez, haiengana ziztu bizian gerturatu eta ote zekien frantses apurraz saiatu zen galdezka. Hiru neskatilak saiatu saiatu ziren ere gazteleraz baina ia alperrik oso baldar egiten zuten-eta. Zerbitzariak, aldiz, "compartir" hitz gaztelaua ezin hobeki ulertu eta berehala jaurti egin zien: ¿Y los novios, también compartís los novios? Neskatila frantsesek ezin jakin zertaz zihoan zirtoa eta irribarre goxo zein herabe marraztu egin zioten euren aurpegi gazteetan, badaezpada. Orduan, tipoa erdaraz egin ezean euskaraz ari zelakoan edo hiruetako batek eskatu egin zion bere Iparraldeko eskuaraz "halako bi, eta bertze bat hangoa..." Bukatu gaizki ulertuak, zerbitzariak ezin irribarretsuago zein lizunago platera luzatu eta haiek pintxoz bete egin zuten.

Jakin badakit hau guztiau ez dela aparteko ezer, edonon eta edonoiz suertatzen direla halakoak, ez dela batere harritzekoa etengabe paitatu ohi ditugun zerbitzari harroputzen aldetik atso zimurtu edo makurtuak, kanpotarrak baldin badira areago, gaizki tratatzea eta neskato pospolinak berriz ia lerde-jario, ia susara bezala. Badakit ere gurean guztiz arrunta dela zenbat eta harroputzagoa izan gero eta gutxiago jakin, hizkuntzak bereziki, zertarako ba, Marko Inkonparablea bisitatu nahi duenak ikas dezala euskaraz ala gazteleraz, ez bestela. Baina tristea da, oso, gurea bezalako krisialdi handi honetan oraindikan ere babalore larrusendoak nagusi izatea, ala hau bezalako jokabideak euskal kalitazteko turismoaren egiazko osagarriak al dira? Bagara hain jatorrak ezen behin baino gehiagotan putakume hutsak ere bilakatzen garen...

CARRUSEL DE RECUERDOS



Escapada hasta Donosti y ya en Donosti escapando del Festival de marras, como que aparcamos justo debajo del María Cristina y al subir a la superficie damos de lleno con una muchedumbre haciendo guardia frente al hotel de marras para lo de exigir autógrafos a grito pelado y soltarle algún que otro improperio al secundario de turno; ¡¡¡¡¡Bardeeeeeeem, ponte a dietaaaaa!!!! Como la calle apesta a gente del cine, periodistas y moscones y adolescentes gritones a tiempo completo, procuramos escabullirnos hacia lo Viejo, más que nada para no desentonar porque nosotros de glamour como que lo justo, o séase, nada. Otra cosa es que ya en lo viejo las calles estén llenas de guiris que van a todas partes con la acreditación del Festival colgada de cuello, a saber si creen que presentándola les hacen un descuento en los pinchos o qué. Ya me extrañaría a mí, que si me quejo de la amabilidad de los camareros de mi ciudad, casi estoy por pedirles perdón a la vista de la de los de Donosti; simplemente no se conoce.

Daría para mucho lo del turismo y los camareros de Donosti, pero vamos a lo que vamos, que no es otra cosa que bloguear el atracón de nostalgia resultante de llevar a los nenes al parque de atracciones de Igeldo. Una visita casi que preceptiva, a lo rito iniciático por lo que tiene de emotivo para un servidor repetir con sus hijos las primeras veces que mis padres me llevaban hasta allí. Porque sólo la nostalgia, -así como la oportunidad de disfrutar de unas vistas inigualables de toda la bahia, marco incomparable y tal- justifica esta visita a un parque que, en comparación con aquellos que ha disfrutado el mayor a lo largo del verano, se asemeja más bien a un museo al aire libre del mundo de las atracciones que a otra cosa. Todo rezuma decadencia por los cuatro costados desde el momento que te subes al funicular, anclado en un tiempo que para mí ya tiene más de 25 años, que está idéntico a como lo recordaba, seguro que si la reina Maria Cristina resucita y lo visita dice otro tanto, que si han querido preservar el encanto del parque decimonónico ya lo podían haber cuidado un poco más, siquiera haber renovado alguna atracción como en el Tibidabo para que a los tiernos infantes que lo visitan, habituados como están ya a las montañas rusas tamaño montes Urales, al Dragon Khan de Port Aventura o a los Pulpos abisales, no se les caiga el alma a los pies al llegar a Igeldo y piensen que su progenitor les ha tomado el pelo cuando les prometió una tarde de emociones a tope y en ese plan.

Pero bueno, pasado el instante de estupefacción ante ese repentino viaje en el tiempo, como poco hasta principios de siglo, no hay montaña rusa o amago de tal, auto de choques o tiovivo por muy desangelados y desfasados que estén, a los que se pueda resistir un niño. De modo que M no sólo disfruta del frenesí contenido de la vieja montaña suiza -a saber si la llamaron así por lo menguado de su tamaño o porque no eran tiempos de confraternizar con la lejana Rusia ni por asomo- alrededor del monte Igeldo, sino también del placer de vencer a su padre en una carrera de tortugas movidas por las bolas que había que meter previamente en unos agujeros, esto con su correspondiente premio en forma de bolsa de dinosaurios de plástico -con estos ya deben ser 1000 no sé cuántos que almacenamos en casa- y, sobre todo, de la pérdida de papeles de su padre con él dentro del auto de choque, que no sólo acabé haciéndome con el volante todo el rato, sino que me pasé lo que duró el viaje persiguiendo a un retrasado, el cual debía pasar todas las tardes allí disfrutando de su infancia eterna y una buena asignación mensual por parte de su familia, y al que no se le ocurrió otra cosa que desafiarnos a ver quién era más bestia al volante: huelga decir quién ganó en semejante competición.

Por lo demás, sólo podía recrearme en la nostalgia mientras tiraba del cochecito del otro y me tomaba una Keler tras otra mirando al Marco Incomparable, que es como le llaman ya los nativos a su ciudad (en euskera Marko Inkonparablea); que algunos ya te sueltan sin tapujos que ni de Donosti, San Sebastian ni hostias, yo soy markoinkonparablearra, ahibahostiapues... Recordando las primeras veces con mis padres cuando que te llevaran a Igeldo era lo mejor que te podía pasar en la vida. Y sobre todo un premio a la paciencia contenida después de haber aguantado a tus progenitores de bar en bar por lo viejo o pegando la hebra con vete a saber qué otros adultos coñazos. Y lo era tanto o más porque en tu mundo las atracciones eran a lo sumo un evento estival, de las fiestas de la ciudad y para de contar. Así que existiera en Igeldo un parque de atracciones abierto todo el año se le antojaba al infante que yo era lo más parecido a un Olimpo para críos, el lugar adonde iría de cabeza en caso de que me echaran de casa por cafre.

