LA VIDA SIGUE IGUAL
Sueño que estoy de jurado en uno de esos programas musicales de la tele donde más que descubrir talentos se dedican a humillarlos. Delante de mí un cuarentón con pintas de hortera, no tanto de bolera, como de urbanización de lujo marbellí o, más bien, miamense o mayamero -la primera reconocida por la RAE, la segunda ya popular y por lo tanto la más extendida-. ¿Qué por qué, cómo? Vamos, hombre, ese polo clarito con su jersey azul celeste al cuello, esos pantalones acampanados fucsia marcando paquete, esos mocasines Giovanni sin calcetines, esa melenilla engominada, y, ya muy en especial, ese bronceado mulato a lo caucásico con dinero o, siquiera, ínfulas de tenerlo. Inconfundible. - Dinos, Julito, ¿de dónde vienes? - Un canto a Galicia, hey, terra do meu pai Un canto a Galicia, hey, miña terra nai - Venga, preséntate un poco. - Soy de aquellos que sueñan con la libertad Capitán de un velero que no tiene mar Soy de aquellos que viven buscando un lugar Soy Quijote de u...