Claro que si de Igeldo se trata no todo remite a la infancia y sus ternuras, o por lo menos a una estampa con un niño encantador como yo era cogido de una mano por sus padres y en la otra con un helado mitad vainilla y mitad nata. No, Igeldo también era la excursión de todos los años con los del cole, ese desfase de preadolescente en horas lectivas, ese desquiciar a los profesores hasta extremos de funcionario de Guantánamo, la testosterona desparramándose por las faldas de monte hasta el Cantábrico. Y sobre todo, eran muchas de las primeras veces: el primer porrete ocultos bajo la arcada de fantasía del parque, el despelote en el interior de la atracción de los espejos en el que algunos desalmados intentaban arrimar su ascua a la sardina de las alumnas de la Presentación de María de nuestra ciudad que, oh, qué casualidad, también se encontraban de excursión aquel día por Donosti. En fin, cómo sería aquel día que también descubrimos el cabrón con pintas que hay en cada uno de nosotros, sobre todo al ver desde lo alto de la balconada cómo el responsable de la atracción de los espejos perseguía a Iñigo Sánchez (un compañero del que apenas recuerdo que solía acabar casi todas sus frases, esto con 12 o 13 años, así estuvieras cambiando unos cromos o jugando a las canicas, con la coletilla de "¡como hay Dios que eso es cierto, cagüen el mismo") por todo el parque armado con una llave inglesa, y nosotros, ni cortos ni perezosos, indicándole a gritos al pobre hombre: "¡por áhí, va por ahí, se ha metido detrás de la caseta de los helados, va hacia la salida, que se escapaaaaa, correeeeee!!".

Lo dicho, unos cabrones de cuidado, pero es que el tal Iñigo también se había ganado nuestro cariño, o más bien la falta de, a pulso.

domingo, 19 de septiembre de 2010

ALGO SE MUERE EN EL ALMA CUANDO UN BAR SE... TRASPASA!!!


Sábado a la mañana de pinchoteo, de repente nos salimos de nuestra ruta habitual para recalar en un conocido bar de toda la vida, el cual habíamos dejado de frecuentar porque el grado de casticismo vitoriano era ya excesivo, es decir, eran de un borde que aún conociendo el paisanaje y su idiosincrasia, esto es, idiotas sin puta gracia, y más en especial entre el sector hostelero, el maltrato se hacía ya insoportable, había momentos que pensabas que les habías hecho algo a los camareros, no sabías el qué, pero era pedir un pote o un pincho y casi perdirle perdón al camarero por haberle interrumpido su momento de instropeccion filosófica desde el otro lado de la barra.

El caso es que regresamos porque, aún y todo, la barra de dicho local, cuyo nombre me guardo para mí, sólo faltaría hacerles publicidad por la cara, era una de las más copiosas, apetitosas y variadas de la ciudad. Pero hete ahí nuestra sorpresa que nos tropezamos con la desagradable contingencia de que una vez más uno de los lugares más emblemáticos de la hostelería local ha sido traspasado. Ya no están el dueño de barriga prominente, gesto adusto y locuacidad local, esto es, a gruñidos, y su cohorte de camareros castas -lo que aquí viene a ser bordes que te cagas, perdonavidas tras la barra, culoprietos a poco más de mil euros al mes-. Pero eso no es lo peor, de hecho podría haber sido un verdadero aliciente para reincorporar el bareto en cuestión a nuestra ruta sabatina, lo malo, lo que realmente echaba para atrás, era que la larga barra del mismo había perdido por completo la sabrosa exuberancia que presentaba hasta hace poco. Apenas había pinchos en la barra, y los que había eran de un chuchurrio que daba pena, meros y fallidos remedos de los que hicieron las delicias de varias generaciones de vitorianos. Y por si fuera poco, sólo hábía que echar un vistazo a la parroquia del local, antes a rebosar de cuadrillas de chiquiteros entrados en años, kilos y vinos, de jóvenes de todos los pelajes con zuritos en la mano y matrimonios cargados de hijos con vermutes o mostos, a destacar la Salobreña, y darse cuenta que a lo sumo había un par de despistados y una cuadrilla de las llamadas de toda la vida que debía seguir frecuentándolo poco más que por inercia, pues no resulta poco problemático ni nada en muchas de nuestras cuadrillas de inveterados poteadores cambiar de costumbres, de ruta, habitos forjados a lo largo de años y maltrato continuo al hígado, así como de la noche a la mañana, pero al tiempo.

Triste, muy triste, como que llega uno a echar de menos a cierto camarero mínimo, malencarado y más tonto que picio, las largas esperas para que te atendiera éste o cualquiera de sus no menos chuloputas compañeros, que más que servirte el pincho te lo tiraban a la cara con cubiertos incluidos, que te ponían de beber lo que les venía en gana, que el vecino de barra te metía el codo para servirse el mismo un pincho o que un turista despistado pretendía que le dejaras tu sitio junto a la barra para poder ser atendido como si estuviera en un sitio civilizado o algo parecido.

Traspasan el bar a otros y de repente se apaga el encanto castizo del sitio, muere un trocito de nuestro pasado, nos globalizamos un poquito más hasta la americanización o amariconización total, me cago en todo lo sagrado. Y digo yo, destinamos cantidades ingentes de dinero para conservar iglesias, catedrales, palacios, cruceros, molinos, de todo, y sin embargo, ¿quién se preocupa de los templos del beber y el jantar? ¿No forman parte de nuestro patrimonio histórico y cultural al igual que otros establecimientos del espíritu como las iglesias o las catedrales? Pues eso, qué menos que conservar aquellos lugares que nos han proporcionado momentos tan inolvidables de hartazgo y cabreo, aquellos cuyas barras son verdaderos altares de nuestra más venerada tradición: el papeo y poteo.
Por mi parte estoy dispuesto a firmar donde sea para que los subvencionen con el fin de que ni cierren ni cambien un ápice, impedir a toda costa que se jubile el dueño así cumpla 90 años detrás de la barra poniendo cafés, incluso me siento tan generoso como para pedir que hagan funcionarios a los soplapollas de los camareros de toda la vida...

Y como colofón de una experiencia tan triste, incluso horrorosa a tenor de lo que me llevé a la boca, que va el nuevo camarero, dueño o lo que sea y se me dirige tal que así: "¿qué va a tomar el señor?". ¡Hostias Pedrín! ¡Pues no me trata de usted y todo el pavo!¡Pero qué es esto, desde cuándo un camarero de esta ciudad trata, ya no de usted, sino incluso educadamente, a un cliente? ¡Pero qué tío más desagradable que hasta quería tratarme como una persona y todo! ¡Anda que no se notaba ni nada que era de fueraaaaaaaa!

sábado, 18 de septiembre de 2010

ARABAR JATORRIZKO EUSKARAREN ATZENEKO HATSAK




Badago aspalditik sarean web.ahotsak.com izeneko horria non euskalki guztien laginak agertzen diren lurraldeka, eta besteak beste, jakina, Arabakoak. Bada, orduan, oso web interesgarria euskaltzale ororentzat, bai aukera paregabekoa dutelako euskararen aniztasuna ezgutu zein goxatzeko, zein ia azkenenetan dauden hizkera askoren ahozko testigantzak gordetzeko asmotan. Eta Arabako euskaltzalontzat zer esanik ez, hemen aurkezten baitira, Aramaiokoak ez ezik, baita Mendebaldeko Lautadan arestian egiten zen euskararekin zerikusi, lotura edo ahaidetasun gehien duen berbeta, edo bestela esanda, Gasteiztik 15 kilometro baino gutxiagora dauden herrixketan geratzen diren arabar jatorrizko azken euskaldun zaharrak, Gasteizen bertan eta bere inguruan egiten zena ia duda izpirik gabe. Oso lekukotza garrantzitsua, interesgarria eta hunkigarria ere bai, batez ere kontuan hartuta euskarak gure herrialdean jasotako atzerakada ia erabatekoa, itzela.

Webean badira Legutiano aldeko hamaika arabar euskalduni grabaturiko ezkarrizketak. Agertu agertzen dira guztion izen-abizenak, 16 inguru dira oraingoz, gehienak edade handi-handikoak, baina webeko arduradunek ez dituzte grabaketa guztiak sartu, banaka batzuk baizik. Zehatz-mehatz esanda, gaurdaino Legutioko Migel eta Jose Saez de Biteri Saez de Biteri anaien zintak entzuteko dauzkagu eta baita Agapito Biteri Mendieta jaunarenak ere. Gainontzekoak honako hauek dira (ez zait barete kostatzen kopia-pegatzea...):

Legutioko euskara eta ahozko ondarea
Araba iparraldeko udalerria da, Zuiako Kuadrillakoa; Legutio edo "Billerle", bertakoek esaten dioten moduan. Santa Engrazia, Legutio eta Urrunagako urtegien ondoan dago, Bizkaiko muga ondoan. Legutioko herriburuaren ekialdean Arlaban mendilerroa dago, Albertia mendia gainean duela. Udalerri hauek ditu mugakide: Iparraldean, Bizkaiko Ubide eta Otxandio; hegoaldean, Arratzu-Ubarrundia; ekialdean: Aramaio eta Gipuzkoako Leintz-Gatzaga; eta, mendebaldean, Zigoitia. Legutioko udalerria bost herriz osatua dago: Elosua-Ollerieta, Goiain, Legutio (herriburua), Urbina eta Urrunaga-Nafarrate. Franko garaian euskarak atzerakada nabarmena izan zuen Legution, baina orain dela 80 urte inguru herri euskalduna zen. Gutxi badira ere, oraindik badira euskaldun zaharrak herrian. Luis Luziano Bonaparteren plano ezagunean Bizkaieraren barne sailkatu zen Legutioko euskara.



1 Astola Nafarrete, Jesus (1933) 1 0
2 Astola Nafarrete, Maria Pilar (1939) 1 0
3 Berriozabal, Paulo (1919) 1 0
4 Biteri Mendieta, Gregorio (1922) 1 26
5 Diaz de Mendibil Biteri, Cipriano (1924) 1 0
6 Diaz de Mendibil Biteri, Garbiñe (1932) 1 0
7 Egino Lopez de Aretxaga, Fernando (1928-2008) 1 0
8 Elorza Beitia, Anjel (1937) 1 0
9 Elorza Beitia, Juana (1924) 1 0
10 Garaigordobil Berriozabal, Imanol (1932) 1 0
11 Iturriaga San Vicente, Karmen (1930) 1 0
12 Lopez de Bergara Berriozabal, Maria Jesus (1940) 1 0
13 Saez de Biteri, Migel (1923-2007) 2 14
14 Saez de Biteri Saez de Biteri, Jose (1925) 2 14
15 Ugarte Ortiz de Zarate, Nemesio (1925) 4 14
16 Urkiola Mandiola, Pilar (1942) 1 0



Azken lekuko hau, Agapito Biteri, oso gizon ezaguna da eskualdeko euskara aztertzen joan diren guztiok, bera agertzen baita hainbat elkarrizketan edota ikerketan; bai Inaki Gamindek aspaldi egindakoan, bai oraintsu ere Imanol García Uriarte eta Ignacio M. Carrera Garmendiak egindakoan.

Ikas edo entzungai dugun hizkera ezta berbera herri guztietan, udalerriko herriburukoa, Legutiokoa bertakoa, bereizten da dexente inguruko herrixketatik, batez ere aditzari dagokionez, zeren EDUKI aditzaren iraganeko laguntzailetan erreparatzen baldin baditugu honako emaitzak topatzen ditugun batean zein besteetan:

LEGUTIO, OLLERIAS: neban, eban, geban, seban, sebien, eubien/aubien/ebien
ELOSU, NAFARRATE, URRUNAGA: nemen, eben, gemen, semen, semien, euren/eurien

hiztegiari dagokionez ere badirudi udalburukoak ekialderuntz jotzen duela, bere hizkerak tarteko bizkaiera dela, eta ingurukoek ostera mendebalderantz:

LEGUTIO: -runtz, oraindio, etzin, ju(a)n...
ELOSU, NAFARRATE, URRUNAGA: -rantz(a), ondiño, etzun, yuan...

Doala hau mokadu modura zer-nolako bereizitasunak topa genitzakeen asmatzearre.

Edonola ere, nik uste ikaragarri aukera ederra dela hizkera honen atzen hatsak dastatzekoa, batez ere kontuan hartuta geure herrialdean euskararen inguruan dauden hika-mikak, sarri askotan euskararen arroztasuna aldarrikatuz ere, kanpotik etorritako zerbait, hots, istilu politiko-estratejiko bat, bailitzan, edo bestela esanda, Kantauri aldeko kolonizatzaileek ekarritakoa, oso harrigarria ez dena behin baino gehiagotan ere gipuzkoar asko eta asko gureganatu egin baitzaizkigu aspaldiko misiolarien modura, hau da, arabar gaztelatu gaixoak euskalduntzeko/euskal ebanjelizatzeko asmotan, euren egiazko helburua denok gipuzkoar berriak bilakatzea balitz bezala...

Horrenbestez, oso egokia, ezinbestekoa egia esan, deritzot honako lekukotza ezagutarazteari Arabako ikastola zein euskaltegi guztietan, euskara Arabakoa norainokoa den bene-benetan beste lagin bat izan dezaten eskuragarri, erabilgarri ere, hau da, toponimia, lexiko zein Lazarraga, Landuccio, Betolatza, Garcia de Albeniz, Gamiz edo Legutiokoa bertakoa zen Palacios Saenz de Viteryren idazlanekin batera.

Badakit ere arabar askori hau guztiau bost arduratuko zaiola, euren hamaiketan jarraituko dutela euskararen arabar jatorriaren aurka. Ez dit axola, benetan aintzakotzat hartu behar duguna arabar euskaltzaleon borondatea zein euskararekiko atxikimendua baitira.

viernes, 17 de septiembre de 2010

TERRORISMO DE CHICHINABO


Los de siempre ponen una bomba casera, de esas improvisadas con una bombona de camping gas, varios aerosoles, líquido inflamable y un iniciador pirotécnico, en el Centro Municipal de Empresas de Vitoria, unas oficinas del ayuntamiento de la capital alavesa en el polígono de Jundiz. La cosa no causa más daños de los que aparecen en la foto, si bien no llegó a estallar la bombona con los que probablemente hubieran sido mayores. De inmediato y como de costumbre, una catarata de indignación y opinadores, que si esto demuestra que la tregua es un fraude, que si divisiones internas en el seno del mundo de ETA porque los de Batasuna defendieron la ponencia Zutik Euskal Herria, que apostaba por las vías políticas pero sin mencionar a ETA, y en cambio los de Ekin intentaron llevar a las asambleas el texto Mugarri, que propugnaba las ideas de la banda y reconocía el papel de la lucha armada, que si es la respuesta de estos últimos a las detenciones de hace un par de días.

También sale el consejero de interior Ares pidiendo a los de Eusko Alkartasuna, que mantiene una unidad de acción con la ilegalizada Batasuna, a que «les exija que condenen este tipo de acciones antes de seguir manteniendo sus líneas de actuación compartidas".

En fin, el cacao de siempre a caballo entre el tedio y el patetismo. Y sin embargo, un ciudadano de a pie como un servidor no puede evitar sonreir ante el pretendido revuelo que se monta por un antentado o simulacro de. Estamos hablando de una bomba casera, esas que hasta no hace mucho solían dedicar casi en exclusiva para amedrentar a los empresarios que no pagaban el impuesto famoso o a aquellos que condenaban al destierro por chivatos o lo que fuera, bombonas que explotaban en los portales de las casas de estas personas o junto a sus negocios al más genuino estilo mafioso. Apenas merecían un par de líneas en el periódico, demasiado ocupados en dar cuenta de otro tipo de atentados ya con mayúsculas. Eran tiempos en los que ETA mataba a diestro y siniestro, y colocaba por doquier coches bombas o sus famosas bombas lapas en los bajos de otros.

De ese modo, y aún siendo consciente del alcance emocional y hasta económico del atentado para los directamente afectados (a Lazkoz se le ve convenientemente compugido en la foto), que una bomba casera como ésta, chapucera, y unos daños tan livianos como la mancha en la fachada y algún que otro cristal roto, no puede sino reafirmarme en mi convicción de que esto se ha acabado, ETA ni puede y quiere volver por la senda que no la lleva a ninguna parte. Y es que la categoría, política, que se le pretende dar a la llamada kale borroka con sus contenedores quemados o sus bombas de chichinabo, apenas se me antoja la medida del grado de impotencia o impericia en el que se encuentran los que hasta hace un par de días disponían a su antojo de la vida de tantos inocentes. Ellos no se darán cuenta, pero a fuerza de darse de hostias contra la realidad no sólo van a acabar en la cárcel o en el exilio, también están pasando de repugnantes asesinos a patéticos gamberros de barrio, más cerca de los habitantes de origen emigrante de los suburbios franceses que de tanto en tanto queman algún contenedor o automóvil en protesta por vete a saber qué, que del chusco movimiento de liberación nacional por el que se tienen.

Qué otra cosa puede pensar alguien que al igual que el resto de sus conciudadanos ha vivido los años en los que la explosión de un coche bomba contra los juzgados de su ciudad le sobresaltaba en la cama y arrasaba de verdad con todos los cristales, marcos y lo que fuera de media avenida, que escuchaba historias chuscas de comerciantes que al limpiar los daños causados por la bomba explosionada por accidente que un etarra llevaba en la mochila se encontraban un trozo de oreja, de dedo o de lo que fuera, el mismo al que no puede evitar que le recorra un escalofrío de arriba abajo al recordar que sus padres habían pasado en coche justo al lado del coche bomba que apenas cinco minutos más tarde mató a un conocido político de la ciudad y su escolta, y así hasta repasar toda la hemeroteca de barbaridades vividas y oídas sin salir de casa...

Cómo entonces no dibujar una sonrisa de condescendencia y desprecio infinitos cuando lees que estos actos de mero gamberrismo callejero se han convertido por la fuerza de las cosas en la única primera línea, la línea del frente que decían ellos, que les queda a estos criminales en horas bajas, ínfimas, que ya ni siquiera infunden respeto a los más tontos cuando salen en sus videos haciendo el payaso con su indumentaria negra, capucha y txapela; dan grima y poco más.

jueves, 16 de septiembre de 2010

¿LA TIERRA DE LA LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD?


No voy a entrar, al menos no de lleno, en la polémica acerca de la expulsión de Francia de los gitanos rumanos y búlgaros. Es evidente que se trata de un colectivo conflictivo, que la mayoría incumple la ley de residencia y ocasiona más problemas que otra cosa allá por donde pasa. Pero también lo es que no son el único colectivo de ilegales ni de presuntos delincuentes que existe en suelo francés, que puestos a expulsar a los colectivos que resultan molestos a los honrados ciudadanos franceses que pagan religiosamente sus impuestos y demás, bien podían continuar con los miles de magrebies, subsaharianos, polacos, asiáticos, yugoslavos, españoles, portugueses, italianos... que no cumplen las mismas normas por las que se expulsa a los gitanos. Incluso podíamos ponernos exquisitos y darle a la cosa jurídica intentado establecer hasta qué punto es de lex a la hora de decidir la expulsión de un grupo de individuos concretos cuáles son las prioridades que se aplican para expulsar a unos y a otros no cuando el argumento legal es el mismo, su presunta ilegalidad. Parece, casi es ya obvio, que en este caso se ha dado prioridad al origen étnico de los expulsados, tal y como se infiere de la primera y verdadera circular que envió a la policía el muy torpe, pero mucho, ministro de interior francés, Brice Hortefeux, la misma que luego corrió a modificar para que no apareciera el término "gitano rumano".

Si seguimos con las pejigeras legales o legalistas, esas que al ciudadano medio le traen sin cuidado porque sus preocupaciones se limitan a lo inmediato y todo lo demás es cosa de señoritos progres o rogelios pasados de rosca a los que habría que correr a palos por principio, también podríamos hablar del peligroso precedente legal, con lo que tiene de miga en Derecho los precedentes de este tipo, que se establece en este caso al aplicar una norma basándose exclusivamente en el principio completamente arbitrario del origen o nacionalidad de un individuo cuya presencia en un territorio es irregular o ya directamente ilegal. Hecho este, y no otro, el de la arbitrariedad de la medida, que ha originado el revuelo que ha originado por las aciagas reminiscencias de nuestro pasado más inmediato y que seguro que nos vienen a todos a la cabeza con los trenes a rebosar no sólo de supuestos y peligrosos delincuentes, sino también de sus mujeres, ancianos y niños. No es para menos esto de la arbitrariedad, empieza a aplicar las normas y leyes tal que así y en menos de lo que canta un Sarkozy, un Berlusconi o un Putin, ya te has cargado todo el Estado de Derecho. Pero claro, ya digo, al ciudadano medio esto se la repamplifa, él lo que quiere son soluciones con a problemas concretos, si es con mano dura mucho mejor, como que les deja mejor cuerpo, y todo lo demás son tonterías, eso si, tonterías esenciales para el sistema de libertades del que nos hemos dotado y que nos hacen diferentes de Afganistán, Irán, Cuba, cualquiera de las Guineas o Bielorrusia.

No iba a meterme pero me he metido. No tengo remedio, es ponerme al teclado y desbarrar de lo lindo. Yo lo que quería comentar en realidad eran los titulares de muchos periódicos por tópicos y pánfilos hasta decir basta. En concreto todos aquellos que hacen referencia a lo paradójico que resulta está medida de Sarkozy en la, según ellos, tierra de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Sorprende e irrita la utilización continua de un tópico que vendría a establecer algo así como que los franceses son de naturaleza liberal, igualitaria y fraternal a diferencia del restos de sus congéneres. Un tópico que quiere encontrar referendo en su historia ilustrada y revolucionaria, el esplendor ya desde hace tiempo en decadencia de su cultura, en su pasado como tierra de acogida, de asilo. Claro que todo esto es cierto, pero yo mismo, que me confieso fráncofilo desde muy pequeño por influencia familiar y otras mandangas, que amo su lengua y cultura, que me apasiona su Historia, me sonrió a la par que me indigno y reniego de este tremendo lugar común del imaginario popular acerca del país vecino. Francia es la Ilustración, la Revolución, Camus y Brassens, Simone Beauvoir y Edith Piaf, la nouvelle vague, cuisine y todas las nouvelles que se quiera; pero,joder, joder, ya basta con la visión beatífica sobre La France, y no precisamente por que coincida con la propia autocomplacencia de gran parte de los gabachos, sino porque como casi siempre, ya se encarga la Historia y sus hechos de desmentirla, de demostrar hasta qué punto si ese lado amable, admirable, pionero incluso, de la France es cierto, no lo es menos el reverso que la hace tan humana como el resto de los países o nacionalidades del mundo, esto es; contradictoria.

De ese modo creo que se impone recordar el lado oscuro de esta Francia de la supuesta Liberté, Egalité e Fraternité, no vaya a ser que el indocumentado de turno se piense a tenor de lo que dicen los periódicos que, en efecto, esto de Sarkozy es algo así como una mancha en lo que hasta el momento ha sido un expediente in-ma-cu-la-do.

Francia, la Francia de las luces y demás monsergas, también ha sido la del terror balnco, rojo y de todos los colores contra propios y extraños, la de Napoleón y sus soldados arrasando medio continente europeo, los mismos que al invadir España y cometer todo tipo de abusos y atrocidades se granjearon la animaversión de generaciones enteras de españoles hasta nuestros días. También es la Francia de un soldado llamado Nicolas Chauvin que dio nombre al complejo de superioridad de muchos seres humanos por el hecho completamente accidental de haber nacido en un sitio determinado y no otro, la de las plantaciones de esclavos en Haiti, la de Dreyfus, la de la potencia que cometió todo tipo de desmanes durante el proceso de independencia de sus colonias en Argelia, Magadascar, Vietnam, etc... La Francia jacobina y etnicida no tan fraternal que metió en campos de concentración a los exiliados republicanos, que lo hizo de igual guisa más tarde con los miles de emigrantes de todas partes que acudieron a ella para enriquecerla, la Francia de Vichy que colaboró en el exterminio judío con sus invasores nazis, la Francia de Le Pen y Brigitte Bardot, la de Anelka y Sophie Paradise...

En fin, es el lado oscuro, amargo y triste de esa Francia que, al igual que el resto de los estados o paises del resto del mundo, prefiere verse a sí misma sólo por el lado bueno, también como el resto de las naciones que ha habido, hay y están por haber en el resto del mundo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

LA ARQUITECTURA DEL PODER




La arquitectura ejerce una profunda fascinación en los individuos más egotistas, que se desviven por usarla para glorificarse: los miembros multimillonarios de los consejos de administración de museos, los constructores de rascacielos y los propietarios de mansiones. Igualmente pueden recurrir a ella los alcaldes con afán reformador que quieren transformar sus ciudades para mejorarlas. Sean cuales sean las intenciones del arquitecto, al final se encuentran con que lo que define no es su propia retórica, sino los impulsos que condujeron a los ricos y poderosos a contratar a arquitectos y a intentar dar forma al mundo.

La Arquitectura del Poder, de Deyan Sudjic



Apasionantemente ilustrativo, significativo y también divertido, este libro del crítico de arquitectura británico Deyan Sudjic. Una critica ácida, demoledora incluso, del modo como los grandes figurones de la arquitectura se plegan a todo tipo de exigencias, caprichos, abusos, de los mandamases de turno con tal de poder dar rienda suelta a su ego sin límites ni pudor. El libro rebosa de anécdoras sobre la arquitectura convertida en representación del poder y, muy en especial, en arma propagandística. De este modo, se repasan con gran profusión de datos las relaciones interesadas, turbias, tensas y hasta obscenas -como la de aquellos que colaboraron con Saddan Hussein en la construcción de su Gran Mezquita para tapar su derrota durante la I Guerra del Golfo-. En general, el autor sostiene que los evidentes excesos de la arquitectura moderna a lo largo del pasado siglo XX, representada por popes como Le Corbusier, Albert Speer, Philip Jhonson, Norman Foster, Frank Gehry, Yung Ho Chang, Arata Isozaki, Ree Koolhaas, Daniel Libeskind, etc., sólo fueron posibles gracias a la barra libre que consiguieron de los poderosos a los que vendieron su alma.

Dentro de ese tipo de relaciones arquitecto-poderoso, destacan las de aquellos que colaboraron con los grandes tiranos de nuestra época, a destacar la de Albert Speer, ministro en más de una cosa de Adolfo Hitler, y persona de suma confianza de éste, un verdadero fanático también de la arquitectura. El libro cuenta el modo como un arquitecto mediocre como Speer supo interpretar la megalomanía constructiva de Hitler para luego complacerle en todo, desde la construcción completamente desquiciada de su famosa y efímera Cancilleria a su proyecto de reconstrucción de Berlin transformándola en Germania, una especie de nueva Roma imperial que iba a durar los 1000 años del Reich tristemente famoso. Del modo como Speer y otros primero medraron en el Tercer Reich y luego renegaron de él ya tras su derrota, da cuenta detallada Sudjic como paradigma de tantos otros arquitectos que, sin indentificarse o compartir las ideas del tirano para el que trabajaban, como Le Corbusier para Stalin, descubrieron que sólo en un régimen autoritario, donde la arbitrariedad del poder es absoluta, podían llevar a cabo sus ensoñaciones arquitectónicas sin tener por ello que rendir cuentas ante nadie.

Claro que en todo hay clases, y si en la Alemania de Hitler o la Rusia de Stalin -por no hablar de la China comtemporánea y todo ese "abanico de posibilidades" que ofrece un régimen autoritario como éste a los arquitectos que nos ocupan- los medios eran prácticamente, aunque no tanto, ilimitados para las ambiciones artísticas o casi de estos arquitectos amprendices de Fausto, en otros lugares la megalomania del tirano de turno, de un Saddan Hussein o un Ceauscescu por ejemplo, acaba en decorados de cartón piedra o palacios o mezquitas de mármol en medio de la nada, en pleno desierto o selva tropical.

Pero no todo es trabajar para el tirano, al menos no en apariencia. Muchos de los popes de la arquitectura moderna a los que el autor del libro disecciona han trabajado, y trabajan, para gobiernos democráticos y responden, al menos en teoría, a todas las exigencias de una sociedad en la que existe el concepto de responsabilidad civil. Otra cosa muy distinta son los apaños de estos arquitectos para obtener siempre el beneplácito del político de turno o del magnate al que le quiere colocar una residencia de cristal complentamente trasparente. Llegados a este punto, Sufjic expone el modo de encadilar a políticos democráticamente elegidos o probos empresarios a cuenta de la bobería expeculativa que impera en el mundo a cuenta del querer siempre el que más de lo más de todo.

Y en general, para no desvelar más de lo necesario, para no reincidir en mi error de comentar libros a base de destriparlos, me limito a señalar los mimbres con los que éste está hecho: el ego desatado tanto de políticos con ganas de pasar a la prosperidad a lo Mitterrand, incluoso de construir identidades nacionales como Atakur en Ankara o Kubitschek en Brasilia a base de ladrillo, ciudades de rascacielos en miedo del desierto como en Dubai, la pura vanagloria de nuevo rico de magnates chusqueros como el impresentable de Van Hoogstraten, las bibliotecas de los ex-presidentes americanos cada cual más ostentosa o ya directamente hortera -y siempre en contraposición a la sencillez de la de Roosvelt, de lo que deduce el autor que cuanto menos tiene un ex-presidente de lo que presumir durante su mandato mayor es su biblioteca como en el caso de George Bush padre-, y ya para terminar el negocio expeculativo tipo Guggenheim, en donde el éxito poco más que fortuito de un modelo de regeneración urbana a rebufo de un icono mundialmente reconocido como el museo de Frank Gehry, se convierte en una especie de plaga de edificios emblemáticos con ínfulas de milagrosas para la ciudad que los alberga, los cuales, a fuerza de multiplicarse por doquier, van precisamente perdiendo esa fuerza/atractivo que en un primer momento pudo tener el ejemplo bilbaino.

Esto último que señalado es tan cierto como que incluso hemos llegado al punto de que se construye en Avilés a cargo del reconocido arquitecto brasileño Oscar Niemeyer un edificio emblemático, icónico que dicen, con el único objetivo declarado de revitalizar la ciudad y su entorno en plena decadencia postindustrial, pero del que apenas se sabe para qué servirá, qué puede albergar en su seno, todo lo más le han dicho multicultural o así, que viene a ser como no decir nada, ¿o acaso no es todo cultura? Pues en esas estamos, por mi parte y por el cariño que tengo a esa ciudad, ójala no se cumpla los malos augurios de Deyan Sudjic, los mismos que vienen refrendados por el fracaso de casi todos los Guggenheims posteriores al de Bilbao y cuyo único fin era repetir la jugada hasta el infinito si me apuran; segundas partes nunca...

Y para terminar, y más que nada por cercanía y porque el autor lo considera el paradigma de lo que llama arquitectura gratuitamente excéntrica, una especial mención a Calatrava, al que Sudjic define como ...una versión oscura y kisch de la iventiva juguetona y libre de Gehry que sigue considerándose arquitecto, pero que en realidad ha renunciado a diseñar edificios para concentrarse en la producción de iconos. Si lo sabré yo que paso a diario junto a ese mamotreto de Calatrava aquí en Oviedo, encajonado entre edificios de ocho y más plantas que encima lleva su nombre, y cuyo despropósito es tal que, aparte de como es costumbre en el valenciano construyendo suelos resbaladizos, de la vergonzosa facilidad con la que estos pierden su brillo inicial sea cual sea el material empleado, de lo innecesariamente aparatoso de prácticamente todo. Como que sé de buena tinta que los pobres trabajadores que allí anidan ni siquiera pueden traerse una silla a su medida en el caso de tener problemas de espalda o por el estilo. Lo tienen terminantemente prohibido porque algo así atentaría contra la armonía del edificio. ¡Vamos hombre, hay que ser ignorantes, pretender estar cómodos, no ya en su puesto de trabajo, sino sobre todo en el interior de un efificio de Santiago Calatrava! No se han enterado que éste no los hace a la medida de la gente que los ocupa, no, al revés, son ellos los que tienen que dar la medida para ocuparlos...

PAKO ARISTIK BETE-BETEAN ESANA/IDATZIA


Nire euskarazko gauza/kezken harira banuen gogoan atzo Euskadi Irratiaren sail berri batean entzundakoari iruzkin egiteko, non euskarazko esamolde bila ari diren EHn barrena. Atzokoan hautatu zituzten Gasteiz, Donestebe, Urbieta eta Bermeo. Harritu ez, baina poztu bai, dexente gainera, Gasteizen hautuak, normalean euskalduntzat hartzen ez baita, ez behintzat berezkoa, baina egon bagara %ko 30 inguru eta haietako asko euskalzaharrak, etxean nahiz eskolan ikasitakoak. Esan liteke euskara jatorraren bila euskaldun huts-hutsak diren eskualdeetara jo behar dela nahitaez, bertan egiten dela benetako euskara garbia edo. Alabaina, ideia hau benetan atzeratua geratu egin da gurean, euskararen egoera nahikotxo berezia baita gainontzekoen aldean. Izan ere, euskaldunetariko ia 200.000 baino gehiago ikastolakumeak edoe euskaldunberriak omen dira, eta asko eta asko aspaldi euskara galdu zen lurraldeetan. Hori dela eta, gaur egun ez du zentzu handirik ohiko euskaldunguneetara joatea euskaldunen hitz edo atsotitzen bila, egon badagoelako euskalki ez den hizkera nahiko bitxi bat, hiriko batuera, hau da, ikastolakume, euskaldunberri zein euskaldunzahar alfabetatuek egiten dutena, oso lotura zuzena duena euskaldintzaren mota guztietako emaitzekin, eta benetan disglosikoa edo izanda ere gaur egungo hizkera nagusia dena, nolabait esanda ere euskara batua kultoaren oinarria dugu bizi zein ekoizteko.

Hala ere, ez zen hau nik blogbidera ekarri nahi nuena, Berrian Pako Aristi idazle urrestilarrari leitutakoa baino, oso adierazgarria baita gaur egungo euskal literaturaren nondik norakoez, gure kultura txikiarenak bezainbat. Botatzen ditu Aristik oso gogoetagarriak diren iritziak, benetan zuzenak eta zintzoak, behar bezain gogorrak ere edo gutxienez sarri askotan, eta gehienetan euskaldun idazle bati emandako Espainako Sari garrantzitsu baten kontura, zenbait euskal literatura buruk saldu nahi digun ikuspegi baikorregia agerian utziz:

Josu Jon Imazek zabaldu zuen «Espainia liluratu» edo erakartze horretatik oso urrun ez dabil hamarkada honetan euskal literaturazko liburuak espainierara itzultzeko hainbat argitaletxek burutu duten eginahala. Liburu asko itzuli dira, eta gure literaturaren presentzia espainol hizkuntzan aski bermatua geratu da. Baina salmentei dagokionez porrot itzela jaso dugu, eta porrot hori aitortu ezean nekez etorriko da konponbidea. Zentzu horretan, Patxi Lopezen aitzakia hartatik ere ez dago urrun euskal liburugintzaren itzulpen espainiarra: «Ez dugu komunikatzen jakin».

Espainol hiztunak ere aurrera begira bizi dira, eta gu atzean gaude. Ez gaituzte ikusten. Nola begiratuko diote oraindik ere garai modernoetara moldatu ezinik dabilen hizkuntza bati? Aspaldi gainditu zituen espainierak oztopo horiek. Haiek ingelesari begiratzen diote, eta literatur zaleek berdintsu, Estatu Batuei eta Europako hizkuntza indartsuei. Ez dute alferrik salatu idazle hego-amerikarrek Espainian aurkitzen duten salmenten porrota!

Inkontzienteki bada ere, irakurle espainiarrentzat euskaraz idatzitako guztia zaku berean dago. Dena zaborra da. Badakit hitz gogorra dela, baina hitzak aldatzeagatik ez da errealitatea aldatzen. Eta inork ez du nahi izaten zaborretan ezeren bila hastea. Edukazioz bakarrik saihesten dute begiradan antzematen diedan galdera: «Oraindik ere jarraitzen duzu hizkuntza inutil horretan idazten? Uste nuen gaztetako beroaldia izanen zela, baina heldua zara jadanik. Apustu kaxkarra egin duzu. Niri ez eskatu horretan konplize izaterik!». Xelebrekeria antigoal bat gara eboluzioaren historian!

Baina tarteka miraria gertatzen da: zaborretan diamante bat aurkitzen dute! Zeinek? Espainiako literatur adituek, hemengoek pista batzuk eman ondoren. Espainiako Sari Nazionalak erreskatatzen du zaborretatik galtzera zihoan bitxia, medizina tradizionalak herri jakinduriatik ukendu edo erremedio baliagarri bat berreskuratzen duen bezala. Diamanteak itsutu egiten du, ordea, eta gure idazle sarituen errurik gabe, obra hori bitxidendarik dotoreenetan paseatuko dute. Baina zaborrak zabor izaten jarraitzen du.

Itzulitako liburu bat irakurtzea inportazioko pieza bat erostea baita irakurlearen inkontzientean. Gure makina-erreminta sektoreak nondik inportatzen du, Kalkutatik? Ez, Alemaniatik, Ingalaterratik. Berdin pentsatzen du irakurle espainolak. Nondik inportatuko dut udan irakurtzeko liburua, Usurbildik? Ez, New Yorketik, Minessotatik, Paristik. Baina irakurle euskaldunak ere berdin jokatzen du: zenbat liburu irakurtzen ditu galizieratik, kurdueratik edo aimaratik itzulita? Batez. Ingelesa, errusiera, alemaniera ederresten ditugu geuk ere.

Gizakia beti ari da eboluzionatzen lagunduko dioten tresnen bila, materia berriak, ideia berriak, jangai berriak, bonbilla mota berriak.

Eta gu gaindituta gaudela uste dute. Hizkuntza komunitateen arteko arrakala oso sakona da, uste ez badugu ere. Gure literatura Euskal Herri arkaiko batekin lotzen dute. Sentimendu nazionalistez oparotuegia da haientzat; hil nahi ez duen baten borrokak erakarpen eskasa dauka bizitzan ondo sustraitua eta aurrera begira dagoenarentzat. Ez gaituzte ikusten, espazioan haien atzean kokatuta gaudelako. Bizkarra ematen digute, ez gaituzte aintzat hartzen. Eta guk, atzetik joan eta kax-kax ukitzen diegu bizkarra.


Benetan diot, ez dut uste gaineratzekorik dagoenik.

lunes, 13 de septiembre de 2010

LINDA ABUELITA


Parece estar universalmente establecido que las ancianas tienen que ser encantadoras por principio, que lo son por naturaleza, de ahí que al referirnos a ellas incluso les dediquemos el indiscriminado apelativo familiar de "abuelas" sin serlo. Puede que así sea, no lo niego de primeras. Pero claro, a veces olvidamos que la que ha sido una hija de puta toda su vida no tiene porque dejar de serlo una vez llegada a una provecta, no dan de repente y por arte de birbirloque en encantadoras ancianitas, para mí que eso a los genes de cada cual, o lo que sea que motivan sus inclinaciones más dañinas, molestas o simplemente tocapelotas, les tiene sin cuidado.

Pues bien, el caso es que el cupo de encantadoras abuelicas que uno tiene o puede soportar a lo largo de su cotidianidad no suele ser excesivamente elevado en condiciones normales, esto es, aparte de las propias si le quedan a uno o con las que ocasionalmente coincide de algún amigo, pareja o por el estilo, todo lo más la vecina entrada en senectudes o la dependienta de alguna de esas tiendas de barrio impasibles al desaliento, esto es, a la competencia de los centros comerciales, y cuya mercancía suele justificar ya con sólo echar un vistazo el nombre de anticuario aunque a la entrada a la misma colgara un rótulo con el de frutería, carnicería, mercería o por estilo. En condiciones normales que, por cierto, no deben ser las que se dan en estas latidudes astures, donde todo el mundo es de un simpático, un majo, un salado, paraiso natural que como poco da miedo, ven y cuéntalo, lo mejor nuestra gente, como que a veces con tanta simpatía y extroversión hasta me entran ganas de salir corriendo. Una de esas suelen ser las que me asalta en medio de la calle, o de cualquier lugar público, una encantadora anciana a la que sólo conocen en su casa, y que llevada por su naturaleza extrovertida, a saber si también si por su falta absoluta de pudor o simple educación, coge y me entra ya no sólo para hacerle cucamoñas al nene durante el tiempo que le venga en gana, sino incluso para recriminarme porque no lo llevo lo suficientemente abrigado o porque, y esto ya me ha pasado en varias ocasiones, esta de un hermoso que, joder, ¿es niño o lechón?, hasta dónde lo vas a cebar que no va a caber en la silla. En fin, será que a diferencia de lo que se estira en el paraiso natural de marras yo soy un sieso que espanta, que no me doy al prójimo con la facilidad y sobre todo la alegría del resto de la manada, que de dar en algo doy en borde con galones o ya corto a secas.

El caso es que esta mañana en el Mercadona -un descubrimiento para nuestros bolsillos después de años de despilfarrar en porquerías del Alimerka o EL Arból, cadenas asturianas de hipermercados, viva la publicidad gratuita-, entro con mi primogénito, al que se supone ya una edad inmune o casi a la plaga de las abuelas encantadoras, y en eso que estaba pidiendo el puñado de almejas a la pescatera para el congrio en salsa verde de mañana, va una de ellas y a ver por qué va el niño tan cochino, que parece que lo he tenido retozando en la gochinera o por el estilo. Y yo como bobo, o por eso de integrarme, siquiera de esforzarme y hasta de mejorar como ser humano, que ya digo que si es en V-G le pego un bufido que ya está la vieja subiéndose a la Cruz del Gorbea por si la muerdo, voy y le contesto todo educado que porque acaba de salir del colegio. Y entonces, oye tú, que no contenta con mis explicaciones se dirige a Mr. y le empieza a regañar como si fuera su madre. Acabáramos, como si no tuviera bastante con mantener a raya a la madre de mi pareja para que no se meta en mi vida, que ahora voy a tener que aguantar a la sección femenina de jubilatas de Oviedo que se pasan la mañana al acecho de tiernos infantes como el mío para poder ejercer de lindas abuelicas, güelinas que dicen aquí, a tiempo completo. Así que ni corto ni perezoso le suelto a la vieja que a ver de qué va, que en este puto planeta llamado Tierra los únicos que regañan a mi hijo somos servidor y su madre. Pues ni que me hubiera cagado en sus muertos, que casi, por ganas..., que la muy bruja aparca por un lado sus tiernos modales de ancianita en el ocaso de su existencia y me dice no se qué de desagradable, bruto y por el estilo. A mucha honra señora, pero a dar el coñazo a su puto yerno, como ya hacen otras.

Pero no acaba ahí la cosa, que como todavía me faltaba pasarme por la frutería a por calabacines, cuando voy a pesarlos para ponerles el precio en una de esas máquinas en las que tú tienes que hacer de frutero, justo en el momento que voy a depositar los tubercúlos sobre la balanza, aparece de repente la vieja rencorosa y se me adelanta colacando su bolsa con no sé qué hostias encima. Ýo alucino al verla, y también me enervo, vamos, lo que faltaba, ésta no me ha visto a mí de mala hostia, soy una cosa a medio camino entre el hombre lobo y el increible Hulk, que me digo, así que le levanto la bolsa y pongo la mía sin decir media palabra. Pues nada, que al oígo al instante un murmullo de voces que por lo bajín me ponen de vuelta y media, habrase visto tio burro, maleducado y tal, hacerle eso a una pobre anciana, abusón, más que abusón. Servidor, ni qué decir, que no está dispuesto ni tiene tiempo de explicarse, así que meto el rabo entre las piernas y dejo a la inquilina de la casa de azucar de Hansel y Gretel que disfrute de su victoria, total, para lo que le debe quedar en este mundo...

Pues eso, que la próxima vez que se me acerque una con una sonrisa ya dibujada en la cara, juro que no me lo pienso dos veces, la escupo sin mediar palabra, eso como poco.